Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - Los periodistas que suelen echar mano de la grandilocuencia se han atrevido a asegurar que, este viernes, Cuba ha vivido su primer día sin un Castro en el poder.

Perciben este instante extasiados (y desinformados) como un punto de inflexión, un antes y un después en la vida de los cubanos de la isla.

Nada más lejos de la verdad, aunque sea cierto que la isla vive una situación política inédita.

Miguel Díaz-Canel es una gran incógnita. Para los más optimistas, podría propiciar nuevas oportunidades y esperanzas.

Y están los que preguntan: ¿qué puede hacer un hombre que será teledirigido por el Partido Comunista?

El propio Díaz-Canel ha dejado muy claro que Raúl Castro "encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación".

Unos lo describen como un sujeto asido a la ortodoxia, pero no al fanatismo ideológico. Otros dicen que en sus alforjas no trae nada nuevo.

Silvio Rodríguez, que se permite decir ciertas cosas de su país, acaba de asegurar en Chile que Díaz-Canel, "en la medida que se ha ido haciendo presidenciable, se ha ido poniendo rígido, más ortodoxo".

Lo cierto es que hay muy pocas certezas. Pero Cuba ha vivido a merced de la incertidumbre desde hace mucho. Y aunque la apatía parece cubrir la isla como neblina persistente, la gente sabe que lo fundamental no es el juego político sino la supervivencia cotidiana. De la índole que sea.

Desde hace mucho, desde antes incluso que llegara Fidel Castro al poder, en Cuba no se hace política: entendida como un auténtico ejercicio ciudadano donde todas las voces, por discordantes que sean, son tenidas en cuenta.

Lo curioso es que los cubanos de a pie saben qué quieren. Y Díaz -Canel también lo sabe. Ignorarlo sería imperdonable. Y puede que catastrófico.

Miguel Díaz-Canel es una gran incógnita. Para los más optimistas, podría propiciar nuevas oportunidades y esperanzas!

Camilo Egaña