Thatcher deja un legado económico y político mundial con halagos y crítica
Thatcher fue la primera mujer en ocupar el gobierno en su país.
8 abril 2013
08:29 PM ET

Thatcher deja un legado económico y político mundial con halagos y crítica

Por Robin Oakley

Nota del Editor: Robin Oakley fue editor de política y columnista del diario The Times, en Londres, entre 1986 y 1992, y editor de política de la BBC entre 2000 y 2008.

(CNN) — Margaret Thatcher fue una de las personalidades que definieron el siglo XX. En la diplomacia, la economía, la sociedad y como mujer, tuvo un gran impacto tanto en su país como en el extranjero.

Thatcher, primera ministra de 1979 a 1990, cambió la filosofía de su propio partido y obligó a otras agrupaciones a cambiar su enfoque general hacia la política. Desde Thatcher, todos los principales partidos británicos han sido devotos, en mayor o menor grado, de la economía de mercado.

Ningún otro político británico durante la segunda mitad del siglo XX tuvo su propio “ismo”, pero Margaret Thatcher lo logró con su thatcherismo, definido por algunos como la aplicación del presupuesto de un hogar elaborado por una ama de casa a la economía nacional, junto con el fomento de la propiedad inmobiliaria y el capitalismo empresarial.

Su primer logro, difícil de olvidar en estos momentos, fue llegar tan lejos como lo hizo en la política en su condición de mujer: fue la primera mujer en ocupar el gobierno en su país. Era mucho más difícil en ese entonces y, cuando comenzó su carrera política, esperaba como mucho convertirse en ministra de Hacienda.

Cuando entró en el 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro británico, Thatcher encabezó un gabinete en el que la mayoría de los ministros habían votado por su predecesor Edward Heath. Pronto, en los comentarios garabateados en los márgenes de los papeles del gabinete, la primera ministra fue ridiculizada como “conservadora moderada” por los compañeros ministros, quienes se encontraban horrorizados por los presupuestos elaborados por ella y por el canciller Geoffrey Howe.

Sus colegas y asesores le dijeron que no podría reformar los sindicatos del sector que habían sometido al país durante la década de 1970 a través de las acciones sindicales y con las que había caído el anterior gobierno conservador. Dijeron que sólo los gobiernos laboristas, los principales rivales de los conservadores en la lucha por el poder, podían hacerlo. Sin embargo, Thatcher sometió a los sindicatos y desde entonces ningún gobierno ha derogado las medidas que tomó.

Diplomáticos y embajadores le dijeron que la Unión Europea no le podría regresar lo que le gustaba llamar como “nuestro dinero”, en referencia a la contribución dada por Gran Bretaña como parte de su membresía en Europa. Pero Thatcher “guardó” su paso por las cumbres europeas hasta que Gran Bretaña obtuviera un reembolso presupuestario único, lo cual ningún primer ministro se ha atrevido a negociar desde entonces.

Sin miedo a la guerra

Sus asesores le dijeron que no había ninguna posibilidad de combatir en una guerra lejana y recuperar las Islas Malvinas tras la invasión argentina en 1982, sin embargo, ella lo hizo. Como el difunto diplomático de Washington, Lawrence Eagleburger, confirmó más tarde, fue el miedo de los funcionarios estadounidenses a su ira personal lo que llevó a EU a ofrecer la vital ayuda de inteligencia por parte de Washington.

Con su programa de venta de viviendas de alquiler a los inquilinos a través de los consejos regionales y la privatización de las industrias controladas por el Estado, Thatcher fundó el capitalismo popular en Gran Bretaña. Nadie entiende la filosofía política de anteriores primeros ministros, pero los británicos aún tienen una idea clara sobre el Thatcherismo.

Thatcher llegó al poder en un período en que la mayoría de los comentaristas y políticos habían aceptado que el único papel de Gran Bretaña era la gestión lo menos dolorosa posible de una suave caída. En cambio, ella restauró un sentimiento de orgullo y propósito nacional, permitiéndole a Gran Bretaña continuar teniendo un impacto mayor a su peso real en los asuntos internacionales.

