(CNN) - Imagina el terror que sintió Tuman Saint-Plux cuando los feroces vientos del huracán Matthew arrancaron el techo de su casa en Jérémie, Haití.

El hombre de 35 años se arrodilla en la esquina de su habitación, con los brazos sobre la cabeza, representando la forma en que él, su esposa, dos hijos y su padre anciano se encogieron mientras la naturaleza desataba su furia.

"Durante horas", cuenta. "Bajo la lluvia, el viento".

Hoy en día, la familia está durmiendo en un refugio en el otro lado de la ciudad. Su hija de 11 años contrajo fiebre después de la tormenta.

Mientras tanto, Saint-Plux, que se ganaba la vida como intérprete de inglés, está tratando de encontrar la manera de reunir dinero para reconstruir el techo de su casa y mantener a sus dos hijos. Es un reto para casi todo el mundo en esta ciudad costera devastada.

"Esto mismo le pasó a todos mis vecinos", dice, señalando el otro lado de la calle.

"Tres días de terror"

Todo esto es parte de la "situación apocalíptica" en la que se encuentra Haití, dijo el presidente interino, Jocelerme Privert.

"Por desgracia, una vez más, la naturaleza ha desatado su furia y Haití ha vivido lo que puedo caracterizar como tres días de terror", dijo.

Además de la destrucción de hogares y escuelas, el huracán aceleró la velocidad de propagación del cólera y aplazó la elección presidencial prevista para el 2 de octubre se pospuso.

"Con el poco tiempo que me queda en este cargo, solo tengo dos prioridades", dijo. "El gobierno de Haití debe demostrar su disposición, no solo para hacer frente con urgencia a su compromiso con las víctimas del huracán, sino que también tenemos que reforzar nuestras instituciones".

"La ayuda humanitaria no llega"

Una semana después de que el huracán tocó tierra en Haití, los trabajadores humanitarios dicen que hay comunidades todavía aislados debido a que las carreteras están bloqueadas por los escombros.

Por esa razón, los médicos del Hospital Saint Antoine de Jérémie esperan a muchos más pacientes en los próximos días.

El huracán diezmó a la planta superior del edificio principal del hospital, que fue construido en 1923. El agua se acumula en los pasillos, en medio de camillas y el equipo médico disperso.

"Necesitamos antibióticos y anestésicos", dice la directora, Conception Panfille.

Ella dice que la ayuda humanitaria no llegó al hospital en la semana después de la tormenta.

"Vemos una gran cantidad de aviones", dice. "Pero no hemos conseguido nada".

 

Vuelos de carga de Estados Unidos han entregado 480 toneladas métricas de suministros de socorro a la isla desde el sábado, mientras que las Naciones Unidas han entregado alimentos, kits de purificación de agua y vacunas contra el cólera en la zona afectada.

Pero la ayuda es una gota en el mar. El Programa Mundial de Alimentos estima que la tormenta destruyó el 100% de los cultivos en esta zona agrícola. El gobierno de Haití estima que dos millones de personas se han visto afectadas por el huracán.

Comienzan a reconstruir sus casas

 

En los barrios de Jérémie, donde las casas quedaron hechas añicos, el sonido de los martillos y sierras llenan el aire mientras los hombres bajo el sol tropical inician la reconstrucción de sus casas.

En los muelles de la ciudad, las mujeres se unen a los agentes de policía que barren los escombros.

Después del paso del huracán más fuerte que este país ha visto en generaciones, el esfuerzo para recuperarse y reconstruir ya ha comenzado.