(CNN) - Con casi todos los votos contados en las elecciones presidenciales de Rusia, el Centro de Investigación de Opinión Pública de Rusia publicó una encuesta de salida que mostraba a Vladimir Putin con el 76,6% de los votos.

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Mientras que los resultados finales aún no se habían dado a conocer cuando los rusos se reunieron en la Plaza Manezhnaya de Moscú para una concentración de Putin, estaba claro que el presidente de Rusia estaba muy por delante del 63,6% que obtuvo en las últimas elecciones en 2012, y camino a alcanzar el objetivo del 70% de los votos emitidos.

Eso significa varias cosas: Putin puede reclamar un mandato claro para sus próximos seis años en el cargo. Y el Kremlin puede argumentar que el sistema de democracia administrada de Rusia representa la genuina voluntad del pueblo.

Eso es particularmente clave ya que Moscú intensifica una confrontación con Occidente. Rusia y el Reino Unido están involucrados en una disputa diplomática por el envenenamiento de un exespía ruso, su hija y un agente de policía en Gran Bretaña a principios de este mes. Y el Kremlin sigue en desacuerdo con Washington después de que Estados Unidos le impuso a Rusia nuevas sanciones por su intromisión en las elecciones presidenciales de 2016.

Varios factores explican la capacidad del Kremlin para obtener el voto.

Durante semanas antes de las elecciones, el gobierno financió una intensa campaña de mensajes destinada a llevar a los rusos a las urnas. Los suscriptores de teléfonos móviles recibieron notificaciones por SMS recordándoles que deben votar. Las vallas publicitarias y los anuncios de servicio público también recordaron a los votantes elegibles que debían ir a las urnas.

Y el día de las elecciones, estaba claro que había esfuerzos para alentar la participación, aunque no estaba claro si recibían apoyo oficial. En una mesa electoral en el centro de Moscú, cerca de la Casa de Gobierno, el lugar de trabajo del primer ministro ruso, los empleados de una empresa de construcción dijeron a CNN que la gerencia de la compañía proporcionó transporte a las urnas el domingo temprano.

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Los observadores electorales internacionales no habían comentado sobre la votación del domingo por la noche. Ella Pamfilova, la principal funcionaria electoral de Rusia, dijo al respetado periódico de negocios RBC que había habido un número "relativamente pequeño" de violaciones denunciadas durante la votación.

Pero funcionarios electorales locales dijeron que habían confirmado un incidente de relleno de urnas en el suburbio de Lyubertsy en Moscú después de estudiar grabaciones de cámaras de video, informó la agencia estatal de noticias TASS. Y Golos, un grupo de vigilancia independiente, dijo el domingo por la noche que recibió más de 2.700 denuncias de posibles irregularidades en la votación en las elecciones presidenciales de Rusia.

A última hora del domingo, no estaba claro si el Kremlin había logrado la fórmula mágica "70/70": una participación del 70%, con Putin ganando el 70% de los votos.

El líder de la oposición Alexey Navalny, que había pedido un boicot, declaró una especie de victoria y dijo: "Si no hubiera sido por nuestros observadores [independientes], habría habido un 99% de participación. Si no hubiera sido por nuestros observadores, la participación de Putin habría sido del 80%, y eso habría dado la oportunidad de afirmar que "toda Rusia representa a Putin".

"Uno no debería pensar que las personas son más tontas de lo que son. Putin afirmó que nuestro país es democrático, que nuestros tribunales son justos, pero él está mintiendo. Sobchak también miente, por eso la gente no vota para ella", dijo, refiriéndose a Ksenia Sobchak, quien se prevé que gane el 2,5% de los votos.

"Honestamente deberíamos decirle a la gente sobre la pobreza, la gran brecha en los ingresos de las personas", agregó Navalny.

Pero 70 también es un número que podría colgar sobre la cabeza de Putin durante los próximos seis años.

En 2016, el respetado periódico de negocios Vedomosti publicó una sorprendente revelación: entre 2005 y 2015, la participación de la economía del sector privado se redujo a la mitad en Rusia. El informe, basado en un estudio del Servicio Federal Antimonopolio de Rusia, descubrió que el gobierno y las empresas controladas por el estado representaban el 70% de la actividad económica.

Para algunos observadores, la verdadera pregunta para Putin es si ahora puede usar su mandato para impulsar algún programa de reforma económica.

El año pasado, el investigador principal del Centro Carnegie de Moscú, Andrei Movchan, escribió que el gobierno no aflojaría su control sobre la economía después de las elecciones.

"A juzgar por el estado actual de la opinión pública, los cambios futuros probablemente incluyan un control político más estricto, una mayor nacionalización de la propiedad privada, una mayor clausura del espacio económico y nuevos procesos que hacen que las transacciones económicas en el país sean menos sofisticadas e ineficientes", afirmó.