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Brasil

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Una mirada al culto a la hidroxicloroquina en Brasil

Por Nick Paton Walsh, Jo Shelley, Eduardo Duwe, William Bonnett

(CNN) — La caballería de la policía cabalgaba a través del polvo rojo hasta una tumba abierta que nadie esperaba tener que cavar para el sargento Jonas Mendonça. El policía militar de 58 años tenía un poco de sobrepeso pero, por lo demás, estaba sano, dice su familia, cuando empezó a tener síntomas leves de covid-19. Cuatro días después empezó a sufrir una fiebre feroz y fue hospitalizado.

Siguiendo el consejo del Ministerio de Salud de Brasil, los médicos de Mendonça le dieron hidroxicloroquina, junto con antibióticos, antipiréticos para bajar la fiebre y adrenalina, según sus familiares.

«En los últimos dos días (los médicos) estaban muy esperanzados», dijo su hija Thais Saturnino Mendonça. «Ya no tenía fiebre. La afección pulmonar y respiratoria estaba evolucionando. Estaba bien», agregó.

Sin embargo, murió de repente. «La voluntad de Dios», dijo Thais.

Personas asisten al entierro del sargento Jonas Mendonça, que murió por coronavirus.

En Brasil —donde está el peor brote de coronavirus de América del Sur y se han llegado a registrar hasta 50.000 casos nuevos por día— esta medicación está en el centro de una disputa febril sobre política y fe. La ciencia ha demostrado que no funciona, pero el Ministerio de Salud y el presidente insisten en que sí, dando a muchos falsas esperanzas.

El hermano de Mendonça, Juraci, ahora también está tomando hidroxicloroquina de manera profiláctica, como parte de otro cóctel de medicaciones no probadas que el Gobierno respalda y que incluye también ivermectina y azitromicina.

«Estoy aquí», dijo, como evidencia de la efectividad del medicamento. «A otras personas en mi círculo de amigos que también usaron hidroxicloroquina les fue muy bien. Pero es esa pregunta: a veces, un problema diferente hace que la persona termine en una situación más grave. ¿Entendido?», explicó.

Hay un veredicto sobre la hidroxicloroquina. Estudio tras estudio ha demostrado que no es eficaz contra el covid-19, e incluso puede ser dañina. La profesora Flavia Machado, del grupo de investigación Coalizao Covid-19 Brasil y directora de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Sao Paulo, realizó el mayor estudio del medicamento en 55 hospitales de Brasil. Dijo que si bien continúan evaluando su uso en las primeras etapas de la enfermedad, por ahora solo debe utilizarse en ensayos clínicos.

Dentro del culto a la hidroxicloroquina en Brasil

Thais Saturnino Mendonça fotografiada en el entierro de su padre en Brasilia.

«Estamos estudiando los efectos nocivos, y todo lo que observamos ahora, con un buen nivel de evidencia, está en contra del uso», dijo a CNN.

A nivel mundial, el debate sobre la hidroxicloroquina –que la ciencia resolvió pero todavía está en boca de políticos que quieren vender esperanzas– es perder el tiempo, dijo el ex director general de Sanidad de Estados Unidos Vivek Murthy. «Todo el tiempo que a menudo terminamos gastando para disipar estos mitos sobre la hidroxicloroquina es tiempo que no estamos gastando en trabajar para resolver el problema real que tenemos frente a nosotros», dijo el doctor a CNN.

En Brasil, los defensores de la droga descartan los estudios y apuntan a una investigación atípica que sugiere que puede tener un impacto positivo en las primeras etapas, aunque incluso ese estudio está siendo criticado y ha sido contrarrestado por otros trabajos que no reportan ningún impacto. El presidente Jair Bolsonaro muestra regularmente la hidroxicloroquina cuando se reúne con sus partidarios, y le atribuye su recuperación de una infección de quince días de la enfermedad.

Brasil ha importado millones de dosis del medicamento, y una encuesta publicada el domingo por la Asociación Médica del estado de Sao Paulo mostró que el 50% de los médicos en el estado se sintió presionado para recetar está droga no comprobada.

