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Coronavirus

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OPINIÓN: coronavirus, el derecho a contagiar y ser contagiados

Por Pedro Brieger

Nota del editor: Pedro Brieger es un periodista y sociólogo argentino, autor de varios libros sobre temas internacionales y colaborador en publicaciones de diferentes países. Es profesor de sociología en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Director de NODAL, un portal dedicado exclusivamente a las noticias de América Latina y el Caribe. En la actualidad es columnista de TV en la cadena argentina C5N y en el programa “En la frontera” de PúblicoTV (España) y en programas de radio de las señales argentinas Radio10, La Red, La Tribu y LT9-Santa Fé. A lo largo de su trayectoria Brieger ganó importantes premios por su labor informativa en la radio y televisión argentina.

(CNN Español) — ¿Tenemos el derecho a hacer cualquier cosa en una sociedad?

Esta pregunta cobra mayor relevancia en momentos excepcionales y, sin lugar a dudas, una pandemia lo es. En varios países se han levantado voces contra las órdenes gubernamentales de mantener el distanciamiento físico con el argumento de que un gobierno no puede “coartar” las libertades individuales.

Desde que los seres humanos se agruparon existen reglas y normas que fueron cambiando de región en región y con el paso del tiempo. Pero ninguna sociedad contempla la posibilidad de una “libertad” individual sin límites.

Esto, que parecería una obviedad, está siendo desafiado por diversos grupos frente a la pandemia, principalmente en Estados Unidos. Allí, este discurso se apoya en el argumento legal de la primera y la segunda enmienda a la Constitución que garantizan la libertad de expresión y el derecho a portar de armas respectivamente.

Con la bandera de la “libertad” y contra lo que denominan el poder de un gobierno o del Estado omnipresente, muchas personas deciden desafiar los poderes constituidos.

Llevado al extremo se podría decir que, quienes se oponen a los dictados de los gobiernos sobre la conducta a tener frente a la pandemia, quieren tener el derecho a contagiar y ser contagiados sin que el Estado pueda impedirlo.

Esto, que puede sonar disparatado, tiene un correlato real y práctico con los grupos denominados “antivacunas” -que se oponen a las vacunaciones obligatorias para evitar contagios masivos- y que salieron a las calles exigiendo la libertad de movimientos sin restricciones. En Argentina, diversos referentes del llamado pensamiento conservador o “libertario” incluso convocaron a violar las órdenes del distanciamiento social emitidas por el gobierno con el argumento de que hay que “reactivar la economía”.

Estas visiones están sustentadas en que los seres humanos estarían destinados a una lucha permanente entre ellos, naturalizando el lema “sálvese quien pueda”. En realidad, lo que la pandemia refleja es que la verdadera lucha que aflora es la que existe entre egoísmo y solidaridad.