BAGDAD (CNN) — Una ola de explosiones en Bagdad mató al menos a 63 personas e hirió a 185 este jueves, dijeron las autoridades, lo que aumentó los temores sobre la estabilidad del país en medio de la agitación política que amenaza con deshacer el gobierno de Iraq, apenas unos días después del retiro de las tropas de Estados Unidos en ese país.

Nueve coches bombas y seis bombas en las carreteras, más un proyectil de mortero detonaron en un intervalo de dos horas. Sus objetivos estaban dirigidos hacia los distritos residenciales, comerciales y gubernamentales en la capital iraquí, dijeron dos funcionarios de la policía a CNN.

La violencia se produce mientras los líderes políticos chiítas, sunitas y kurdos se enfrascan por la orden de arresto contra el vicepresidente Tariq al-Hashimi, acusado de organizar en su equipo de seguridad un escuadrón de la muerte dirigido a los funcionarios gubernamentales y militares.

El primer ministro chiíta Nuri al-maliki ha exigido a los fiscales kurdos detner al vicepresidente sunita, quien ha negado los cargos y se rehúsa a regresar a Bagdad desde la región norte de Iraq, en una región semiautónoma kurda.

Las explosiones aparentemente coordinadas de este jueves impactaron durante la hora pico de la mañana., principalmente en vecindarios mixtos donde conviven sunitas y chiítas.

No hubo adjudicaciones inmediatas sobre la responsabilidad a pesar de que los ataques se asemejan a los bombardeos previos que se han reclamado tanto por los sunitas y los insurgentes chiítas, así como Al-Qaeda en Iraq.

Entre los ataques, se dio una explosión de un coche bomba estacionado frente a las oficinas de la Comisión de Integridad, el principal organismo de lucha contra la corrupción. El ataque en el lugar mató al menos a una persona e hirió a otras cinco, dijo un funcionario de la policía que habló bajo condición de anonimato debido a que no está autorizado a revelar detalles a los medios.

En el hospital Ciudad Médica en el centro de Bagdad, los médicos trataban a los heridos, cuyos cuerpos estaban salpicados de lo que parecía ser la metralla de las explosiones, según imágenes de televisión.

Las imágenes de ensangrentados, cuerpos maltratados y casas destruidas fueron difundidas en la televisión iraquí.

Si bien la violencia en Iraq se ha reducido en los últimos años, la última serie de ataques están entre los peores desde agosto, cuando una serie de atentados coordinados mataron al menos a 75 personas en 17 ciudades iraquíes.

Los ataques se produjeron en medio de aumento de las tensiones sectarias, provocando temores de que la agitación política en Iraq podría provocar el retorno de la violencia sectaria que casi desgarró el país.

Al-Hashimi ha negado las acusaciones en su contra, diciendo que las acusaciones tienen motivos políticos en medio de la rivalidad entre sunitas respaldados por su bloque de minoría política Iraqiya y el bloque de mayoría chiíta de al-Maliki.

La orden de arresto contra al-Hashimi fue emitida pocos días después de que Iraqiya suspendió su participación en el Parlamento.

El primer ministro Nuri al-Maliki ha dicho que no entregar al-Hashimi, o si se le permite huir a otro país, "podría causar problemas."

Jomana Karadsheh contribuyó con este reporte.