Dentro del culto a la hidroxicloroquina en Brasil

Los partidarios del presidente Bolsonaro se reúnen fuera de su residencia. Uno lleva una camiseta que dice «pegados con Bolsonaro» en la parte delantera y «todo el poder al pueblo» en la parte trasera.

Bolsonaro ha moderado recientemente su retórica sobre la hidroxicloroquina, diciendo que no la defiende, pero que la medicación es para que la definan los pacientes con sus médicos. Sin embargo, las repetidas oportunidades de tomarse fotografías con el medicamento y el impulso del Ministerio de Salud para que pacientes de todo tipo lo tomen –desde mujeres embarazadas a aquellos que tienen casos moderados– han tenido un gran impacto.

Partidarios de Bolsonaro se reunieron el martes fuera de la residencia oficial del presidente, el Palacio Alvorada en Brasilia, donde estaba claro que el apoyo al mandatario a menudo se entrelaza incuestionablemente con el apoyo a la hidroxicloroquina. Un hombre llevaba una camiseta amarilla que decía «Pegados con Bolsonaro» en la parte delantera y «Todo el poder al pueblo» en la parte trasera. Una mujer con una chaqueta roja, que se negó a dar su nombre, se quejó de la influencia china en Brasil.

Bolsonaro pasea en motocicleta tras superar al covid-19 1:17

Otro partidario, Felipe, dijo que esperaba que apareciera el presidente. «El domingo pasado vino a la (ceremonia de) bajada de bandera», dijo. «Lo estamos esperando porque ayer dio negativo por covid-19, así que hoy es un día para celebrar», explicó. Luego se lanzó a una descripción muy precisa y detallada de cómo la hidroxicloroquina bloquea la transmisión del virus en las células, una teoría que ha sido contradicha estudio tras estudio.

Sin embargo, los defensores de esta droga no siempre descartan otras medidas comprobadas. En la iglesia evangélica Nucléo da Fé en Brasilia, los protocolos basados en la ciencia se mezclan con la fe. Los fieles usan máscaras y gel desinfectante para manos y cada grupo familiar se sienta a aproximadamente dos metros de distancia, según lo recomendado por expertos en salud de todo el mundo. Sin embargo, las emociones se apoderan en su apoyo al presidente y, aparentemente, al medicamento que según él le funcionó.

Dentro del culto a la hidroxicloroquina en Brasil

La congregación de la iglesia evangélica Nucléo de Fé reza por el presidente Jair Bolsonaro.

El pastor Wilbert Batista subió al escenario y comenzó con palabras amables para Bolsonaro, con quien a menudo se lo ha fotografiado tomando café y almorzando, incluso viajando juntos en un helicóptero. En la época de Jesús tenían reyes, le dijo a los feligreses, «pero en nuestro país tenemos un presidente y es nuestro deber bíblico orar por nuestro presidente. Y lo hemos hecho en varias vigilias. Dios me guió una vez al presidente, y en los próximos días espero que lo haga nuevamente. ¿Por qué? Porque Dios sabe que he estado orando por él. Debido a esto, Brasil ya está teniendo resultados que no se pueden explicar. Nuestro país está funcionando bien, en nombre de Jesús.» La imagen de Bolsonaro estaba estampada en la pantalla del escenario.

Batista le dijo a CNN que la hidroxicloroquina es popular y pareció vincularla con la ausencia de muertes en su congregación. «La medicina no es nuestro enfoque, sin embargo, en la iglesia tenemos médicos y otros médicos también están de acuerdo con el tratamiento del que habla el presidente», dijo, y agregó que no hablan de medicina en la iglesia. «Ni una sola muerte en nuestra iglesia, ni una sola. Una persona fue hospitalizada, otras vivieron sin síntomas, en una congregación de 3.000. Algunas de las personas infectadas han tomado el protocolo de hidroxicloroquina con azitromicina. Otras siguen el consejo médico de los doctores», explicó.

Detrás de él la adoración continuaba, con enormes puertas a cada lado de la congregación haciendo soplar un viento limpio.