Al enfrentarse a los sindicatos, muchos dicen que ella devolvió a los directivos el poder de controlar. Pero a lo largo de su revolucionario camino por las instituciones de la sociedad británica, no llegó tan lejos como a muchos de los fanáticos de Thatcher les habría gustado, sobre todo en lo referente a la introducción del libre mercado a los servicios de salud y educación.

El respeto de los soviéticos

Thatcher se convirtió en una verdadera agente de poder en la escena internacional, al ver al presidente de Rusia, Mijail Gorbachov, como un hombre con el que podía “trabajar” y al recargar sus baterías ideológicas a través de intercambios con el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan.

La dama de hierro, como la bautizaron los medios de Moscú, se convirtió en un personaje internacional. Su cariño por Ronald Reagan no le impidió increparlo en 1983, cuando permitió que las fuerzas estadounidenses invadieran Granada, miembro de la Commonwealth, o regañarlo por (lo que a su parecer) eran demasiadas concesiones a Gorbachov en las negociaciones de armas. Pero ella consiguió más respeto que cariño, sobre todo cuando luchó contra el resto de la Commonwealth al oponerse a las sanciones económicas contra el régimen del apartheid en Sudáfrica.

La autoridad que consiguió no significó que no hubiera errores en su camino. Algunos economistas culpan a sus gobiernos de arruinar la manufactura británica. Dicen que, durante su mandato, se crearon problemas en los servicios públicos que todavía se están solucionando. Los críticos sostienen que su sociedad no fue tolerante y que ella se aseguró de que el papel de Gran Bretaña en Europa se convirtiera en uno de permanente irritación.

Con la complicidad de algunos medios de comunicación, parece que Thatcher llegó a creer en el mito de su propia invencibilidad. Eso fue lo que la llevó a cometer errores, entre ellos el del impuesto de capitación, una carga que hizo que duques y personal de aseo pagaran las mismas cuotas locales, y su cada vez más estridente antieuropeísmo, el cual alarmó incluso a su propio partido y, finalmente, los condujera a deshacerse de una líder que había ganado tres elecciones consecutivas.

Orgullosa aunque aislada

Las victorias electorales de Thatcher habían obligado a los otros partidos británicos a cambiar su forma de pensar para estar en contacto con el electorado. Pero cuando el impuesto de capitación, un impuesto sobre las personas, y su respuesta de “no, no, no” a Europa llevaron a su partido a echarla en 1990, se despertaron la mañana siguiente y se sintieron culpables por lo que habían hecho a la que un día fue su heroína.

Muchos conservadores adoptaron después un euroescepticismo como símbolo de lealtad a la antigua líder y convirtieron al partido en prácticamente indirigible durante el gobierno del sucesor de Thatcher, John Major.

Cuando Thatcher encabezó su partido, apartó a los escépticos de su política y buscó a funcionarios gubernamentales dóciles, preguntando por adelantado para las designaciones de los puestos clave de la administración pública: “¿Es uno de los nuestros?”

La fuerza y la determinación de Thatcher la convirtieron en un ícono para los conservadores en muchas partes del mundo, sobre todo en Europa del Este. Su afán por ver reducido el poder del gobierno central la convirtieron en una heroína para algunos de los que hoy apoyan al Partido del Té en Estados Unidos. Pocos políticos europeos desde aquel entonces han sido tan capaces de atraer al público estadounidense.

La ironía es que, aunque si bien sus resultados electorales muestran la atracción que ejerció por medio de su fuerte liderazgo, sus rasgos populistas y su incremento del perfil británico, muchos británicos nunca la relacionaron realmente con los valores subyacentes de la mujer en la cual se convirtió, tanto en su época como primera ministra como en los años posteriores, un ícono nacional.


