Decenas de nepaleses encienden velas durante una vigilia para recordar a las víctimas del terremoto ( DIBYANGSHU SARKAR/AFP/Getty Images )

(CNN) – Se cumplieron dos semanas del devastador terremoto que cubrió de tragedia a Nepal. El país culminó un período de duelo que se acostumbra en las tradiciones budistas e hindúes.

Las personas que estaban de luto tomaron baños rituales en el río Bagmati y ofrecieron plegarias por los seres amados que perdieron en el terremoto de magnitud 7,8 que sacudió a este país del Himalaya el 25 de abril.

En Katmandú, la capital, los indicios de la normalidad florecieron junto a las cicatrices del desastre.

En Tundikhel, el espacio verde más grande de esta ciudad en rápido crecimiento, filas de tiendas de color azul encendido proporcionadas por el gobierno chino le dieron refugio a cientos de familias que habían sido desplazadas de sus hogares.

Bajo una tienda recreativa patrocinada por Samsung, las personas se sentaban en el suelo para ver una película nepalesa en una gran pantalla plana. Dentro de otra tienda, médicos japoneses atendían a los enfermos.

Algunas personas dijeron que iban a permanecer aquí durante algún tiempo, ya que sus casas habían sufrido daños hasta el punto de no ser seguras. Aún se pueden sentir temblores por las réplicas.

El total de víctimas del terremoto ahora asciende a 7.803. El distrito de Katmandú se llevó la peor parte de las pérdidas, con 3.035 víctimas mortales. El Centro Nacional de Operaciones de Emergencia de Nepal (NEOC, por sus siglas en inglés), dice que se cree que 403 personas están desaparecidas.

Más del 10% de los hogares del país fueron destruidos (299.588) o quedaron dañados (269.107), según datos del NEOC.

Los residentes de Katmandú evalúan los daños

Justo en las afueras de las puertas de Tundikhel, una ciudad traumatizada empezaba a volver a la vida. Muchas tiendas abrieron por primera vez y los embotellamientos volvieron con venganza.

Y a lo largo de la capital, han surgido cajas de donaciones para las víctimas del terremoto. En una exclusiva cafetería en el distrito turístico de Katmandú, había un rótulo que decía "Tienes dos manos. Una es para servirte el latte y la otra es para ayudar a las víctimas del terremoto".

Normalmente, la ciudad estaría llena de turistas en esta época del año. Pero después del terremoto, muchos extranjeros se fueron, por lo que resultaba fácil caminar por las estrechas calles de la ciudad. En la Plaza Durbar, donde una vez estuvieron los templos y palacios históricos de Nepal , los turistas han sido sustituidos por residentes que han comenzado a salir a dar un vistazo a todo lo que han perdido.

El gobierno ya le ha pedido a los equipos de búsqueda y rescate de 34 países que se marchen y ahora se está enfocando en la asistencia y la rehabilitación.

Devastación en el valle de Langtang

De las aproximadamente 403 personas que están desaparecidas, 113 son extranjeras, dijo el NEOC. Una gran mayoría son turistas que se encontraban en el valle de Langtang, un popular sitio para los excursionistas al norte de Katmandú, cuando se produjo el terremoto.

"Esta cifra aún debe ser verificada", le dijo a CNN el vocero de la policía, Sarbendra Khanal, y afirmó que esta se calculó a partir de informes de personas desaparecidas y avisos de misiones extranjeras. "Tenemos que contrastar esto con las oficinas de inmigración y turismo".

Según Sarad Pradhan del Consejo de Turismo de Nepal, 17 de los desaparecidos son franceses.

La mayoría de los nepaleses se encuentran en el distrito de Nuwakot, al noroeste de Katmandú, y en el distrito Sindhupalchowk, al noreste de Katmandú.

Entre los desaparecidos está la estadounidense Dawn Habash, cuya hija Yasmine llegó a Nepal hace dos días para ir en busca de su madre.

Gran parte de Langtang ahora está destrozado, cubierto por un manto de lodo proveniente de un deslizamiento de tierra. Hasta 600 excursionistas, con sus guías y ayudantes fueron reportados como desaparecidos ahí. Los cuerpos de más o menos 100 personas se han recuperado de la región.

Yasmine Habash partió en dirección a Langtang con suministros para una semana.

"No sé cómo voy a salir de esa zona sin ella", dijo. "No creo que pueda".