Funcionarios tienen la esperanza de que el mensaje llegue a donde tiene que llegar incluso antes de la visita de Estado de Xi, ya sea que las sanciones sean o no impuestas antes de esa fecha.

(CNN) - La Casa Blanca está preparando una lista de sanciones que podría presentar contra las empresas chinas en respuesta a los ataques cibernéticos contra empresas estadounidenses, le dijo a CNN un funcionario gubernamental familiarizado con el proceso.

La medida es un despliegue de fuerza respecto al tema a tan solo unas cuantas semanas de la visita de Estado del presidente de China, Xi Jinping, y llega en medio de crecientes tensiones entre Washington y Beijing sobre la cada vez más autoritaria postura de seguridad nacional de China.

La preparación de las sanciones es el último de una serie de pasos que el gobierno ha tomado para tratar de demostrar que toma en serio los ciberataques en contra del comercio estadounidense... pero seguir adelante con las sanciones sería llevar el asunto a un nuevo nivel.

Sin embargo, el funcionario estadounidense dijo que el gobierno no había tomado una decisión final sobre una línea de tiempo para imponer las sanciones.

El lunes, el Washington Post fue el primero en informar que Estados Unidos estaba sopesando dicha acción.

Las sanciones, si fueran impuestas, irían tras entidades chinas que roban secretos comerciales estadounidenses, una práctica de la cual se han quejado desde hace mucho las empresas estadounidenses. Pero también vendrían pisándole los talones a un hackeo masivo que sufrió la Oficina de Administración de Personal (OPM, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el cual comprometió más de 21 millones de registros y verificaciones de antecedentes confidenciales de empleados del gobierno. Estados Unidos ha acusado a China de estar detrás de los hackeos.

La autoridad de las sanciones bajo la cual se acogerían –a través de una orden ejecutiva firmada por el presidente Barack Obama en abril, la cual le da a la administración la posibilidad de sancionar a las entidades de todo el mundo por participar en los ataques cibernéticos contra objetivos estadounidenses– no aborda hackeos tradicionales de espionaje gubernamental como el de la OPM, pero esa brecha se cierne sobre la decisión.

Los expertos dijeron que no es ninguna coincidencia que el mensaje de los preparativos se haga público tan solo unas semanas antes de la visita de Estado de Xi a finales del mes. La amenaza de sanciones, indicaron, está diseñada para dar a Estados Unidos algún tipo de influencia para entrar en esas conversaciones.

"El punto principal aquí es enviar un mensaje a los chinos", dijo James Lewis, un experto en ciberseguridad en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).

"Se les hace saber que el hacer esto conlleva un costo, lo cual es algo en lo que ellos no tenían que pensar antes", explicó. "Esto ayuda a replantear el debate".

Además, añadió: "No es como si Xi fuera a venir y a decir: 'Lo siento, tienen razón. Nunca más volverá a suceder'. Pero sí le dice a los chinos: 'No pueden intentar fingir que el ciberespionaje no ocurrió'".

Lewis dijo que el gobierno comenzó a hablar en serio acerca de lo que quería hacer en China a principios de este verano, y que algunas áreas del gobierno, como el ejército, buscará acciones más agresivas. Pero las sanciones tienen el atractivo de ser tanto flexibles como tangibles, dijo Lewis.

Mientras tanto, la volátil economía china ha demostrado ser un factor inesperado, con la amenaza de que una crisis económica china haga que la visita de Xi sea aún más importante para China, lo que añade presión sobre Estados Unidos para andar con cuidado.

La orden ejecutiva de abril le permite al Departamento del Tesoro, en consulta con el Departamento de Justicia y el Departamento de Estado, ir tras los activos de cualquier persona u organización que se dedique o que se beneficie económicamente del robo de secretos comerciales de las empresas estadounidenses por medio del hackeo.