Secciones: Gran Bretaña • Mundo
soundoff (11 comentarios)
  1. MOISES V. CHACON CONTRERAS

    FUE UNA EXCELENTE REFORMADORA EN LO SOCIAL Y ECONOMICO, GRANDES LOGROS ENTRE ELLOS SOSTENER UNA GUERRA DE RECUPERACION DE LAS MALVINAS, CASI DE POLO A POLO Y SALIO VICTORIOSA, A PESAR DE LA VIGILANCIA DE NAVES DE GUERRA DE LA UNION SOVIETICA QUE SIGUIERON A LA FLOTA BRITANICA TODO EL TRAYECTO HACIA LAS ISLAS FACKLANDS (MALVINAS), LO QUE ESTADOS UNIDOS NO LOGRO EN COREA EN LOS 50´S NI VIETNAM EN LOS 60´S, Y MENOS LA UNION SOVIETICA EN AFGANISTAN, SI LO RECUERDAN VERDAD?

    9 abril, 2013 en 1:43 am | Report abuse |
    • Napoleón S.Oliveros

      ¿Reformadora social?
      Privatizó todo lo que pudo, eliminó logros sociales, atacó fuertemente a los sindicatos...

      11 abril, 2013 en 11:08 am | Report abuse |
  2. jose

    Saco a ingletera del poder de los socialista, lo que hizo con el capitalismo popular sique siendo la base en inglaterra. Hizo y dio todo por su pais, y su pueblo, No como en latin america que los gobernantes piensan solo en ellos y sus familias mientras el pueblo no tiene de nada.

    8 abril, 2013 en 11:21 pm | Report abuse |
    • Napoleón S. Oliveros

      Hola José, por cierto fíjate las consecuencias de esas políticas económicas iniciadas por esta dama. Inglaterra está "enterrada" en deudas impagables y es su pueblo el que ve cómo su salario se le vuelve "sal y agua".
      Por otro lado, no todo el mundo era amigo de Pinochet, apenas Ronald Reagan, quién lo impuso en Chile a merced del "Golpe de Estado" contra Allende, legítimamente electo.
      ¿Te gustaría afirmar eso en Argentina?...
      Para los que no lo saben, Piinochet prestó su territorio a las fuerzas armadas tanto inglesas como estaunidenses en calidad de apoyo logístico durante La Guerra de las Malvinas.
      ¿ O tú eres de los que piensa que hay dictadores "buenos" y dictadores "malos" dependiendo a quién favorezcan?...
      Hasta la próxima amigo.

      9 abril, 2013 en 10:34 am | Report abuse |
  3. Roberto Curia A.

    Fue la amiga de un dictador asesino llamado Pinochet. En Chile tampoco se siente su deceso, aunque el gobierno de turno haya dado las condolencias protocolares.-

    8 abril, 2013 en 10:38 pm | Report abuse |
    • jose

      La mayoria de los gobernantes eran amigo de pinochet. No es a ellos quitarlo, eso es cosa del pueblo. Nada que ver.

      8 abril, 2013 en 11:18 pm | Report abuse |
      • Roberto Curia A.

        Tú no eres chileno; y no tienes opinión al respecto. Pinochet, no fue un presidente elegido democráticamente, por lo tanto fue un dictador. No era reconocido ni querido internacionalmente, como mandatario. Si tu hablas por las noticias que escuchas o has leído, tienes una vaga impresión de la situación que vivió este país bajo su "mandato". Respeto todas las opiniones, pero las que no tienen una base solida, las refuto.

        8 abril, 2013 en 11:33 pm | Report abuse |
  4. Atalaya

    Es claro que nadie la va a extrañar, ni siequiera los ingleses dan muestras de duelo. Se fué sin importarle a casi nadie.

    8 abril, 2013 en 10:27 pm | Report abuse |
    • jose

      Vamos alatoya eso no es cierto. Muchos la recuerdan y aunque los ingleses son frio de sentimiento no quiere decir que no les importa.

      8 abril, 2013 en 11:19 pm | Report abuse |