Los tatuajes en Japón, como este en un retirado jefe yakuza, son comúnmente relacionados con grupos del crimen organizado. (Crédito: Frank Zeller/AFP/Getty Images).

(CNN) – Los extranjeros desnudos y tatuados pronto podrían convertirse en una escena menos inusual en los baños públicos de Japón.

Las autoridades de turismo están instando a que los onsens (aguas termales) del país relajen las normas que limitan a los portadores de arte corporal a fin de que no entren a sus aguas vaporosas.

Los onsens tradicionales se han regido desde hace mucho tiempo por una etiqueta tácita que determina estrechamente el comportamiento.

Las personas deben lavarse el cuerpo cuidadosamente antes de entrar.

Se deben quitar todas las prendas de ropa, incluso las toallas.

Y los tatuajes se consideran inaceptables.

Los tatuajes tradicionales japoneses, los cuales cubren grandes secciones de piel, se relacionan comúnmente con la yakuza, las agencias de crimen organizado del país.

Y las personas con arte corporal a menudo son rechazadas por temor a que puedan asustar a otras personas que busquen un baño tranquilo o un ritual de restauración.

Ahora, la Agencia de Turismo de Japón ha pedido que las reglas sean relajadas a medida que las cifras de visitantes al país siguen aumentando.

"No ponemos señales de 'no tatuajes', pero sí les pedimos que se abstengan de usar nuestros baños si sus tatuajes cubren gran parte de sus cuerpos y no pueden ser ocultos por una etiqueta", dijo a CNN un gerente en Yamagishi Ryokan, unos baños termales en la prefectura de Yamanashi que es popular con los turistas extranjeros.

"Tratamos a los lugareños con tatuajes de la misma forma en la que tratamos a los extranjeros".

"Pero ningún japonés con tatuajes ha tratado de entrar, creo que ellos están plenamente conscientes de las reglas".

Las directrices oficiales, dadas a conocer la semana pasada, sugieren pedir que los clientes se cubran sus tatuajes con una etiqueta o usen un baño privado.

Con el propósito de mejorar la conciencia, la agencia ha emitido confirmaciones para los dueños de los baños.

Explicaba que a menudo hay elecciones religiosas, culturales, estéticas o de otro tipo detrás de la práctica de la modificación corporal y que la tinta no contamina los baños.