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Política

Un emotivo debate surgió durante la legislación contra el linchamiento cuando Cory Booker y Kamala Harris hablaron en contra de la enmienda Rand Paul

Por Clare Foran, Lauren Fox

(CNN) — En un emotivo intercambio en el Senado, los senadores demócratas Cory Booker de Nueva Jersey y Kamala Harris de California se manifestaron el jueves en contra de una enmienda que el senador republicano Rand Paul de Kentucky trata de agregar a la legislación contra el linchamiento.

Mientras el funeral de George Floyd comenzaba en Minnesota, Paul, quien ha estado retrasando la popular legislación bipartidista para hacer que el linchamiento sea un delito federal, llegó al piso del Senado en Washington para agregar una enmienda a la legislación contra el linchamiento y luego aprobar eso. Argumentó que el proyecto de ley tal como está escrito es demasiado amplio y dijo que su enmienda «aplicaría las sanciones penales solo por linchamiento y no por otros delitos». El senador republicano solicitó un consentimiento unánime para aprobar el proyecto de ley con esa enmienda. Sin embargo, tanto Harris como Booker hablaron en contra de esta iniciativa y Booker se opuso formalmente.

«El senador Paul ahora está tratando de debilitar un proyecto de ley que ya se aprobó, no hay razón para esto, no hay razón para esto», dijo Harris.

En una emotiva interpelación, Booker dijo que se sentía «tan abrumado hoy», alegando que, «de todos los días que hacemos esto ahora mismo es cuando Dios, si este proyecto de ley se aprueba hoy, lo que eso significaría para Estados Unidos. Que este cuerpo y ese cuerpo finalmente están de acuerdo».

«Hablaría mucho del dolor racial y el dolor de generaciones», expresó Booker. Alzando la voz, continuó: «No necesito que mi colega, el senador de Kentucky, me cuente sobre un linchamiento en este país. Estuve en el museo en Montgomery, Alabama, y vi a las familias afroamericanas llorar a las historias de mujeres embarazadas linchadas en este país y sus bebés les arrancaron mientras este cuerpo [el congreso] no hacía nada».

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Señalando a Paul, Booker afirmó que no cuestiona el corazón de Paul, pero que estaba totalmente en desacuerdo con sus acciones.

«Mi colega allí, Rand Paul, es una de las primeras manos que estreché» en el Senado, dijo Booker. «Él es mi amigo … pero estoy tan afligido hoy».

«Busco enmendar esta legislación no porque tomo el linchamiento a la ligera, sino porque lo tomo en serio, y esta legislación no», afirmó Paul, argumentando que «este proyecto de ley abarataría el significado del linchamiento definiéndolo de manera tan amplia como para incluir un hematoma o abrasión menor. La historia de terrorismo racial de nuestra nación nos exige más seriedad que eso».

Poco después, la senadora republicana Lisa Murkowski de Alaska vino al piso para un discurso que había planeado durante semanas sobre el sufragio femenino. Se tomó un momento antes de su discurso para hablar sobre el debate que acababa de ver y para decir algunas palabras sobre el estado del país.

«Solo quiero que sepan que estoy agradecida de haber estado aquí en el piso para escucharlos personalmente. Podemos leer palabras, pero es cuando tenemos la capacidad de escuchar y sentir esas palabras, que su verdadero significado sale a la luz», expresó Murkowski a Booker y Harris.

Murkowski aseguró que quería hablar hoy porque siente que ha callado demasiado.

«Algunos me han retado. Algunos me han reprendido… de algunos amigos muy cercanos que dicen ‘estás en silencio, Lisa. ¿Por qué no has arreglado lo que estamos viendo?’ He luchado con las palabras correctas. Como mujer blanca nacida y criada en Alaska con una familia privilegiada, no puedo sentir esa apertura y crudeza que acabo de escuchar expresada por mis amigos Cory y Kamala. No he vivido su vida. Puedo escuchar, y puedo educarme, y puedo tratar de curar cuando necesitamos sanar».