11 febrero 2013
12:43 PM ET

El Vaticano celebrará un cónclave para elegir al Papa que sucederá a Benedicto XVI

(CNN) — En un acto inesperado, el papa Benedicto XVI anunció este lunes su renuncia a partir del 28 de febrero. El Vaticano arranca ahora un proceso para elegir al nuevo jefe de la Iglesia católica.

Exponemos a continuación los puntos clave del proceso:

¿Por qué renunció el papa Benedicto XVI?

En su comunicado, Benedicto XVI, quien cumple 86 años en abril, dijo que tenía la certeza “de que mis fuerzas, debido a la edad avanzada, ya no son apropiadas para un adecuado ejercicio del ministerio petrino”.

El vocero del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, dijo que el Papa Benedicto XVI tiene el derecho y en potencia el deber de renunciar. Sin embargo, subrayó que la decisión del Papa no obedeció a algún tipo de presión externa.

¿Cuándo renunciará?

El Papa dijo que renunciará el 28 de febrero a las ocho de la tarde, hora de Roma.

¿Cuándo se elegirá al próximo Papa?

Se celebrará un encuentro del Colegio de Cardenales para elegir al próximo Papa. Al encuentro se le conoce como “cónclave”.

Federico Lombardi, vocero del Vaticano, dijo que habrá elecciones en fecha indefinida de marzo, y anticipó que habrá un nuevo Papa antes de Pascua.

¿Es normal que los papas renuncien?

Es la primera vez que un Papa renuncia en casi 600 años. El último Papa que renunció fue Gregorio XII en 1415. Dimitió para poner fin al “Gran Cisma de Occidente” durante el cual hubo reclamos entre rivales para ocupar el trono papal.

Según el National Catholic Weekly, los papas modernos han tenido la sensación de que dimitir es algo inaceptable y que podría alentar a las facciones existentes en la Iglesia a presionar a los pontífices para renunciar.

El derecho canónico establece que una renuncia debe hacerse de manera libre y que debe darse a conocer de forma correcta, y que el Papa que dimite debe estar en pleno uno de sus facultades mentales.

¿Qué es el proceso electoral?

Por ley, el cónclave comienza en la Capilla Sixtina. Esa mañana, los cardenales celebrarán la Misa Votiva, Pro Eligendo Papa. Esa tarde, los cardenales comienzan el proceso electoral.

Los cardenales hacen un sorteo para seleccionar a tres miembros que recojan las papeletas de entre los presentes, tres “escrutadores” para contar los votos y a otros tres para revisar los resultados.

Entonces se preparan y distribuyen las papeletas en blanco. Las papeletas son de forma rectangular y debe tener en la parte superior, si es posible de forma impresa, las palabras Eligo in Summum Pontificem, que significa “Elijo como Sumo Pontífice”. Los electores escriben el nombre del candidato en la mitad inferior de la papeleta y la doblan por la mitad.

Después de escribir el nombre de un hombre en su papeleta, cada uno de los cardenales activos, aquellos menores de 80 años, caminan hacia un altar por orden de antigüedad y se compromete a cumplir su deber con integridad. A continuación cada cardenal coloca una papeleta doblada que contiene su elección sobre un pequeño disco elaborado con metal precioso y lo coloca dentro de un cáliz.

Después de que se emiten todos los votos, los escrutadores cuentan los votos y se lee el resultado a los cardenales. Si un cardenal recibe dos tercios más uno de los votos, él es el nuevo Pontífice.

Si no hay un ganador, se lleva a cabo otra votación. Si aún no hay ganador, se programan otras dos votaciones para la tarde.

¿Cómo se difunde el resultado de la votación?

Después de cada recuento de los votos, se queman las papeletas. Si no ha habido un ganador, se mezcla un químico con las papeletas para producir humo negro en el momento en que están siendo quemadas.

La apreciación de humo negro saliendo de la parte superior del Palacio Vaticano dice a los que esperan en la Plaza de San Pedro que todavía no se ha seleccionado a un Papa.

Cuando se ha elegido a un ganador, se queman las papeletas sin otras sustancias, y el humo blanco indica que hay un nuevo Papa.

¿Qué hará el papa Benedicto XVI después de su renuncia?

Lombardi dijo que se prevé que Benedicto XVI dedique su tiempo a la reflexión y la oración.

En su comunicado, el Papa dijo que deseaba “también servir devotamente en el futuro a la Santa Iglesia de Dios por medio de una vida dedicada a la oración".

La Santa Sede dijo que a largo plazo se mudará a un monasterio en el interior del Vaticano.

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