(CNNMoney) – Tantas amenazas en la campaña de Donald Trump tienen a los mexicanos con los pelos de punta. Además, su elección llevó a que el peso se desplomara como nunca antes.

La semana pasada, el banco central de México tomó cartas en el asunto y activó un “plan de contingencia” para enfrentar la presidencia de Trump. Agustin Carstens, gobernador del Banco de México, está alerta. Su trabajo es, justamente, proteger al país cuando Trump se convierta en, lo que él llama, "un huracán" contra México si empieza a cumplir sus promesas de campaña. Por ahora, tiene esperanzas en que eso no ocurra.

“Espero que no lleguemos al nivel de huracán”, le dijo Carstens a CNNMoney durante una entrevista exclusiva en Ciudad de México. “Entiendo que se dijeron algunas cosas durante la campaña, pero una vez la persona están en el poder las decisiones pueden cambiar”, agregó.

El Banco de México, también conocido con Banxico, aumentó su tasa de interés clave para aliviar el colapso del peso. Además, explicó que las elecciones en Estados Unidos eran la razón principal para tomar esta decisión, pues el panorama económico para México ya se había “deteriorado”.

Más allá del desplome del peso, la mayor preocupación es que los inversionistas extranjeros saquen su capital del país, justamente por temor a que las políticas de Trump compliquen los negocios en México.

Trump ya ha señalado que una de sus prioridades es renegociar –o salir– el TLCAN, el tratado de libre comercio entre Canadá, México y Estados Unidos. Además, el presidente electo quiere que México pague por un muro en la frontera. De hecho, amenazó con establecer un impuesto del 35% para las exportaciones de México a su país.

“De alguna manera se puede decir que es por eso que hemos aumentado las tasas de interés", dijo Carstens. Aún así, insistió en que le gustaría esperar y ver qué pasa antes de tomar otras medidas. "Es como cuando eres un médico y los pacientes vienen a ti, tú quieres darles las dosis correctas, yo creo que una aproximación gradual es la apropiada”, añadió.

Carstens ya vivió una experiencia con el dinero huyendo de México. Educado en la Universidad de Chicago, trabajaba en Banxico cuando estalló la crisis financiera de México en 1994. El gobierno de ese momento devaluó el peso, provocando que la inflación se disparara y los mexicanos sufrieran una severa recesión.

La cabeza del Banco de México es un hombre ampliamente respetado. Se ha desempeñado como subdirector en el área de gerencia del Fondo Monetario Internacional en la ciudad de Washington y como ministro financiero. Fue en 2010 cuando tomó las riendas de Banxico, ayudando a México a salir de la crisis financiera mundial.

Ahora Carstens se enfrenta a su próximo reto con Trump. Ya sea que destruya el TLCAN o establezca el impuesto para las exportaciones, el presidente electo de Estados Unidos puede herir fuertemente la economía mexicana. Sin embargo, aún hay mucha incertidumbre en los detalles de los planes que tiene.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien estuvo en una polémica reunión con Trump mientras este estaba en campaña, vio caer su nivel de aprobación a un mínimo histórico el pasado fin de semana. Solo el 25% de los mexicanos lo aprueban, según los resultados de una encuesta realizada por la agencia Buendía y Laredo para el diario El Universal.

Carstens está atento, pero tiene esperanzas.

“Lo que debemos evitar es reaccionar exageradamente”, insistió.

Cuando se le preguntó si estaba optimista, dijo sonriendo: “Sí, lo estoy”.