Aunque en el pasado Estados Unidos ha sancionado a particulares en China por ofensas incluyendo apoyo al terrorismo, y ha añadido sanciones a sus multas existentes en Corea del Norte por el ataque cibernético del país contra Sony Pictures Entertainment, Estados Unidos nunca antes ha sancionado a particulares por un acto de espionaje cibernético. Eso ha frustrado a las empresas estadounidenses, las cuales reclaman que el gobierno chino se ha involucrado en desenfrenados ataques a objetivos estadounidenses para robar cualquier propiedad intelectual a la que puede ponerle las manos encima.

En repetidas ocasiones, China ha negado su participación en los ataques cibernéticos contra Estados Unidos, aun cuando Estados Unidos ha puesto mayor presión sobre China para que confiese.

"Esta es la posición sistemática de China para combatir con firmeza todas las formas de ataques cibernéticos", dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hong Lei, en junio, cuando se le preguntó acerca del hackeo contra la OPM. "Tenemos la esperanza de que la parte estadounidense descarte sospechas, se abstenga de hacer acusaciones infundadas, muestre más confianza y mantenga una mayor cooperación en esta área".

La Casa Blanca ha tratado de enviar antes el mensaje a China de que no va a tolerar este tipo de ataques. Obama planteó la cuestión con Xi en una reunión en California en el 2013, y su gabinete no ha dejado de transmitir ese mensaje en conversaciones con China. El Departamento de Justicia también levantó cargos contra cinco funcionarios militares chinos en el 2014 acusándolos de hackear empresas estadounidenses a fin de robar secretos comerciales, subiendo la apuesta inicial de acusar públicamente a Beijing por participar en ciberespionaje.

Pero ni siquiera la administración ha expresado muchas esperanzas de traer a las personas a Estados Unidos para ser juzgadas, y muchos de la línea dura han cuestionado por qué la Casa Blanca no usa las detalladas acusaciones para perseguir a los negocios en China que presuntamente se beneficiaron de la propiedad intelectual robada.

Ahora, las sanciones representarían la primera vez en la que Estados Unidos impone un costo tangible sobre China por los ciberataques económicos contra los que la administración ha hablado durante años. Y los funcionarios tienen la esperanza de que el mensaje llegue a donde tiene que llegar incluso antes de la visita de Estado de Xi, ya sea que las sanciones sean o no impuestas antes de esa fecha.

Norma Krayem, una antigua oficial del Departamento de Comercio y de Estado de la administración de Clinton, predijo que las sanciones vendrán después de la visita de Estado, pero que el conocimiento de su preparación le da a Estados Unidos una ventaja para entrar en esas pláticas.

"Creo que el gobierno está dejando claro antes de esa visita que este es un tema de gran importancia, y que Estados Unidos va a respaldar sus aseveraciones en cuanto a que China y otras naciones tienen que abandonar sus acciones en el ciberespacio", dijo Krayem. "El mayor problema para Estados Unidos es dejar claro en la escena internacional que ellos harán lo que tengan que hacer para proteger a las empresas estadounidenses. En el ámbito mundial, no puedes decirle a tu oposición que se retire y no actuar cuando no lo hace".

Lewis estuvo de acuerdo: "En cierto modo, esa es la manera más astuta de hacerlo, porque te da un poco de ventaja en la cumbre, en términos de lo que pueden pedir de Xi, donde se puede obtener algún provecho".

Pero otro funcionario del gobierno advirtió en contra de hacer sus apuestas sobre qué tan importante sería el papel que juegue la visita de Estado en la elección del momento oportuno para imponer cualquier sanción.

"Siempre hay una razón para no hacerlo", dijo el funcionario. "No creo que cualquier evento en particular vaya a provocarlo."

La Casa Blanca no quiso comentar oficialmente sobre la preparación de las sanciones.

Sin embargo, un alto funcionario de la administración de hecho observó que la nueva orden ejecutiva permitía "el uso de sanciones económicas en contra de personajes cibernéticos maliciosos", y que la "administración busca una estrategia integral para confrontar a dichos personajes".

El funcionario enfatizó: "Estamos evaluando todas nuestras opciones para responder a estas amenazas de la manera y en el plazo de nuestra elección".