Por Elizabeth Landau, CNN

(CNN) - Hace diez años en la víspera de Año Nuevo, Dennis Aabo Sorensen estaba lanzando fuegos artificiales cuando un cohete defectuoso estalló. Fue trasladado de urgencia al hospital, y le amputaron su mano izquierda.

Gracias a un proyecto de investigación internacional, Sorensen, de 36 años, originario de Dinamarca, logró experimentar sensaciones por medio de una mano biónica experimental el año pasado. El dispositivo utiliza sensores especiales que se comunican con electrodos introducidos en los nervios de Sorensen.

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Ésta es la primera vez que un amputado ha logrado experimentar sensaciones en tiempo real por medio de una mano artificial usando este método, dijeron los investigadores.

"Podía decir si se trataba de un objeto duro o uno blando", dijo Sorensen. "Fue realmente increíble de pronto tener la capacidad de diferenciar varios objetos unos de otros".

El nombre del proyecto es Lifehand 2, y el ensayo clínico se llevó a cabo en Roma en febrero de 2013. Paolo Maria Rossini en el Hospital Gemelli supervisó el experimento. Los resultados fueron publicados el miércoles en la revista Science Translational Medicine.

Cuando tomas un objeto con tu mano natural, tus terminaciones nerviosas detectan información sensorial que se transmite de vuelta al cerebro. Ése es el mismo principio de este experimento, dijo Silvestro Micera, autor principal del estudio y director del Laboratorio de Ingeniería Neural Traslacional en el Ecole Polyechinque Fédérale de Lausanne en Suiza.

"Quizá logramos restablecer de alguna manera algo parecido a la sensación natural, lo cual facilita el trabajo del cerebro para entender qué está pasando", dijo Micera.

Cómo lo hicieron  

Los científicos agregaron sensores que detectan información táctil a una mano artificial. Mediciones de tensión en los tendones de esta mano biónica le permitieron a los sensores producir una señal eléctrica.

Pero esa señal no podía ser comprendida por el sistema nervioso debido a que es demasiado amplia. Por medio de algoritmos de computadora, los investigadores convirtieron la señal eléctrica en un impulso que los nervios sensoriales pudieran interpretar.

Para poder tomar esa señal y experimentarla como sensación, Sorensen se sometió a cirugía para que electrodos le fueran implantados en sus nervios en la parte superior de su brazo izquierdo. Los electrodos desarrollados por la Universidad Freiburg en Alemania, eran muy delgados y precisos, a fin de que pudieran enviar débiles señales eléctricas al sistema nervioso

Los investigadores le pidieron a Sorensen que apretara objetos de tres maneras distintas: la primera, con su mano derecha natural, luego con la prótesis mientras veía el objeto, y después usando la prótesis sin verlo.

Cuando dependía de las señales visuales solamente, Sorensen no podía cambiar de forma gradual con qué tanta fuerza apretaba el objeto; solo podía aplicar nada de fuerza o la fuerza máxima.

Pero al enfocarse en la información táctil sensorial, Sorensen tomaba el objeto de manera más natural y continua. Esto demuestra qué tan efectivo es el enfoque, y qué tan similar es a los movimientos naturales de la mano, dijo Micera.

Sorensen también podía sentir con qué tanta fuerza tomaba los objetos, además de la forma y composición de los diferentes objetos que manipulaba, aún cuando usara una venda en los ojos y tapones en los oídos.

"Él apretaba el objeto y controlaba la prótesis, más o menos de acuerdo a la información sensorial que recibía", dijo Micera. "Es la primera vez que alguien puede hacerlo, mientras depende únicamente de información sensorial brindada por la prótesis, por esta estimulación neural".

Desde el punto de vista de Sorensen, utilizar la mano biónica reforzada no era igual a su mano natural, pero sí experimentó sensaciones similares.

"Fue bastante natural y sorprendente tener otra vez comunicación entre mi mano izquierda y mi cerebro", dijo Sorensen.

Próximos pasos  

La tecnología aún no puede ser llevada fuera del ambiente del laboratorio. Todo el tiempo, la mano biónica de Sorensen estuvo conectada por medio de cables al equipo de computación. Él no puede usarla en casa.

Pero Micera y sus colegas esperan realizar un estudio a largo plazo en el futuro, donde la tecnología sea completamente inalámbrica, con "todo en la prótesis o en la persona".

En lugar de usar un computador con un algoritmo codificado, les gustaría usar un pequeño chip. Su objetivo es intentar esto en un par de años, dijo Micera.

Sorensen solía ser pintor de casas, pero luego de perder su mano izquierda, se convirtió en un desarrollador inmobiliario.

Mientras la investigación sobre la mano artificial continúa, Sorensen dijo que estaría "más que dispuesto" a participar otra vez.

Si pudiera sacar la mano reforzada con sensores del laboratorio, probablemente quisiera ir a montar bicicleta.

Puede hacerlo ahora, pero "no tengo la misma sensación", dijo.