(CNN) – Es un lugar embrujado, no tanto por los fantasmas de los prisioneros que estuvieron ahí, sino por las palabras que dejaron en las paredes.

En las profundidades de las polvorientas entrañas del estadio de Raqqa, un infame cuartel general de ISIS –desde donde se dice que el grupo terrorista planeó ataques contra el mundo occidental– hay una serie de celdas improvisadas.

Algunos inodoros muy bajos fueron convertidos en confinamientos solitarios o cámaras de tortura. Sin embargo, una habitación se destaca, con los nombres y el tiempo cumplido grabados en las paredes blancas, donde ISIS retuvo a los sospechosos de traición o espionaje.

En el nivel inferior del estadio, ISIS convirtió vestuarios en celdas de prisión, dicen las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF).

Lo más extraño es una serie de oraciones, garabateadas en inglés con bolígrafo tenue, justo encima de uno de los agujeros que los militantes perforan a través de las paredes, lo que les permitía moverse entre las habitaciones sin tener que utilizar los pasillos más peligrosos. El pequeño manifiesto dice:

"Si estás leyendo esto, hay cuatro razones principales por las que estás aquí: 1. Cometiste el crimen y te atraparon con las manos en la masa. 2. Usando las ubicaciones de GPS de Twitter. O dejando las ubicaciones de GPS cuando se enciende, cuando se prende el móvil. 3. Subiendo videos y fotos a través de una fuente sensible de WIFI, es decir, necesitas el permiso de tu Amir que no obtuviste. 4. ¡Un sospechoso! ¡Fuera de la calle! ¡La policía tiene una buena razón para hacerlo! ¡Tenga paciencia! ¡Tenga paciencia! ¡Tenga paciencia! El enemigo satánico de los musulmanes hará todos los susurros mientras mira la pared o el piso".

Justo encima se encuentra el nombre de Hussam al Khwaj, "asesinado el 25/2/16". En otras partes se pueden ver los nombres de los antiguos ocupantes junto con la duración de su tiempo encarcelados. Abu Maria – 113 días. Abu Hussein Duar (en ruso), escribe "pesadilla" bajo su nombre. Abou Karam, de Francia. No está claro quién fue liberado y quién ejecutado.

Grafitis en los niveles inferiores, en realidad, explican por qué algunos de los prisioneros fueron detenidos aquí.

Un prisionero, Abu Hussein Duar, escribió la palabra "pesadilla" en ruso bajo su nombre. Debajo de eso, una lista de nombres en árabe.

Casquillios interminables ensucian el suelo, junto con escombros y ordinarios objetivos caseros: círculos en papel que los combatientes del ISIS claramente utilizaban para practicar su puntería.

La batalla para liberar Raqqa ha sido una lucha global, y a través del estadio caminan algunos voluntarios internacionales. Uno de ellos es Mike del Reino Unido, a quien conocí hace unos meses, y realmente no quiere responder a la pregunta más difícil que enfrentan ahora: ¿cómo llegan a casa? (La salida es un campo minado de fronteras entre estados que solo existen a medias, y espacios aéreos cerrados).

Otro voluntario, John de 24 años de edad, de Colorado, está menos preocupado por eso. Dejó su aburrido trabajo de servicio al cliente para una firma de IT, pero nunca se esperó que estaría en primera fila en Raqqa.

"Es triste ahora que no estamos luchando más", admite, y agregó que lo disfrutó. "(Estuve) como a 70 metros (de ISIS), los podías ver corriendo en la calle. Mejor que sentarse en el desierto a tomar el té, así que sí".

La pelea no fue tan intensa como él esperaba, dice, y agregó que "mucho dinero estadounidense se invirtió en el bombardeo". No tenía experiencia militar y no tiene la intención de unirse a su regreso. Le pregunto si volvería a la informática: "Probablemente no a eso", responde.

John, de 24 años, es un combatiente estadounidense que lucha con las Fuerzas Democráticas Sirias apoyadas por EE.UU. y parte de la ofensiva en Raqqa.

Al final del pasillo, arrastran una gran lámina de metal lejos de la entrada de un hueco profundo en el piso de concreto. Un combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés), el grupo apoyado por Estados Unidos que derrotó a ISIS, arroja una gran roca, seguida de un papel encendido para mostrar qué tan profunda es esta red subterránea.

Lo que sorprende de Raqqa no es tanto la destrucción –ISIS deja la mayoría de las ciudades en ese estado de reparación y el bombardeo de la coalición evitó pocos edificios– sino la total ausencia de vida humana.

Incluso en la Ciudad Vieja de Mosul los iraquíes regresaron rápidamente, incluso mientras continuaban los combates. Aquí no hay nadie.

Las SDF le advirtieron a los residentes que no regresaran ya que la ciudad está fuertemente minada y esa advertencia ha sido escuchada. Absolutamente nadie está aquí, salvo los vencedores.

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) se reúnen en el estadio en el centro de Raqqa antes de una ceremonia para celebrar la recuperación de la ciudad.

Mujeres combatientes kurdas se dirigen al estadio de Raqqa para celebrar después de la derrota de ISIS.

Quizás el único edificio al que se le perdonó la destrucción total es el hospital nacional, posiblemente porque ISIS tenía cientos de escudos humanos al interior, antes de que un acuerdo con las SDF significara que se los llevaron los combatientes extranjeros mientras huían, dijo un soldado de las SDF.

De hecho, las SDF han sido muy rápidas en la recolección de los cuerpos de ISIS: solo vimos uno en las calles. Los otros combatientes, los lugareños que se rindieron en un acuerdo una semana antes, han encontrado un destino más prometedor.

A una hora de distancia, por el camino alrededor del polvo y la miseria de un campo de refugiados, donde la mayoría huyó para vivir en la pobreza, hay un conjunto de tiendas blancas nuevas y relucientes, marcadas con el nombre de una destacada organización benéfica británica.

Dentro viven 200 combatientes de ISIS y sus familias. No podemos hablar con ellos, pero se sientan separados de los otros desplazados, su destino es aún más incierto.