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Huracanes

México es uno de los lugares a los que los turistas de EE.UU. pueden ir de vacaciones. Ahora algunos intentan escapar de un huracán

Por Christina Zdanowicz

(CNN) — En lugar de celebrar un cumpleaños especial con amigos en un elegante Airbnb en Cancún, México, una mujer estadounidense se encuentra en un refugio contra huracanes.

Kristyn Owens viajó desde Los Ángeles a Cancún para celebrar su cumpleaños número 30 en lo que se suponía era una forma segura ante el covid en un país que permite el acceso de los estadounidenses, le dijo a CNN.

Huracán delta turistas

A los turistas estadounidenses se les prohíbe viajar a la mayoría de los países del mundo debido a la pandemia, pero todavía hay algunos lugares a los que pueden ir, como México, Irlanda, Corea del Sur y algunas islas del Caribe. Pero el huracán Delta tenía otros planes.

El huracán era de categoría 3 la madrugada del miércoles, según el Centro Nacional de Huracanes. Se esperaba que golpeara la península de Yucatán en México el miércoles temprano.

El martes, el día después del cumpleaños de Owens, ella dijo que su anfitrión de Airbnb llamó para advertirles que no era seguro quedarse en el condominio de lujo. La residente de Los Ángeles estaba nerviosa por el inminente huracán Delta, algo que nunca había experimentado.

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«Al principio estaba realmente asustada de que el anfitrión dijera que no me quedara porque hay peligro de que se rompan los cristales», dijo Owens a CNN. «No quiero decir que estoy desconsolada, porque estoy de buen humor… pero puedo decir, por otro lado, que estoy feliz de encontrar refugio porque a las 10 am no teníamos un lugar para quedarnos».

Owens dijo que llamó a 15 hoteles para buscar alojamiento para ella, su esposo y una amiga cercana. Uno a uno, dijeron que o no tenían habitaciones o que estaban cerrando debido al huracán.

El hotel que logró asegurar intentó cancelar la reserva cuando estaba a 5 minutos en taxi. Owens dijo que ella le suplicó a la recepción y se les permitió registrarse y guardar su equipaje.

El trío fue llevado en un autobús con otros huéspedes del hotel a un refugio contra huracanes. Fue un viaje de 30 a 40 minutos más hacia el interior de Cancún, dijo.

El refugio contra huracanes es una escuela tapiada más al interior.
Kristyn Owens

Una escuela con ventanas tapiadas y catres marrones esparcidos en el piso del salón de clases sería su hogar mientras pasaba la tormenta. A Owens le dijeron que probablemente estarían allí durante dos días.

Como la tormenta aún no había golpeado, los turistas podían salir, una especie de «rayo de luz», dijo.

«Todos los ocupantes del hotel están repartidos entre estas aulas», dijo Owens. «Nos dieron un bocadillo, jugo y agua, almohada y sábanas».

El coronavirus ha agregado una capa de complejidad a la situación, una que es aún más estresante para la cumpleañera.

Su pequeño grupo comparte un salón de clases con una familia y una pareja, dijo Owens.

«Tenemos desinfectante, pero eso es todo», dijo Owens. «Cada familia está en un rincón separado de la habitación tratando de quedarse aparte».

«Tener que mantener una mascarilla el 90% del día es difícil y estoy extremadamente ansiosa, por lo que respirar puede volverse difícil».

Todos llevan máscaras y se leyó la temperatura de los huéspedes antes de que se les permitiera abordar el autobús hacia el refugio, dijo Owens.

«Estuvo muy bien ejecutado», dijo. «No es ideal. Este no es el Westin, de ninguna manera».

Los huéspedes del hotel esperan el inminente huracán en un refugio en Cancún.
Kristyn Owens

A unos 80 kilómetros al sur de Cancún, Monica Hawke está capeando la tormenta en el resort Barceló Maya Riviera.

La agente inmobiliaria de Southern Pines, Carolina del Norte, dijo que no tenía más remedio que quedarse, ya que no pudo tomar un vuelo a casa hasta el viernes.

«Cuando anoche nos dimos cuenta que el trayecto de la tormenta estaba más al oeste de lo que vimos el domingo, no pudimos encontrar asientos disponibles para ningún destino en EE.UU. para hoy», escribió Hawke a CNN.

Hawke fue invitada a México por un amigo que no quería vacacionar solo. «No nos hemos visto en cuatro años, así que aproveché la oportunidad», dijo.

Ahora el hotel cambió la habitación frente al mar de la pareja de turistas en el tercer piso por una que da a los jardines, con la esperanza de que esté más segura.

Los estadounidenses no son los únicos que intentan volver a casa de forma segura.

El residente de la Ciudad de México Luis G. López se estaba hospedando en el Hotel Imperial Las Perlas en Cancún, cuando dijo que, el martes, recibió una nota del hotel que decía que los huéspedes tenían una hora para evacuar debido a la tormenta. Él había llegado a Cancún el sábado.

López, quien es estudiante, y otros huéspedes fueron transportados al Aeropuerto Internacional de Cancún, donde publicó un video de las largas filas de personas que intentaban evacuar el área. Tenía reservado un vuelo el martes por la noche y esperaba poder llegar a casa, escribió a CNN.

A medida que se acerca la tormenta, Owens dijo que está nerviosa. Pero pasa el tiempo jugando a las cartas y viendo algunos programas de Netflix que había descargado.

«Vamos a sacar el mejor provecho», dijo.