(CNN) - Un juez del Reino Unido dictaminó que los doctores podían terminar con la vida artificial de un bebé de 11 meses, que padece de una discapacidad severa, sin el consentimiento de sus padres.

Los doctores del hospital King's College en Londres argumentaron que no era bueno prolongar la vida del bebé Isaiah Haastrup, según un juicio emitido el lunes por el Tribunal Supremo.

El latido del corazón de Isaiah era inaudible, no tenía respiración, actividad ni tono muscular cuando nació, según el experto independiente Andrew Whitelaw, quien proveyó evidencia en la corte.

 "Aunque tenga acción cardiaca por la resucitación, esto es lo más cercano a la muerte que se puede llegar. En épocas pasadas se hubiera declarado parto de feto muerto", dijo Whitelaw. 

Isaiah nació a través de una cesárea de emergencia el 18 de febrero del 2017, en el hospital King's College, después de que su madre Takesha Thomas experimentó una ruptura en su matriz.

La madre y padre, Lanre Haastrup, de Isaiah se opusieron a los consejos de los doctores de desconectar a Isaiah de vida artificial. No estuvo claro si iban a tomar acción legal en contra del veredicto del juez.

La sentencia describió una ruptura de confianza entre los padres del bebé y el personal del hospital, y los padres dijeron que el niño que estaba mostrando señales de vida. Los padres responsabilizan al hospital de la condición de Isaiah y se les hace difícil aceptar el consejo que les dieron sobre el futuro del bebé.

"Es trillado, pero cierto, recalcar que la corte no puede imaginarse el dolor emocional que la conclusión del tribunal les va a causar a los padres. Tengo la esperanza que a su debido tiempo los padres puedan obtener algo de consuelo al reconocer que hicieron todo lo posible por su hijo amado y querido, para encontrar un resultado alternativo para Isaiah", dice el dictamen. 

Este caso es similar al de Charlie Gard quien murió en julio del 2017 después de una larga batalla en los tribunales. Sus padres se lo querían llevar a los Estados Unidos para que recibiera tratamiento experimental, pero sus doctores en el Reino Unido argumentaron que no era lo mejor para el bebé.