La Habana, Cuba (CNN) - Una multitud de cubanos se paran alrededor del bus aplastado, algunos ofreciendo asistencia, otros grabando la escena con sus celulares.

En el piso había dos mujeres boca abajo, con sus caras oscurecidas por el pelo enmarañado de sangre, como se veía en un video del incidente obtenido por CNN. El techo del bus en el que estaban viajando quedó rasgado y las ventas se rompieron como si una bomba hubiera estallado.

“Ya está muerta”, gritó un transeúnte cuando un buen samaritano trató de tomarle el pulso a una de las mujeres.

Alrededor del bus yacían enormes trozos de cemento. Eran piezas de un edificio cercano que había colapsado bajo la ira del huracán Irma.

Mucho antes de Irma, los derrumbes eran un evento común.

Balcones coloniales, fachadas, a veces todo el edificio, cedían después de décadas de abandono y se estrellan con poco o ningún aviso.

Los residentes de La Habana bromean con que esta debe ser la única ciudad en el mundo donde es más seguro caminar en la mitad de la vía que en las aceras, en caso de que las piedras de los edificios caigan.

De las 10 muertes en Cuba que se le achacaron al huracán Irma, al menos cinco fueron el resultado del colapso de edificios.

Irma golpeó Cuba como un monstruoso huracán categoría 5 y afectó a cientos de edificios a su paso. Pero las autoridades cubanas temen que miles de estructuras más puedan estar debilitadas después del huracán y que puedan caer eventualmente.

Según el diario estatal Granma, solo en La Habana —a más de 400 kilómetros de donde Irma tocó tierra— al menos 157 hogares quedaron destruidos y otras 4.288 casa quedaron debilitadas por el huracán.

En las próximas semanas, los edificios dañados podrían moverse y de repente desintegrarse.

Litza Peñalver Sierra, una habitante de La Habana, estaba este miércoles en medio de los escombros de un apartamento donde murieron dos hermanos cuando el techo se desplomó por los daños que el huracán Irma causó en el edificio.

“La combinación de agua y sol crean expansión y contracción que crean problemas estructurales en el edificio que no puedes predecir”, dice el arquitecto cubano Yoandy Rizo Fiallo. “No esperas nada y entonces el edificio se cae”.

Cuba ha estado en crisis económica desde la caída de la Unión Soviética y sufrió durante más de cinco décadas las sanciones económicas de Estados Unidos. El gobierno cubano mantiene el derecho exclusivo de importar artículos a la isla y en las ferreterías estatales muchos materiales de construcción son demasiado caros, de mala calidad o simplemente inexistentes.

La falta de nuevas construcciones ha llevado a los cubanos a subdividir sus casas, poniendo más presión sobre edificios ya afectados.

El presidente Raúl Castro prometió que el país se recuperaría de los daños de Irma, el huracán más fuerte en golpear la isla en unos 80 años.

Pero muchos cubanos aún están esperando que la ayuda llegue.

Un edificio colapsó en La Habana y mató a dos hermanos que vivían junto a Litza Sierra Peñalver y su familia.

Su edificio de apartamentos en Habana Centro ya estaba en riesgo de colapsar cuando el techo del apartamento de los hermanos se desplomó y los mató instantáneamente, dijo Peñalver.

Peñaver dice que ella dejó ese edificio el año pasado luego de vivir por más de 20 años, pues su techo también se desplomó. Su hijo, hermana y sobrinos estaban en otro apartamento.

“Si vives aquí, rezas mucho”, dice ella.

Los residentes mostraron un video de funcionarios de la Defensa Civil cubana sacando los cuerpos de los hombres del edificio, en lo que parecían grandes bolsas negras de basura.

“Es doloroso porque pudo haberse evitado si las autoridades hubieran tomado medidas”, dice ella.

Los residentes del edificio dicen que las autoridades locales a cargo de la vivienda en La Habana no les han dicho si les darán otro lugar dónde vivir.

“Ellos fueron elegidos para ayudar a las personas. Si no son ellos, ¿quiénes?”, dice Sierra Peñalver sobre los funcionarios del Partido Comunista locales. “No tenemos una respuesta. Ellos solo dicen que hay que esperar”.

El resto del edificio puede caer en cualquier momento.

“No dormimos”, dice Peñalver. “Porque tenemos miedo de no despertarnos”.

No dormimos porque tenemos miedo de no despertarnos

Litza Sierra Peñalver, residente de La Habana