(CNN Español) - ¿Es posible que una ley firmada en Estados Unidos, que está relacionada con dos regiones separatistas de una diminuta república exsoviética llamada Georgia, afecte a un país en Centroamérica?

Sí, es posible. Parece lejano y difícil de entender, pero es posible.

El pasado 5 de mayo se aprobó en Estados Unidos la Ley de Asignaciones Federales 2017 (Consolidated Appropriations Act 2017), que determina el uso de los fondos federales para este año fiscal.

Allí hay 8 párrafos que determinan que el gobierno estadounidense restringirá la entrega de fondos federales para aquellos países que reconozcan como independientes, o que hayan establecido relaciones diplomáticas, con los territorios de Abjasia, en el noroccidente de Georgia en la costa del mar Negro, y Osetia del Sur, en la parte central de Georgia.

Se trata de dos regiones separatistas de Georgia, una pequeña república de 2,5 millones de habitantes que en 1991 obtuvo su independencia tras la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Desde entonces, los territorios de Abjasia y Osetia del Sur mostraron su interés en quedarse bajo el control de Rusia y luego, de facto, declararon su independencia de Georgia, lo que ha desencadenado sangrientos enfrentamientos entre ambos países.

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Esgrimiendo ese argumento ante la comunidad internacional, el 26 de agosto del 2008 el entonces presidente de Rusia Dimitri Medmedev reconoció como Estados independientes a Abjasia y a Osetia del Sur. La Unión Europea se opuso a la decisión y la mayoría de países del mundo se han negado a reconocer oficialmente la independencia de ambos territorios.

Georgia asegura que esas dos regiones son territorios ocupados por las fuerzas armadas rusas, algo que Moscú rechaza.

Cuatro, entre casi 200 naciones

Solo cuatro naciones reconocen la independencia de las dos regiones: Rusia, Nicaragua, Venezuela y la República de Nauru (una isla en el Océano Pacífico). Vanuatu y Tuvalu, otras dos repúblicas insulares perdidas en el Pacífico, reconocieron en el 2011 la independencia de ambas regiones pero un par de años después se retractaron y desde entonces afirman que pertenecen a Georgia.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, y su esposa y vicepresidenta del país, Rosario Murillo. (Crédito: RODRIGO ARANGUA/AFP/Getty Images)

Nicaragua fue, de hecho, el segundo país después de Rusia en reconocer que Abjasia y Osetia del Sur ya no eran parte de Georgia. Solo una semana después de que Medvedev agitó las aguas de la política internacional, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega le siguió los pasos, haciendo el anuncio formal durante la celebración del aniversario del Ejército nicaragüense.

Rusia aplaudió la decisión y el ‘romance’ entre Moscú y Managua, que comenzó en el 2007 cuando Ortega regresó a la Presidencia, floreció mucho más rápido desde entonces.

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La Ley de Asignaciones Federales 2017 (o Ley HR 244), aprobada primero por ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos y firmada la semana pasada por el presidente Donald Trump, deja en claro que Abjasia y Osetia del Sur son “territorios georgianos ocupados por Rusia” y, además de restringir el acceso a fondos federales para los países que no piensan lo mismo, da la orden al secretario del Tesoro para que "les dé instrucciones a todos los representantes estadounidenses en instituciones financieras internacionales de votar en contra de cualquier ayuda (crédito, préstamo, donación) para cualquier programa que viole la soberanía la integridad territorial de Georgia".

Nada más en el 2016, los fondos de cooperación recibidos por el país centroamericano por parte de fuentes multilaterales fueron de 623,9 millones de dólares, según el Banco Central de Nicaragua. Además, de acuerdo con el mismo informe, el año pasado Estados Unidos le donó 41,2 millones de dólares al sector privado en Nicaragua, para proyectos viales y de agricultura, entre otros.

En el mismo aparte de la ley se especifica que ningún fondo federal de Estados Unidos puede ir a gobiernos de países que han reconocido la anexión rusa de Crimea.

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La ley recibió el aplauso del primer ministro de Georgia, Giorgi Kvirikashvili, quien este lunes estuvo de visita oficial en la Casa Blanca y, en un mensaje en su cuenta de Twitter, escribió que se trataba de una “decisión sin precedentes”.

“(Daniel) Ortega, en su proyecto personal y su sueño con Venezuela y Rusia ha metido (al país) en grandes problemas económicos, que amenazan la economía”, le dijo este jueves al diario nicaragüense La Prensa el exvicecanciller de ese país ,Víctor Hugo Tinoco, cuando se enteró de la firma de la ley en Estados Unidos.

Además del armamento que Rusia le ha entregado a Nicaragua, según un informe del Banco Central de Nicaragua, desde el 2007 Moscú le ha girado al país centroamericano un total de 151,2 millones de dólares, en concepto de donaciones, sobre todo para los sectores del transporte, la educación, la salud y la energía.

Sin embargo, Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua.

 

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De todas maneras, en el oficialismo no creen que la ley recientemente aprobada en EE.UU. pueda afectarlos. “Es una decisión soberana del Gobierno de Nicaragua reconocer a los gobiernos que considere. No veo por qué tengamos nosotros tener que estar preguntando (a otros sobre) a quiénes reconocemos o a quién no”, le respondió al diario La Prensa el diputado sandinista y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Jacinto Suárez, cuando le preguntaron por el impacto que esa ley podría tener en Nicaragua.