Nota del editor: Dean Obeidallah, exfiscal, es el presentador de 'El Show de Dean Obeidallah' en SiriusXM Radio, y columnista en 'The Daily Beast'. Síguelo en @TheDeansreport. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN)– Saturday Night Live ha devastado cómicamente a Donald Trump, tanto en su época como candidato como ahora en calidad de presidente. Las bromas cómicas que apuntan a Trump han dado tanto en el blanco que en octubre de 2016 Trump exigió asombrosamente que el programa fuera cancelado.

Y más recientemente, en enero, a sólo una semana de tomar posesión como el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos, Trump criticó de forma despiadada el programa cómico en Twitter después de que lo interpretaran de forma tan hilarante, calificándolo como "lo peor de la NBC. No es divertido, el elenco es terrible, siempre un completo desastre. ¡Realmente una televisión muy mala!".

Sin embargo, el Saturday Night Live de esta semana presentó lo que pudo haber sido el sketch más punzante sobre Trump, pero este no era sobre él, si no que se centró en su hija, Ivanka. Este sketch revela un punto que muchos en los medios convencionales no se atreven, el cual consiste en asegurar que Ivanka es cómplice en el uso que hace su padre del racismo, del sexismo y de la intolerancia para ganar y extender su estadía en la Casa Blanca.

El programa utilizó inteligentemente una parodia de un comercial de una fragancia de alta gama para dar a conocer este punto de vista. Abre con Ivanka, interpretada por Scarlett Johansson, entrando en una sala de gente vestida de esmoquin y traje de baile, mientras que una voz en off dice: "Cada hombre conoce su nombre, cada mujer conoce su rostro".

Los espectadores paran todas sus actividades y observan mientras la voz en off continua: "Cuando entra en una habitación, todos los ojos se fijan en ella. Ella es Ivanka".
El comercial continúa con fotos glamorosas de Ivanka y luego llega el primer hit cómico: "Ella es hermosa, es poderosa, es... cómplice". Entonces escuchamos: "Ella es una mujer que sabe lo que quiere, y sabe lo que está haciendo. Cómplice".

Lo que hace que esta parodia sea tan poderosa es que no es torpe. También hay momentos lúdicos. Por ejemplo, vemos a un grupo de mujeres bien vestidas que miran a Ivanka y que luego susurran entre sí "Apuesto a que cuando ella mira Titanic piensa que es Rose", para luego añadir "Lo siento chica, eres Billy Zane". (Como un recordatorio, Zane interpretó al villano en Titanic después del choque con el iceberg).

Pero entonces el programa vuelve a insistir en la complicidad de Ivanka en la mala conducta de su padre. Vemos a Ivanka mientras continúa la voz en off: "Una feminista, una defensora de las mujeres, pero ¿de qué manera? Es leal, devota, pero probablemente debería haber sido rechazada después de todo el asunto del autobús de 'Access Hollywood'".

Es cierto, Ivanka ha sido conocida por defender los asuntos feministas y recientemente abogó por un plan de 500.000 millones para el cuidado infantil, pero SNL no está teniendo en cuenta nada de eso. Ella no recibe pases gratis por decir algunas cosas buenas.

Y entonces viene probablemente el mejor momento del sketch. Mientras Ivanka se pone el lápiz labial al mirarse en un espejo, escuchamos: "Ella no anhela el foco de atención, pero la vemos. Oh, cómo la vemos". La cámara luego revela que el reflejo en el espejo es el de Alec Baldwin, en su interpretación de Donald Trump, poniéndose el labial.

El sketch concluye: "Cómplice: La fragancia para la mujer que puede detener todo esto... pero no lo hará". Y luego escuchamos el lema cómico "También disponible en una colonia para Jared", en referencia al marido de Ivanka y asesor de su padre en la Casa Blanca.

Ivanka Trump durante un almuerzo en conmemoración del Día de la Mujer en la Casa Blanca. (Crédito: Mark Wilson/Getty Images)

Esta, mis queridos amigos, es una instantánea clásica de Saturday Night Live. El programa está utilizando la comedia para hacer a la gente reír y darle a conocer un punto de vista que se necesita desesperadamente que sea entendido: que Ivanka es cómplice en el uso que hace su padre de la intolerancia y el sexismo para promover su causa.

No oímos una palabra de Ivanka (la autoproclamada feminista) cuando su padre calificaba públicamente de "mentirosas" a las mujeres que lo denunciaban por su supuesta mala conducta sexual. Tampoco oímos que Ivanka denunciara públicamente los comentarios intolerantes de su padre sobre los musulmanes, los mexicanos, el juez Gonzalo Curiel, un reportero discapacitado o sus continuas mentiras desde que asumió el poder.

Ivanka es alguien en la que Trump confía mucho. Si alguien puede influenciarlo, es ella.

Pero la sola Ivanka no debería cargar la culpa de esa complicidad. Hay que responsabilizar a todas las personas clave en el gobierno de Trump, así como a los vicarios que se toman todos los espacios para defender la palabra del presidente. De forma colectiva, están permitiendo que Trump continúe propagando el odio y la mentira.

Tal como Saturday Night Live bromeó sobre Ivanka, ella es la mujer "que puede detener todo esto... pero no lo hará". Lo mismo ocurre con muchos otros del equipo de Trump que continúan defendiéndolo y nunca han hablado de su récord de discursos discriminatorios. Ellos, también, merecen su propia botella de 'Cómplice'.