(CNN Español) – Pablo Atuesta fundó Groncol con la idea de cubrir con vegetación todos los espacios de Bogotá que fuera posible. El objetivo de su empresa es limpiar el aire en una gran ciudad contaminada por la enorme cantidad de vehículos que la transitan día a día. Le contó al equipo de Fuerza en Movimiento cómo funciona lo que su emprendimiento denomina como “infraestructura verde”.

¿Cuál es el significado del nombre Groncol?

“Gron” es verde en danés. Los primeros techos verdes los hacían los vikingos para protegerse del frío. Nuestro sueño es Colombia verde, por eso nos llamamos Groncol. Nuestra meta es volver a las ciudades lo más verdes posibles, poniendo vegetación en superficies que antes no la tendrían, como son las paredes y los techos, para hacer a las ciudades más saludables.

¿Qué beneficios se obtienen gracias a este proyecto?

Aparte de estar generando oxígeno, estamos capturando carbono, estamos reteniendo agua de lluvias, estamos limpiando el aire y evitando enfermedades. En Bogotá hay problemas de enfermedades y mortandad de niños por la contaminación del aire. Con esto estamos empezando a dar unos pasos para limpiar el aire un poco.

¿Son iguales los tipos de plantas que se utilizan en los techos y en las paredes?

No, completamente distinto. En los muros toca tener en cuenta la cantidad de iluminación que hay. En algunos necesitamos iluminación artificial, hay que tener en cuenta el viento que tenemos y la mezcla de especies, cómo se pone una encima de otra para que funcionen bien. Lo que más está creciendo a nivel mundial son techos hechos con plantas suculentas o con plantas sedum porque son muy eficientes en el uso de su agua, porque almacenan agua en las hojas entonces pueden vivir períodos de sequía.

¿Dónde está el secreto de operación de las plantas en la pared?

Aquí las plantas viven sin tierra. Solamente tenemos unos bolsillos de fieltro húmedos en los cuales se meten las plantas con sus raíces y las raíces captan la humedad y toman los nutrientes del agua. Las plantas viven 100% de tener el correcto nivel de conductividad y de acidez en el agua para poder percibir los nutrientes y crecer. Es un sistema hidropónico. Arriba del fieltro tenemos una manguera con unos goteros que está alimentada en realidad por un sistema de riego con un computador, que recibe el agua, la mide, ajusta la mezcla de nutrientes y PH. Al final las plantas solo necesitan agua y luz y se lo damos de una manera artificial.

¿Cuánto necesitas replicarlo en la ciudad para lograr un efecto positivo considerable?

Si el 4% de los techos de Bogotá fueran verdes, limpiaríamos la contaminación generada por los autos. Ojalá que sea más del 4%. Y suena fácil, pero en realidad es un montón.

¿Cómo hace dinero Groncol?

Nos contratan como si fuéramos a instalar un piso o una columna. Y ahí hay unos márgenes de ganancia. Operamos como parte de la cadena del sector de construcción.

¿Y quién le provee las plantas a Groncol?

En el camino tuvimos que desarrollar un proveedor de plantas porque no se conseguían plantas de buena calidad en el mercado. Montamos una compañía que se llama Metro Verde que se encarga de hacer las plantas especializadas. Las del techo incluso las hacemos en rollo para poder llegar y desenrollarlas y tener mucha más eficiencia de obra. Si no tenemos buena calidad de plantas el producto no existe.

Si el 4% de los techos de Bogotá fueran verdes, limpiaríamos la contaminación generada por los carros

Pablo Atuesta, cofundador de Groncol