(Crédito: WENDERSON ARAUJO/AFP/Getty Images)

(CNN Español) - La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff y su gobierno va de picada.

Los brasileños protagonizaron el jueves una noche de cacerolazos en rechazo al gobierno de Rousseff quien transmitió un mensaje grabado a la nación en momentos en que la mandataria sufre sus peores niveles de popularidad.

Este viernes, la mandataria dijo que nadie le va a quitar la legitimidad que le dio el pueblo en las urnas en las pasadas elecciones de octubre.

Rousseff hizo un llamado a la unidad política en medio de un clima de polarización y reconoció la crisis económica.

La mas reciente encuesta de Datafolha que se conoció horas antes del mensaje televisado de la presidenta indica que 7 de cada 10 brasileños quieren que Rousseff sea sometida a un juicio político.

La mandataria sigue perdiendo el respaldo de los partidos que conforman la coalición del congreso que la apoya, conocida como base aliada.

En su discurso trató de ofrecer un mensaje de optimismo que fue respondido con el ya tradicional ruido de las cacerolas.

El cacerolazo se oyó en 21 de las 27 capitales de los estados del país, así como en la capital, Brasilia.

El rechazo pasó de verse tanto en las clases altas y ahora es expresado en las más populares.

El 16 de agosto hay convocada una gran movilización nacional en la que previsiblemente se volverá a pedir el juicio político de la presidenta.

Es el momento más frágil de lo que va de los gobiernos del Partido de los Trabajadores. La administración de Rousseff se ha visto afectada por los escándalos de corrupción en Petrobras.

Durante muchos años del supuesto esquema de corrupción, la actual mandataria de Brasil Dilma Rousseff era presidenta de Petrobras.

No hay evidencia de que Rousseff estuviera involucrada en el esquema, y sus seguidores dicen que ese cargo es apenas una figura.

Con información de Francho Barón.