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Política

¿Jon Stewart para presidente?

Por Dean Obeidallah

Nota del editor: Dean Obeidallah, quien solía ser abogado, es el conductor del programa semanal de SiriusXM “The Dean Obeidallah Show”. Es columnista para The Daily Beast y editor del blog sobre política The Dean’s Report. También es codirector del documental The Muslims Are Coming!. Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente las del autor.

(CNN) — El martes nos enteramos de que el presidente Obama había convocado “en secreto” al presentador del “Daily Show”, Jon Stewart, a la Casa Blanca dos veces en años recientes. Hubo revuelo en las redes sociales ante la pregunta de si Stewart en realidad estaba asesorando a Obama en ciertos asuntos de política. Los comentarios del exasesor principal de Obama, David Axelrod, en relación a que Stewart tenía “argumentos contundentes” sobre temas que “merecían una respuesta” se sumaron a la especulación.

Esto me puso a pensar. Uno: ¿por qué no habría Obama de consultar ciertos asuntos con Stewart, un hombre que verdaderamente es el Walter Cronkite (con más risas) de nuestra generación? Y dos: ¿consideraría Stewart postularse a la presidencia?

Espera, antes de que rápidamente deseches esta idea, considera que el senador Al Franken, demócrata por Minnesota, como todos saben, inició como un artista cómico en “Saturday Night Live”. Y por supuesto, tenemos a Ronald Reagan, quien tuvo una carrera como actor en películas de bajo presupuesto antes de convertirse en presidente.

Si Stewart llegara a ser presidente, sus conferencias de prensa y discursos presidenciales serían los más entretenidos de la historia. En lugar de imitar a los presidentes que nos dan discursos solemnes y directo a la cámara, Stewart agregaría llamativas gráficas y bromas para ayudarlo a trasladar sus argumentos. Apuesto a que algunos de los discursos del presidente Stewart se volverían virales.

Stewart sería la respuesta de la izquierda a Donald Trump. Mientras Trump hace terribles comentarios acerca de los mexicanos y los prisioneros de guerra, Stewart nos haría más inteligentes mientras aplasta a Donald con burlas cómicas. Además, un debate presidencial entre Trump y Stewart sería tan atractivo que podría ser el primer debate presidencial en la historia que se transmita por el sistema pay-per-view.

Mientras más en serio contemplaba una candidatura de Stewart, y reflexionaba en su cuerpo de trabajo, más me daba cuenta de que verdaderamente sería un excelente presidente. No hay duda de que Stewart entiende los matices de los problemas que nuestra nación enfrenta; después de todo, él los ha estado discutiendo todas las noches durante 16 años.

Stewart ha sacado a luz los problemas del día de una forma en la que nos ha educado y entretenido, desde las políticas fracasadas de George W. Bush sobre la guerra de Iraq hasta la hipocresía de los políticos y la tendencia de los medios hacia el sensacionalismo.

Stewart influenció nuestros debates y discursos. Él dejó un impacto importante en un proyecto de ley de financiamiento para los rescatistas que habían sufrido enfermedades crónicas mientras trabajaban en la zona cero. En 2010, los senadores republicanos bloquearon la votación para ayudar a estos hombres y mujeres en necesidad. Stewart respondió al utilizar su programa como una plataforma para crear conciencia con la esperanza de que el Congreso actuara.

En cuestión de tres días después del episodio de Stewart en el que habló sobre los rescatistas, la medida de financiamiento fue aprobada. Como PBS lo señaló en aquel momento, el financiamiento para el proyecto de ley de los rescatistas “se le atribuye en gran parte a Jon Stewart de Comedy Central”.

Entonces, ¿Stewart en realidad tendría una oportunidad si se incorporara a la contienda presidencial en este momento?

El exasesor de Obama, Eric Lesser le dijo lo siguiente a Politico esta semana, en relación con Stewart: “Sería complicado pensar en una persona que hablara con la misma cantidad de autoridad a un grupo tan grande de personas”.

Stewart también tendría muchos elementos a su favor si se postulara. Tiene un reconocimiento de nombre muy alto y es considerado una persona confiable. No solo lo nombró una encuesta en línea de la revista Time en 2009 “el presentador más confiable de Estados Unidos“, sino una encuesta reciente también determinó que Stewart era el principal experto político en Estados Unidos; así, superó por un amplio margen a personas como Rush Limbaugh. Y el 48% de las personas que respondieron esta encuesta reciente dijeron que admiraban a Stewart; además, más del 50% señalaron que estaban de acuerdo con Stewart en al menos algunos temas. (Solo el 12% nunca estaba de acuerdo con Stewart).

Este es un fuerte contraste frente a los números que vemos para Hillary Clinton. Una encuesta reciente de CNN encontró que el 57% de los estadounidenses no creía que era confiable, y sus calificaciones desfavorables superaron sus cifras favorables. Una encuesta más reciente de Quinnipiac en tres estados pendulares clave encontró que las calificaciones de favoritismo de Clinton son incluso peores.

No obstante, Stewart efectivamente tiene ciertos obstáculos prácticos, es decir, una falta de financiamiento y ninguna operación básica en los estados de las primarias. (Está la página de Facebook “Jon Stewart for President” que los fans crearon en 2010, pero solo cuenta con 16,000 “me gusta”).

Todo eso cambiaría rápidamente si Stewart siquiera diera indicios de que se postularía. Sus legiones de seguidores probablemente saltarían a la acción, especialmente los más jóvenes, quienes son los que se necesitan para tocar puertas y hacer llamadas por un candidato. Y apuesto a que él energizaría a los de la izquierda, quienes no están demasiado emocionados por Clinton.

Hay algo más. Stewart podría tener un arma secreta: el presidente Obama. Primero, es obvio que son amigos. Anteriormente esta semana, Obama en tono de broma hizo alardes de que podría ganar un tercer período como presidente si la ley se lo permitiera. Bueno, si Obama lo diera todo por Stewart, sería una forma de probar si verdaderamente es tan popular como cree. Y si Stewart ganara, Obama evidentemente jugaría un papel instrumental en la creación de políticas de Stewart.

Sé que es algo poco probable. Pero el meteórico ascenso de Trump desde una calificación desfavorable del 71% entre los republicanos solo una semana antes de que anunciara su campaña a ahora ocupar el primer lugar nos dice que muchos estadounidenses no quieren a los mismos políticos tradicionales. Ellos quieren a alguien de afuera del Beltway que, en su opinión, pueda lograr que las cosas avancen. Stewart podría ser esa persona. Además, es divertidísimo. ¿Qué más podría querer Estados Unidos en 2016?