CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Crimen

Crimen

Tiroteo de Oregon: estudiantes desesperados se escondieron detrás de sus mochilas

Por Faith Karimi, Ralph Ellis

(CNN) — La estudiante de primer año, Sarah Cobb, estaba en su cuarto día de clases en el Umpqua Community College.

Al igual que otros estudiantes, estaba inmersa en su nueva experiencia de campus, luego de haber iniciado el semestre hace apenas una semana.

Mientras tomaba asiento en clase, un hombre armado irrumpió en la clase de al lado.

“Oí fuertes estallidos, pero pensé que sería un libro u otra cosa”, dijo.

Ella vio a través de la ventana y vio que la gente corría deprisa.

“La gente corría para salir del edificio y entonces supe exactamente lo que acababa de pasar”, añade. “Le dije al profesor: ‘tenemos que salir de aquí. Hay gente corriendo. Tenemos que irnos'”.

Luego oyó el segundo y tercer disparo.

‘El día más triste’

Umpqua no es la típica universidad. Está ubicada en un pueblo maderero donde la tasa de criminalidad es muy baja; no se han reportado crímenes sexuales, agresiones, violaciones a la ley de licores, posesión de armas o crímenes de odio entre el 2009 y el 2012. Ni siquiera se ha reportado un robo.

Cuando Chris Harper Mercer pasó de edificio a edificio disparando su arma, él no solo mató a 10 personas… dejó su huella en los sobrevivientes, en los estudiantes asustados de todo el campus y en los padres aterrorizados que esperaban noticias a kilómetros de distancia.

“Hoy fue el día más triste de la historia de la universidad”, dice Rita Calvin, la directora interina de la universidad.

‘He estado esperando para hacer esto’

En la clase contigua a la de Cobb, también era el cuarto día de universidad para la estudiante de primer año Anastasia Boylan.

Al igual que Cobb, ella estaba en clase, saboreando su nueva experiencia. Sin embargo, a diferencia de Cobb no había una pared entre ella y el sangriento caos.

El hombre armado irrumpió en la clase de Boylan con cuatro armas, dijeron los funcionarios.

“He estado esperando hacer esto durante años”, le dijo el pistolero al profesor que estaba dando la clase, de acuerdo con el padre de Boylan, Stacy, quien transmitió la versión de ella.

Él le disparo al profesor a quemarropa mientras los horrorizados estudiantes se tiraron al piso.

‘Vas a ver a Dios en… un segundo’

El pistolero recargó su pistola y le ordenó a los estudiantes que se pararan, le contó Anastasia Boylan a su familia.

El gritó una pregunta: ¿Cuál es su religión?

“Y ellos se ponían de pie y les dijo: ‘Bien, porque eres cristiano verás a Dios en casi un segundo'”, dijo el padre de Boylan. Les disparó a unos más.

Mientras Anastasia Boylan yacía sangrando en el piso, el pistolero le dijo: “Oye tú, rubia”, dijo su madre.

Ella afrontó el dolor de la herida de bala en su espalda y fingió estar muerta.

“Él tuvo tiempo suficiente para tirar el cargador, poner otro y continuar”, dijo la madre. “No entiendo cómo pudo tener tanto tiempo para matar a tantas personas”.

‘Llamamos… a nuestros seres queridos’

Al parecer, el tiroteo inició en un solo edificio, antes de que el hombre armado se trasladara al edificio de ciencias de la escuela. Los muertos y heridos fueron encontrados en por lo menos dos aulas.

En todos los edificios, los estudiantes se tiraron al suelo, acurrucados juntos detrás de mochilas y sillas o debajo de las mesas.

Eso es lo que hicieron Cassandra Welding y sus compañeros de clase.

“Cerramos las puertas, apagamos las luces, y todos estábamos bastante aterrados”, dijo Welding.

“Llamamos al 911 y llamamos a nuestros padres, a nuestros seres queridos… No sabíamos qué iba a suceder, si esas eran nuestras últimas palabras o no”.

‘Me quedé paralizada’

A kilómetros de distancia, los padres esperaban y miraban que las ambulancias se llevaban a las víctimas.

Sandy Miles, una enfermera de un hospital local, se enteró del tiroteo mientras estaba de servicio.

“Me quedé paralizada”, le dijo a KOIN, afiliada de CNN. “Mi Hannah estaba allí… cuando ingresaban a estos pacientes pensaba: ‘¿Será esta Hannah?'”

“Fue constante”, dijo sobre el flujo de pacientes. “Llegaba una ambulancia,… luego otra”.

Hannah Miles, de 19 años, estaba en una clase cercana cuando se escucharon los disparos. Junto con sus compañeros de clase, salieron corriendo para finalmente resguardarse en la librería de la escuela.

Miles, Welding y Cobb lograron salir a salvo.

Anastasia Boylan sufrió una herida de bala en su columna vertebral. Ella fingió estar muerta… y también sobrevivió.