(CNN) - Karim Abdel Rahman —un niño sirio que perdió su ojo izquierdo hace dos meses en un ataque de artillería— se ha vuelto en nuevo símbolo de la matanza y la crisis humanitaria que hay en el suburbio de Ghouta Oriental en Damasco.

Las heridas de Karim, una consecuencia de los disturbios civiles que empezaron siete años antes de que él naciera, generaron una campaña en redes sociales que se volvió viral en Facebook y Twitter, y muchos —desde estrellas del deporte hasta diplomáticos— publicando selfies de sí mismos cubriéndose un ojo.

Las fotos han sido etiquetadas con el hashtag #SolidarityWithKarim y #StandWithKarim.

“Él y su madre fueron víctimas de un ataque de artillería en un mercado popular en Hammuriah, en Ghouta Oriental. La mamá de Karim murió en el ataque, y Karim sufrió varias lesiones graves en su cráneo”, dijo la Unión de Organizaciones de Asistencia Médica y Socorro (UOSSM por sus siglas en inglés), un grupo que brinda asistencia humanitaria y médica a "todas las víctimas sirias de la guerra".

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo que fue testigo el ataque del 29 de octubre en Hammuriah y en otros lugares en los suburbios de Damasco. El grupo monitoreó el bombardeo de las fuerzas del régimen en el área donde se encuentra un jardín de niños en Kafr Batna, y dijo que el ataque dejó a cuatro niños heridos. Un niño murió y otros tres ciudadanos resultaron heridos en el bombardeo en Saqba, reportó la organización.

El Comité Internacional de la Cruz Roja describió la situación humanitaria como “crítica” en el suburbio de Damasco.

La campaña #SolidarityWithKarim (Solidaridad con Karim) ha recibido apoyo en el Medio Oriente y en todo el mundo, incluyendo ciudadanos privados, figuras públicas y trabajadores de ayuda humanitaria se indignaron porque los niños estén siendo víctimas de los ataques.

Partidarios de la campaña incluyen la Media Luna Roja Creciente, UOSSM y la Defensa Civil Siria, que se conoce como los Cascos Blancos; el primer ministro del Líbano, Saad Hariri; el embajador de Gran Bretaña en las Naciones Unidas, Matthew Rycroft; el jugador de fútbol Frank Ribery, y Bana Alabed, la refugiada siria que el año pasado tuiteaba desde Aleppo.

“Los horrores que enfrentan los niños en Ghouta son inimaginables. La historia de Karim es solo una de muchas que pudieron haberse prevenido. Él tendrá que sufrir su aflicción toda su vida”, dijo en un comunicado Ghanem Tayara, presidente de UOSSM International.

“La comunidad internacional debería estar avergonzada de que se permita que esto pase con impunidad”, dijo. “¡Esto debe parar ya!”.