Los extremistas sunitas de ISIS parecen estarle lavando el cerebro a toda una generación (ISIS).

(CNN) - Un niño con un gorro de lana negro se encuentra parado frente a un hombre que está de rodillas.

Él mira fijamente al prisionero, frunce el ceño y su mirada estaba cargada de ira. Levanta una pistola y le dispara al hombre en la frente.

El chico es un soldado del Estado Islámico en Iraq y Siria... y él no es el único.

Los extremistas sunitas de ISIS parecen estarle lavando el cerebro a toda una generación para crear un ejército de soldados jóvenes influenciables.

Atraen o secuestran a los niños y luego los entrenan para luchar.

Obligan a algunos niños a donar sangre para los combatientes heridos o espiar para ellos, además a otros los convierten en prisioneros a los que azotan, según dicen los grupos de derechos humanos.

Su situación plantea cuestiones que desafían respuestas simples:

¿Qué futuro les espera a estos niños si ISIS alguna vez es derrotado? ¿Acaso se puede hacer algo para ayudarlos a recuperarse de las heridas de guerra o acaso Iraq y Siria se enfrentan a la perspectiva de una generación perdida, paralizada por los recuerdos y las atrocidades de su juventud?

Los exniños soldados podrían llevar una vida sana luego de luchar en las guerras.

El año pasado, un adolescente le dijo a Arwa Damon de CNN que a los 15 años de edad, a él lo ataron a un cinturón explosivo y le dieron una pistola, un fusil AK-47 y un radio, además le ordenaron que protegiera una base en la ciudad siria oriental de Deir ez-Zor.

ISIS ha enviado a algunos niños a combatir y han hecho que otros se hagan explotar en atentados suicidas, según el Observatorio de Derechos Humanos y algunos activistas. El grupo obliga a las chicas adolescentes a convertirse en esclavas sexuales o esposas de sus combatientes, según han informado algunas personas que han escapado.

A los niños también los utilizan para cocinar y entregar mensajes, dice Abu Ibrahim al-Raqqawi. Él es uno de los fundadores de "Raqqa is Being Slaughtered Silently" (Raqqa está siendo sacrificada en silencio), un grupo cuyo nombre hace referencia a la ciudad siria que es la capital de facto del territorio que ISIS controla. El grupo se opone a ISIS, así como al régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad.

En videos de propaganda de ISIS, el grupo se refiere a sus niños soldados como "cachorros del califato"... el "califato" es el estado religioso que el grupo afirma que está gobernando.

Al menos dos videos de propaganda finalizan con chicos que matan a hombres desarmados.

Obligado a observar

Los niños formados para luchar por ISIS se unen a cientos de miles de personas en la fraternidad mundial de niños soldados, quienes luchan en diversos lugares como India, Somalia y Tailandia, según informó la Organización de las Naciones Unidas.

El mundo exterior tiene poco o ningún tipo de acceso al interior del autoproclamado "Estado islámico", así que la prueba de que el grupo terrorista utiliza a niños soldados tiende a provenir de la propaganda o evidencia anecdótica.

Es imposible decir cuántos niños soldados tiene el grupo, pero al parecer sus operaciones de reclutamiento y de formación son masivas.

Un documental publicado el año pasado por VICE News incluía algunas de las primeras imágenes de un medio de comunicación independiente para mostrar la vida interior de ISIS y el gran número de niños que el grupo terrorista tenía bajo su dominio es sorprendente.

La guerra no terminará muy pronto si ISIS puede reemplazar fácilmente a sus soldados caídos con niños a los que les ha lavado el cerebro, señala al-Raqqawi.

"Será una cuestión de generaciones", dijo al referirse a cómo afectará el uso de niños soldados al Medio Oriente. "Quizá tome 20 años, 30 años. Es un proceso sumamente largo y muy peligroso".

Más y más videos de propaganda de ISIS muestran a los militantes entrenando a niños—a veces con tan solo 8 años de edad— para luchar y adoctrinarlos en la interpretación extrema islamista del grupo.

En Raqqa, ISIS es conocido por obligar a los padres a renunciar a la custodia de sus hijos. También utiliza destacamentos para convencer a los jóvenes a que se unan a sus filas e incluso de forma descarada secuestran a los niños, según dijo al-Raqqawi.

Dos chicos que dijeron que escaparon de los campos de ISIS le dijeron a CNN el año pasado que los sometían a un intenso entrenamiento lejos de sus amigos y familias.

ISIS obligó a un chico, al que llamaremos Mohammed, a que fuera a un campo de entrenamiento cuando tenía 13 años. Su padre le dijo a CNN que cuando él protestó, ISIS amenazó con decapitarlo. El grupo tampoco le permitiría visitar a su hijo.

