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Política

OPINIÓN | Una y otra vez, «es la economía, estúpido»

Por Julian Zelizer

Nota del editor: Julian Zelizer, analista político de CNN, es profesor de historia y asuntos públicos en la Universidad de Princeton y autor del próximo libro, «Burning Down the House: Newt Gingrich, The Fall of a Speaker, and the Rise of the New Republican Party». Sígalo en Twitter en: @julianzelizer. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Vea más artículos de opinión en CNNE.com/opinion.

(CNN) — Después de que la mayoría del país pasara semanas bajo confinamiento para ayudar a detener la propagación del coronavirus, el Departamento de Trabajo anunció el viernes que la economía de Estados Unidos perdió 20,5 millones de empleos en abril, con tasas de desempleo que se dispararon al 14,7%. Ahora nos enfrentamos una crisis económica que podría rivalizar con la Gran Depresión, una recesión histórica que duró una década y destruyó la seguridad económica de Estados Unidos. Esta vez, algunos lo llaman la depresión de Trump.

La situación actual es aún peor para las comunidades negras y latinas, donde las cifras de desempleo han alcanzado el 16,7% y el 18,9%, respectivamente. Si bien el presidente sugirió que las cifras de empleo eran solo temporales, diciendo que «esos trabajos volverán y lo harán muy pronto», muchos economistas no están de acuerdo.

«El daño que estamos viendo por la gran recesión del coronavirus es traumático. Va a pasar mucho tiempo antes de que el mercado laboral recupere su estado anterior a la crisis», dijo Gregory Daco, economista estadounidense de Oxford Economics.

Los empleos ahora serán un tema definitorio en las elecciones de 2020. El presidente Trump, que ha pasado gran parte de su mandato alardeando de las bajas tasas de desempleo y el crecimiento del empleo, ha perdido un pilar básico de su retórica política. No importa qué caos se estaba gestando en los primeros tres años de su presidencia, Trump siempre confiaba y tomaba crédito por la solidez de la economía.

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Pero eso terminó. El estado de la Unión, como dice la famosa frase el presidente Gerald Ford de 1975, «no es bueno«. Si la situación continúa empeorando en los próximos meses, los votantes decidirán el destino del presidente Trump, teniendo en cuenta sus propias perspectivas sombrías para el futuro. Con decenas de millones de estadounidenses sin trabajo, el electorado no estará feliz.

De alguna manera, la situación podría hacer eco de las elecciones de 1992, cuando el presidente George H. W. Bush vio caer el fondo político de su esfuerzo de reelección, debido en gran parte a una recesión que dejó a muchos estadounidenses sin trabajo y endeudados. En los meses previos a las elecciones, Bush disfrutó de un índice de aprobación en auge a raíz de la Operación Tormenta del Desierto, que vio a las fuerzas estadounidenses expulsar con éxito a las tropas iraquíes de Kuwait.

Pero perdió las elecciones ante el gobernador de Arkansas, Bill Clinton, quien se centró en la recesión y la usó para pintar una administración que no estaba en contacto con el electorado. El estratega de Clinton, James Carville, le recordaba a su equipo en la sala de campaña: «¡Es la economía, estúpido!» cada vez que alguien se desviaba del camino.

¿Qué consecuencias tendría la reelección de Trump? 1:50

Pero los demócratas harían bien en pensar en las muchas formas en que las que Trump todavía tiene una ventaja. Su base de apoyo, por ejemplo, sigue siendo mucho más sólida de la que tenía Bush.

Estamos, por supuesto, en medio de una pandemia global. El presidente Trump, utilizando su máquina de propaganda mediática conservadora, señalará la situación económica e intentará echar la culpa, argumentando que China, o la Organización Mundial de la Salud, no hicieron sonar la alarma a tiempo. Es posible que intente señalar el distanciamiento social y otras medidas de salud pública (que su propio grupo de trabajo de la Casa Blanca recomendó) como un «engaño demócrata» que impuso a la nación un efecto devastador. Hasta ahora, las encuestas muestran que a la mayoría de las personas les preocupa que los estados estén reabriendo demasiado pronto.

Joe Biden tendrá que ofrecer a los votantes una mejor idea de cómo liderará el proceso de recuperación económica en caso de convertirse en presidente. El Partido Demócrata necesita establecer una agenda clara sobre cómo movería al país de su estado actual a un período de crecimiento.

La campaña de Biden debe tomarse en serio las palabras de Carville y dejar en claro a los votantes que la respuesta rezagada de la administración al covid-19 ayudó a conducir a la grave situación en la que nos encontramos hoy.

Los demócratas deben señalar que las iniciativas de salud pública y la recuperación económica van de la mano. Si nos apresuramos a reabrir negocios sin rastreadores de contacto, programas de pruebas agresivos y suficientes suministros hospitalarios, enfrentaremos una segunda ola de brotes que finalmente darán un golpe aún más devastador a la economía.

Estados Unidos enfrenta una caída libre de la economía y el presidente no ha ofrecido un camino realista más allá de las leyes de estímulo aprobadas por el Congreso. Él es el responsable. Esto representa una enorme debilidad para el Partido Republicano en las elecciones, con la mayoría del Senado y la Casa Blanca en juego.

La pregunta es si los demócratas pueden responder a la situación de manera efectiva. Joe Biden y los demócratas del Congreso deberán hacer más para explicar en qué consistiría su New Deal y cómo piensan ofrecer un mejor programa económico para hacer que el país sea grandioso otra vez.