(CNNEspañol) - Sin agua no hay vida. Lo sabemos. Y en los últimos años la hemos malgastado y minado distintas fuentes de recursos hídricos. Nos lo han dicho instituciones e investigaciones de todo tipo. Por eso, buena parte de las actividades programadas para conmemorar el Día Mundial del Agua, este 22 de marzo, están centradas en “cómo reducir y reutilizar hasta un 80% del agua que malgastamos en nuestras casas, ciudades, industrias y agricultura y que fluye de vuelta a la naturaleza, contaminando el medio ambiente y perdiendo nutrientes valiosos”, según Naciones Unidas.

Sin embargo, hay países que tienen muy poco del preciado líquido como para malgastarlo. Haití es uno de ellos. Allí la celebración del Día Mundial del Agua tiene un matiz distinto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2015 solo el 57,7% de la población de Haití usaba fuentes de agua mejoradas y confiables, menos que en el 2000 (60,8%) y en 1990 (61,9%). De acuerdo con estos datos de la OMS, Haití es uno de los pocos países en los que la calidad de las fuentes de agua ha empeorado y no al contrario, que es la tendencia mundial. En 2015, según dice la OMS en un informe de ese año, "el 91% de la población mundial utiliza una fuente de agua potable mejorada, un aumento frente al 76% de 1990". 

Dos desastres naturales, ambos devastadores, contribuyeron a empeorar esa situación: el terremoto de enero del 2010, que destruyó buena parte del país y dejó más de 200.000 muertos, y el paso del huracán Matthew, en octubre del 2016, que dejó al menos 570 muertos y más de 750.000 personas afectadas.

Haití no ha logrado recuperarse por completo de ninguno de esos dos eventos extremos.

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Una mujer limpia su casa inundada después de que el río La Rouyonne se desbordara inundando la comuna de Leogane.

Naciones Unidas asegura que 663 millones de personas viven actualmente “sin suministro de agua potable cerca de casa, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada”.

Un problema que en Haití se ha recrudecido con los desastres que han destruido su territorio. De acuerdo con reportes de la organización Médicos sin Fronteras, tras el terremoto del 2010 y del paso de Matthew el año pasado, la gente comenzó a beber agua de fuentes no tratadas o acudía directamente a los ríos. Agua contaminada.

Todo ello le abrió las puertas al cólera, cuya epidemia ha dejado al menos 9.000 muertos desde el 2010, y a otras enfermedades infecciosas.

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Hay iniciativas que buscan mejorar las condiciones de vida y el acceso a agua potable, y que cuentan con la ayuda y el compromiso de los mismos habitantes. 

“Nuestro proyecto busca llevarle dos cisternas a las familias de Isla de la Tortuga, en el noroeste del país, que es una zona muy pobre y aislada y con muy poca infraestructura, dentro de un país ya lo suficientemente pobre”, le dijo a CNN en Español Gabriela Herrero, de la empresa Auara.

Según la página web de la compañía, el 100% de los dividendos que recibe por vender agua mineral son usados para “llevar agua potable a personas que no la tienen” y “fabricar sus botellas con un 100% de plástico reciclado”.

Herrero explica que en Isla de la Tortuga "viven seis meses de lluvia y seis meses de sequía y tienen muy pocos acuíferos internos, lo que hace difícil las labores de exploración y perforación”.

Por eso, asegura, “la mejor solución fue la que encontraron los propios haitianos y es hacer cisternas para acumular agua cuando llueve y luego, cuando escasea, tratarla y poder utilizarla”.

Para construir las cisternas familiares, Auara trabaja de la mano con una asociación de haitianos.

Un hombre lleva a una mujer en las espaldas a través del río Petit Goavee, en Haití, donde un puente colapsó durante las intensas lluvias del huracán Matthew.

Este miércoles, durante la conmemoración del Día Mundial del Agua, la ONU compartió una series de cifras preocupantes:

Más del 80% de las aguas residuales que generamos en el mundo “se vierte en ríos o el mar sin que se eliminen los contaminantes”. 1.800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por materia fecal, lo que las pone en riesgo de contraer cólera, disentería, tifus o polio, entre otras enfermedades. Hay cerca de 2.400 millones de personas que no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento.

Además, dice Naciones Unidas, “el agua no potable, y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causan alrededor de 842.000 muertes al año”.