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OPINIÓN | Esto es lo preocupante de la nueva variante del coronavirus

Por William Haseltine

Nota del editor: William Haseltine, PhD, es presidente del grupo de expertos en salud global ACCESS Health International. Es autor de numerosos libros, incluyendo su autobiografía recientemente publicada, ‘My Lifelong Fight Against Disease: From Polio and AIDS to COVID-19’. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Puedes leer más artículos como este en cnne.com/opinión.

(CNN) — El Gobierno del Reino Unido ha dado la voz de alarma sobre una cepa variante del SARS-CoV-2, el virus que causa el covid-19, que parece propagarse más fácilmente que las versiones anteriores.

Aunque todavía se desconoce mucho, lo que sabemos sobre esta nueva variante nos dice cosas importantes sobre el virus: puede adaptarse para volverse más fácilmente transmisible y podría volverse más difícil de neutralizar, y posiblemente sea capaz de ganarle la partida a la vacuna en pequeña medida.

Hasta la fecha, el SARS-CoV-2 ha mutado a un ritmo bastante constante, con solo una o dos variaciones por mes. Algunas variaciones han hecho que los científicos se detengan, a veces al mutar para volverse más transmisibles y en otras ocasiones al mutar para volverse más efectivas en evitar la detección por parte de nuestro sistema inmunológico. Pero con esta nueva variante, llamada B.1,1.7, el virus ha adquirido 17 mutaciones a la vez que cambian las proteínas del virus, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que afectan a cuatro proteínas virales diferentes: la proteína de pico, ORF1ab, Orf8 y la proteína N, la nucleocápside principal.

Si bien la gran cantidad de mutaciones en una variante es preocupante, lo que quizás sea más preocupante es cómo las mutaciones, en conjunto, podrían cambiar el funcionamiento del virus. Una de las mutaciones, N501Y, aumenta la fuerza con la que la proteína de pico se une al receptor humano ACE2, lo que puede facilitar que el virus se arraigue en los infectados. Esta mutación es probablemente la razón por la que esta nueva variante, aislada por primera vez en el Reino Unido a fines de septiembre, ahora representa más del 60% de las nuevas infecciones en Londres y sus alrededores.

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Una segunda mutación en la proteína de pico, 69-70del, elimina dos aminoácidos, cuya eliminación puede permitir que el virus evada algunas respuestas inmunitarias y, combinada con otra mutación, puede hacer que sea más transmisible. La mutación 69-70del se ha encontrado en otras cepas variantes, incluida la cepa en visones de Dinamarca, y parece ocurrir cuando los pacientes portan el virus durante varios meses bajo presión inmunitaria, no necesariamente del propio sistema inmunológico del paciente sino de los tratamientos como el plasma de convalecencia que bombea anticuerpos al sistema del paciente.

Una tercera mutación, P681H, ocurre en lo que se llama el sitio de escisión de la proteína de pico, que es un área conocida por afectar la rapidez con la que el virus puede ingresar y matar células. Los cambios en esta parte del virus podrían aumentar potencialmente su capacidad para causar enfermedades, y su letalidad, aunque aún no hay evidencia que demuestre que esta nueva variante es más peligrosa para los humanos. Esta mutación por sí sola es suficiente para ser inquietante. El hecho de que se combine en esta cepa variante con otra mutación de la proteína Orf8, que también puede aumentar la patogenicidad, es motivo de alarma.

También se sospecha que las mutaciones que afectan a las otras dos proteínas, ORF1ab y la proteína N, permiten que el virus se replique más rápidamente y evada el sistema inmunológico, aunque se necesita mucha más investigación para ver cómo cada una de estas 17 mutaciones afecta el funcionamiento del virus. Aun así, sabemos lo suficiente para hacer algunas suposiciones.

Primero, el SARS-CoV-2 sabe cómo adaptarse y adaptarse rápidamente, al igual que el virus de la gripe. Por lo tanto, debemos estar preparados para la posibilidad de que el virus nos acompañe a largo plazo. Al igual que una vacuna contra la gripe, una vacuna contra el covid podría no ser asunto de una sola vez. Ya sabemos por un estudio reciente publicado en el New England Journal of Medicine que la vida media de los anticuerpos neutralizantes de al menos una de las vacunas, la vacuna de Moderna, disminuye relativamente rápido durante un período de tres meses en aquellos que responden más vigorosamente y más corto en aquellos que tienen una respuesta menos vigorosa. Aunque el estudio fue pequeño, pone en duda si una vacuna que se recibe hoy seguirá siendo efectiva 12 meses, 18 meses o más. B.1,1.7 nos dice algo nuevo: no solo podría desaparecer la inmunidad, sino que la potencia de la vacuna en sí puede cambiar si el virus cambia. Esto no quiere decir que la medicina moderna no pueda mantenerse al día con un virus covid-19 en evolución, como lo hace con la gripe. Pero puede que no sea tan simple o tan fácil como muchos tenían esperanza de que fuera.

En segundo lugar, con la mutación 69-70del podemos estar enfrentando una paradoja médica. En un esfuerzo por salvar la vida de los inmunodeprimidos que estaban infectados con el virus, los proveedores de salud a veces administraban múltiples rondas de tratamientos con anticuerpos a sus pacientes. En algunos casos, los pacientes se recuperaban después de una ronda de tratamiento solo para enfermarse nuevamente y requerir otra dosis. Incluso en un solo paciente, la supresión inmunológica durante un período de semanas y a veces meses le da al virus una multitud de oportunidades para aprender nuestras mejores defensas y para mutar para ser más eficaz en la evasión de nuestro sistema inmunológico. Aunque la administración de tratamientos con anticuerpos puede salvar una vida humana, un estudio del Reino Unido tiene la hipótesis de que también podría facilitar la creación de nuevas cepas del virus.

Por último, la variante sugiere que debemos comenzar de inmediato a planificar la próxima generación de vacunas contra el covid para responder de manera más eficaz a un virus cambiante. Que las vacunas autorizadas ya se estén probando contra la nueva variante debería darnos alguna esperanza. Las compañías han expresado confianza en que sus vacunas podrían proteger contra ella, y BioNTech señaló que su vacuna podría modificarse para combatir la nueva variante.

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Aún así, vale la pena seguir estudiando objetivos a los que apuntarían vacunas alternativas que podrían resultar más efectivas para proteger a la población contra variantes del virus. En este momento, la mayoría de las vacunas en desarrollo apuntan a la proteína de pico. Esto incluye las vacunas de Moderna, Novovax y Johnson & Johnson, así como vacunas basadas en adenovirus como la de AstraZeneca. Estas vacunas pueden funcionar contra la versión actual del virus, pero si queremos adelantarnos a la propagación de la enfermedad, debemos ampliar los objetivos a los que apuntan las vacunas para incluir otras proteínas como las proteínas ORF1ab, Orf8 y N o la proteína ORF3b, que otros han estudiado. Otros países han desarrollado vacunas con métodos más tradicionales, utilizando virus completos inactivados. Este tipo de vacuna, u otras vacunas que se dirigen a múltiples proteínas al mismo tiempo, pueden ser el mejor enfoque para avanzar.

A menudo comparo los virus con máquinas de descifrado de códigos, ejecutando los números hasta que encuentran una nueva forma de explotar cualquier nicho ecológico en el que habitan, trillones de copias de un solo virus cada una cambiando y adaptándose a cada nuevo desafío. A veces nos encontramos con un virus que aprende a romper nuestras defensas más rápido de lo que podemos reconstruirlas. Me temo que el SARS-CoV-2 pueda ser uno de ellos.