“Las complicaciones no son frecuentes. Sin embargo, se calcula que en torno a un 5% de los pacientes con prótesis osteoarticular sufrirá alguna complicación. Entre ellas, las más destacadas son las infecciones asociadas, la movilización de la prótesis o la luxación”, asegura el Dr. Del Pozo, director del Servicio de Microbiología Clínica y del Área de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra.

El progresivo aumento del uso de estos implantes – actualmente en España se colocan unos 30.000 al año-, junto con la aparición de bacterias multirresistentes, ha convertido este tipo de infecciones en un grave problema de salud.

El especialista clasifica las infecciones asociadas a prótesis osteoarticulares en dos grupos principales: las infecciones precoces y las tardías.

Las precoces son aquellas que ocurren antes del tercer mes tras la colocación de la prótesis. “Su diagnóstico es relativamente sencillo ya que el paciente suele presentar inflamación en la zona donde se le ha implantado el dispositivo, incluso apertura de la herida quirúrgica con supuración.

Son fáciles de identificar por el paciente y de diagnosticar por el especialista”, indica. El problema es su tratamiento, “ya que es imprescindible la actuación rápida y coordinada de varios especialistas para conseguir la curación de la infección”.

El segundo grupo de infecciones protésicas, las tardías, se presentan a partir de los tres meses de la intervención. “Constituyen la mayoría de estas infecciones. En muchos casos su diagnóstico es difícil debido a que el paciente no suele presentar síntomas típicos de una infección”, explica el Dr. Del Pozo. Ante la mínima sospecha de anomalía en la prótesis “el paciente debe acudir al cirujano ortopédico que le intervino, quien valorará si es necesario contactar con el especialista de Infecciosas para analizar la posibilidad de una infección”.

En los últimos años, “hemos aprendido que el tratamiento de estas infecciones debe ser siempre multidisciplinar”, subraya el especialista. “Se debe abordar mediante la colaboración del cirujano ortopédico que ha colocado la prótesis y la del especialista en enfermedades infecciosas que prescribe el tratamiento antibiótico”.

Así, la terapia será siempre una combinación de medidas quirúrgicas y médicas. “Actualmente, -explica- existen varios estudios publicados que demuestran que el abordaje combinado mejora espectacularmente las tasas de respuesta al tratamiento de estas infecciones”.

Tras años de experiencia en la aplicación de un protocolo riguroso de intervención, los equipos de la Clínica Universidad de Navarra han conseguido una tasa de éxito próxima al 90%.