"Durante 30 días nos levantábamos y salíamos a trotar, desayunábamos y luego nos enseñaban sobre el Corán y el Hadiz del Profeta", dice Mohammed. El hadiz es un conjunto de enseñanzas del profeta. "Luego tomamos cursos sobre armas, fusiles Kalashnikov y otras armas militares ligeras".

Recuerda que ISIS azotaba a los niños.

"Vimos a un joven que no ayunó durante Ramadán, así que lo crucificaron por tres días y vimos como apedreaban a una mujer porque había cometido adulterio", dijo.

Yasir —no es su verdadero nombre— dijo que a los 15 años "pasó un mes sin ver a su familia ni a nadie que conociera".

Dice que los combatientes de ISIS le dispararon a los pies y amenazaron con dispararles a los reclutas si dejaban de hacer ejercicios físicos extenuantes.

Aunque Yasir soportó terribles condiciones, dijo que su trabajo para ISIS lo hizo sentirse orgulloso, fuerte y lleno de un sentido de propósito.

De hecho, algunos niños deciden unirse a ISIS por su cuenta.

"A menudo los niños ven que ser parte de un grupo armado puede darles una especie de respeto o prestigio", dice la Dra. Sofie Vindevogel de la Universidad de Gante y del Centro para Niños en Situaciones de Vulnerabilidad. "Podrían ver que —o podrían pensar que— tienen mejores oportunidades cuando se unen a un grupo como ISIS".

Después del combate

Para ayudar a los niños a que se preparen para una vida después de la guerra, los llamados centros de atención provisionales como el Benin Home ayudan a excombatientes a lidiar con el trauma. A menudo les han dejado cicatrices tanto mentales como emocionales y necesitan terapia personalizada, servicios psicológicos y atención médica.

"Cada situación de los niños soldados tienen una especie de características únicas que tienen que ser analizadas cuando se consideran los programas de rehabilitación y reinserción", dice la Dra. Theresa Betancourt de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Betancourt les ha dado seguimiento a 529 exniños soldados de Sierra Leona durante los últimos 13 años, conforme se reintegran a la sociedad, ingresan a la edad adulta y se convierten en padres.

Beah logró entablar una relación cercana con una enfermera, Esther. "Ninguna de estas cosas son tu culpa", le dijo una y otra vez sobre lo que se había visto obligado a hacer.

Con el tiempo, él lo creyó.

Otra medida que puede ayudar a los exniños soldados es: volver a la escuela.

La educación les puede ofrecer a los excombatientes una manera sana y productiva de aplicar las habilidades que han aprendido —o fueron forzados a aprender— en la vida cotidiana, como la capacidad de liderazgo, planificación y pensamiento estratégico, así como disciplina.

"No es cuestión de ver o tratar de ignorar y olvidar que les pasó eso", dice Vindevogel. "Es importante establecer un proceso de reflexión sobre cómo estas experiencias o las cosas buenas que pueden tomar del tiempo que estuvieron con ISIS pueden ser útiles para ellos en el futuro".

¿Hay esperanza de que tengan un futuro?

Regresar a casa rara vez es fácil para los niños soldados; es un lugar que ha cambiado dramáticamente —o ha sido destruido— desde que se fueron. También está lleno de gente en la que no están seguros si pueden confiar.

"A las personas les aterraban los chicos de nuestra edad", recuerda Beah. "Esta fue una de las consecuencias de la guerra civil. La gente dejó de confiar en los demás y cualquier extraño se convertía en un enemigo. Incluso las personas que te conocieron llegaron a ser extremadamente cuidadosos sobre cómo se relacionaban o hablaban contigo".

Las comunidades asoladas por la guerra se enfrentan a una pregunta difícil con respecto a sus hijos e hijas que estuvieron involucrados en el conflicto: ¿Acaso estos son niños que fueron víctimas de la guerra o autores de la misma?

Las comunidades que ven a los excombatientes menores de edad como autores podrían aislarlos, o aún peor... considerarlos blancos para asesinatos por represalias. Si son considerados víctimas, se arriesgan a ser percibidos como una carga y un costo para la sociedad.

Los niños no siempre pueden controlar qué elección se hará.

"No hemos podido identificar una solución mágica que pueda garantizar el éxito de la integración", dice Vindevogel. "Sin embargo, lo que podemos determinar en nuestra investigación es que depende mucho del contexto en el que los jóvenes —antiguos reclutas— se encuentran cuando vuelven de facciones armadas o grupos armados".

Se necesita una cantidad significativa de tiempo y dinero para rehabilitar a los niños soldados, dicen los expertos, pero la esperanza y la determinación los puede ayudar a prosperar mucho después de que los enfrentamientos han terminado.

"A menudo son retratados como una generación perdida y eso es lo que ellos mismos han empezado a creer después de cierto tiempo", dice Vindevogel. "Es muy importante para ellos tener una perspectiva del futuro, para saber que su tiempo con el grupo armado no fue perdido y que su futuro no está perdido".