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Política

OPINIÓN | El peso de la tradición

Por Carlos A. Montaner

Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor y analista político de CNN en Español. Sus columnas se publican en decenas de diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Ver más artículos de opinión en CNNe.com/opinion

(CNN Español) — El colombiano Luis Alberto Moreno ha presidido exitosamente el Banco Interamericano de Desarrollo, el famoso BID, durante 15 años. Aunque muestra un aspecto juvenil, Moreno tiene 67 años y pronto se jubilará.

Moreno sería sustituido por Mauricio Claver-Carone, un joven abogado cubanoestadounidense, muy brillante, propuesto por la Casa Blanca para el cargo dada su experiencia en el Fondo Monetario Internacional y su trabajo en el Departamento del Tesoro durante el Gobierno del Presidente George W. Bush en el 2003.

Al parecer tendría un fuerte apoyo entre los 28 miembros regionales para la elección en septiembre en la asamblea del BID.

Hoy Claver-Carone es el asesor nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental en el Gobierno del presidente Donald Trump. Sin embargo, enfrenta la oposición de Patrick Leahy, senador de Vermont, quien es el vicepresidente de la Comisión de Asignaciones del Senado de EE.UU.

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Leahy argumenta que la candidatura de Claver-Carone no ayudará a aumentar los fondos estadounidenses para el BID. Para mí, eso suena a una amenaza.

¿Por qué el senador Leahy se opone a una persona tan calificada para el cargo? Primero, porque rompe con una larga tradición de 60 años en los que un latinoamericano ha ocupado el puesto que requiere, dice, una persona de la región a la cual beneficiará principalmente.

Leahy también ha criticado la forma como Claver-Carone ha ejercido su puesto en la administración del presidente Trump por su tendencia a imponer sanciones que “han complicado las relaciones con nuestros amigos y aliados”.

Pero sospecho que pudiera haber algo más, porque la oposición de Leahy no puede pasar por alto que el candidato también tiene sangre latinoamericana, ya que no es 100% estadounidense. Aunque nacido en la Florida, su madre es cubana: por eso es un “Cuban American”.

Y es que, además, considero que Cuba tiene que ver en esta discordia. El senador Leahy y Claver-Carone no pueden estar más alejados en cuanto al enfoque de las relaciones entre Estados Unidos y la isla.

Cuando el señor Leahy llegó al Senado, en 1974, era la época de Watergate, en la que los llamados fontaneros eran cubanos exiliados. Entonces era el senador más joven. Hoy es el senador más viejo, pues ya cumplió 80 años, y ha tenido una ininterrumpida presencia en el Senado.

En época de Obama fue el senador que llevó las gestiones secretas para liberar a los espías cubanos presos en Estados Unidos, a cambio de la liberación del estadounidense Alan Gross.

Supuestamente se infiltraron en una red terrorista que actuaba en Cuba, aunque la verdad es que derribaron a varios pilotos de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales.

Es muy difícil que Leahy cambie de opinión con respecto a Claver-Carone, quien ha sido clave en el retroceso a las políticas hacia Cuba por parte de la administración de Donald Trump.

A los ancianos, ya se sabe, no les gusta rectificar.

BID