(CNN Español) – Margarita Montañez cruzó la frontera entre México y Estados Unidos en 1970 cuando tenía 23 años. A través de los años crió a seis niños pero dice que uno de sus mayores logros fue convertirse en ciudadana estadounidense en 1999.

“Quería votar”, dice. “(Quería) hacer una diferencia y decir aquí estoy”.

El voto latino ha sido, desde hace tiempo, uno de los puntos más discutidos durante los años electorales en Estados Unidos. Pero en 2016 es prudente enfocarse específicamente en el voto de las latinas.

Un estudio realizado por la Universidad de la Ciudad de Nueva York y comisionado por CNN en Español, revela una tendencia en el aumento de mujeres votantes en una población de aproximadamente 27 millones de hispanos elegibles para votar.

Para Montañez, esto tiene sentido.

“La mujer está más interesada en que haya cambios”, comenta y agrega que cada vez más latinas están siendo cabezas de familia ya sea en temas financieros así como en decisiones políticas.

Montañez trabaja desde su casa. Ella y sus seis hijos fueron a la universidad y se titularon en carreras como ingeniería, filosofía y educación. Ahora que son adultos, Montañez dice que está aprovechando la carrera presidencial para involucrarse más.

"Me gusta involucrarme en las campañas. Voy tocando puertas y más mujeres me las abren", dice. "Y están emocionadas".

El estudio de CUNY/CNN indica que las mujeres hispanas han votado en mayor proporción que los hombres latinos en todas las elecciones presidenciales entre 1992 y 2012, y que las mujeres latinas están entre el 53% y el 55% de los hispanos totales que ejercieron su derecho al voto en ese período.

160922103528-cnnee-pkg-hurtado-cuny-7-papel-de-las-latinas-en-las-elecciones-eeuu-00030628

La abogada de inmigración Jessica Domínguez tampoco se sorprende con los resultados.

"Yo me tomó en serio el hecho de que puedo votar", dice. "No solo lo considero un derecho, para mí es un privilegio salir y votar".

Domínguez tenía 14 años cuando emigró a los Estados Unidos en 1981. Se convirtió en residente permanente en 1989 y poco tiempo después, obtuvo su ciudadanía estadounidense. Dice que ha votado por más de 20 años.

"Como latinas, hablamos mucho de las quejas que tenemos", comenta Domínguez. "Queremos una mejor educación para nuestros hijos. Queremos pagar la hipoteca. Queremos obtener una educación. ¿Cómo lo lograremos si nuestras voces no son escuchadas?".

Las mujeres latinas también se están registrando para votar en mayores números que los hombres hispanos, representando un margen de casi un 10% más entre 1992 a 2012, según el estudio de CUNY/CNN.

El analista político Hernán Molina explica que la cultura latina tiene que ver en esto.

"En cuanto a los números se refiere, es un bloque de votantes importantes", dice Molina, "pero también se toman muy en serio (el acto de) votar. Quieren asegurarse de elegir al próximo presidente, el próximo candidato, porque quieren que esa persona represente sus valores".

La escritora mexicoestadounidense Julissa Arce, quien fue inmigrante indocumentada, dice que ahora ejerce su derecho al voto porque quiere representar a aquellos que no pueden hacerlo y darle una voz a la comunidad indocumentada.

Arce llegó a Estados Unidos en 1994 con una visa de turista. Tenía 11 años. La escritora cuenta que vino al país a reunirse con sus padres. Se convirtió en ciudadana estadounidense en 2014 y dice que espera con ansias estas elecciones presidenciales porque podrá votar por primera vez.

"Lo que más ansiaba era poder votar", dice, "y finalmente ser parte de la democracia de este país, porque la esencia de nuestro país (se centra) en la habilidad de nuestra gente, de sus ciudadanos, de participar en el proceso político".

Pero Arce dice que ella representa más que su voz en su voto, algo que no se toma a la ligera.

"Siento que con mi voto puedo darle una voz a los millones de inmigrantes indocumentados que no pueden votar y que no pueden tener la representación que deben en este país", dice.

Montañez, Domínguez y Arce representan tres generaciones de latinas de diferentes historias y niveles socioeconómicos pero con la misma visión de la importancia del voto.

"Amamos nuestras familias. Queremos cuidar de ellas. Queremos darles lo mejor", dice Domínguez, "y para lograrlo, necesitamos mejores congresistas. Se necesitan cambiar muchas cosas. Y si queremos cambio, necesitamos ir y votar".

Arce está de acuerdo y dice que "es más que nuestro derecho, es una obligación ir y votar".

La escritora añade que en este año electoral, los latinos –tanto hombres como mujeres– pueden ser los autores de su propio futuro.

"Esta elección se basa en rescatar nuestra historia, quiénes somos como latinos", dice. "Esta elección se basa en rescatar historia y mostrar al país quiénes somos realmente los latinos, en lo que creemos y lo que apoyamos".

Estas mujeres piensan que las próximas semanas serán cruciales y creen que el futuro está en nuestras manos.

"Definiremos esta próxima elección, ya sea saliendo a votar y quedándonos en casa y no votando. Sin embargo, está en nuestras manos definir esta elección", dice Arce. "Decidiremos quién será el próximo presidente".