(CNN) - El escenario de la película "Invasión". Un lugar de encuentro para los ganadores del premio Emmy. Hogar de los mejores videojuegos del mundo. Y luego: estiércol de caballo.

El Centro de Convenciones de Los Ángeles (LACC) es un enorme complejo que aloja cada año docenas de los eventos más importantes de Estados Unidos.

Las exhibiciones de automóviles son complicadas, pero a la larga son usuales. ¿Exposiciones? Por supuesto. ¿Exposición de tecnología E3? No hay problema.

¿Una semana de caballos de clase mundial? Ese es un reto.

"Es bastante diferente", admite Jon Vein. Él es el presidente de la junta directiva del Centro de Convenciones, quien supervisa las operaciones del inmenso sitio.

"Este es el evento más extraordinario, por todas las razones obvias: llevar tierra y estiércol, caballos y todo lo demás", continúa.

"Estás creando un ambiente totalmente nuevo".

Vein y el LACC alojaron por segundo año el Masters de Los Ángeles, el cual es considerado como uno de los eventos ecuestres más prestigiosos del mundo... y sin duda uno de los mayores espectáculos en interiores de este deporte.

Para que el Masters sea un éxito —y para que los caballos de salto que han sido campeones olímpicos se sientan felices— el LACC debe transformarse en un paraíso equino.

Brian T. Edwards es el supervisor del Production Resource Group y es responsable de 190.000 libras de equipo del Masters... incluyendo más de 16 kilómetros de cable. Edwards está agradecido por la experiencia del año pasado.

¿Su prioridad? Entrar en el sitio y seguir avanzando.

"El mayor reto es el limitado tiempo con el que contamos para entrar con nuestro equipo y conectarlo al techo del edificio", dice Edwards.

"Una parte importante del espectáculo es crear la base del picadero [la superficie para los caballos], la tribuna y salas VIP, y eso toma bastante tiempo... la base del picadero tiene 20 centímetros de grosor, o algo así, así que se requiere una gran cantidad de tierra, de 60 a 70 cargas de camión".

"Antes de poder hacer eso, tenemos que llevar suficiente equipo para abarcar el largo de 12 campos de fútbol y quitarlo del camino. Es una tremenda cantidad de espacio".

Mientras que Edwards y su equipo colocan pantallas de video y equipos de sonido en las vigas, los caballos están en camino.

Cuarenta y cuatro caballos vuelan a través del atlántico en un vuelo chárter desde Europa. Alrededor de 20 a 30 más son traslados de la costa este; más de 200 llegan de la región local por camión.

"Mi trabajo principal es asegurar que los caballos lleguen sanos y salvos", dice Filip Vande Cappelle, gerente de logística de European Horse Services.

"Para hacer los establos, empezamos con un estacionamiento afuera del Centro de Convenciones y terminamos con alojamiento de establo cinco estrellas. Empezamos el martes y el viernes todo está listo".

Cada establo debe estar impecable antes de que lleguen los caballos. "No hay sorpresas", es el lema de Vande Cappelle... por si acaso, dos veterinarios con una ambulancia para caballos están alertas durante toda la semana y otro veterinario a bordo del vuelo chárter.

Los caballos pueden crear unos olores interesantes. Para el centro de convenciones, eso no se puede dejar al azar. La ventilación es la próxima cosa en la lista.

Vein dice: "Si tienes un sistema de aire acondicionado común, puedes imaginar los posibles retos que conlleva bombear aire de una zona con caballos a otra donde estás alojando un evento completamente diferente, donde la gente está caminando alrededor de exposiciones y así sucesivamente.

"Tuvieron que hacer muchas cosas con la filtración de aire".

Vein, de cierto modo en broma, dice que su equipo ha tenido "docenas" de reuniones que involucran estiércol de caballo en el período previo al Masters.

Sin embargo, el olor en el aire no es lo único con lo que tienen que lidiar en el centro de convenciones.

El Masters de Los Ángeles es un evento de interior —aunque no es tan inusual como solía ser— que aún sigue siendo relativamente inusual en el nivel más alto del salto ecuestre.

Los caballos están acostumbrados al sol. Edwards y su equipo deben tratar de hacer que el abismo artificial del Centro de Convenciones de Los Ángeles se sienta como si estuviera al aire libre.

"Tenemos que crear un nivel de luz que sea lo suficientemente intenso para que las cámaras puedan capturar las imágenes, pero también es un campo uniforme de luz sin sombras y variaciones", explica Edwards.

"Los caballos están acostumbrados a ver sus campos de salto como si el sol es la iluminación y tienen miedo de las sombras y patrones de iluminación desiguales. Podrían rehusarse a hacer un salto porque piensan que hay algo aterrador allí".

"Tenemos que tener esa iluminación muy pareja para darle a los jinetes la mejor oportunidad".

Matthieu Gheysen coordina la experiencia que los huéspedes tienen en el evento, una vez que todo está en su lugar. Es un trabajo que también realiza en los Masters de Hong Kong y París, pero Los Ángeles exige toques únicos.

"Cada cultura es diferente", dice Gheysen. "Necesitamos tener un enfoque diferente en la forma en que trabajamos con las personas".

"En Hong Kong, por ejemplo, no permitimos alimentos en la tribuna. Aquí en Estados Unidos, las personas se sorprendieron un poco al respecto... así que lo cambiamos".

"En Europa, la gente sabe exactamente qué esperar. Aquí, el evento es bastante nuevo. Mucha gente ha oído hablar sobre el mismo, pero se les hace difícil comprender de qué se trata realmente y qué experimentarán".

Ahí es donde inicia el trabajo de Frank Lombaers. Él representa una de las piezas finales y más importantes del rompecabezas.

Como director del espectáculo, Lombaers dice que "dirige todo lo que ocurre en vivo en el evento".

"Es un evento que conecta el deporte ecuestre más importante y le da vida a la palabra 'espectáculo' en el salto ecuestre", dice entusiasmado. "Eso significa que tanto en el propio hipódromo como también en la ciudad [de tiendas y exposiciones], en el centro del evento, donde el glamour, el lujo y el estilo de vida están teniendo lugar".

"Quieres que la gente entre y diga que nunca ha visto un lugar parecido. Eso pasa con las tribunas, las cuales cuentan con 1.500 toneladas métricas de estructura base, una gran cantidad de identidad gráfica y mucha decoración. Y le da un ambiente muy especial. Los visitantes tienen que sentirse como si estuvieran en casa y disfrutar del deporte de alta categoría".

También tienen que descubrir qué es lo que está pasando.

En el deporte ecuestre, las emisoras trabajan arduamente para ayudar a sus audiencias a entender algunos de los matices más complejos de este deporte. Dentro del hipódromo, eso es igual de difícil.

"Tenemos que llevarle el deporte a los visitantes de manera tal que cuenten con conocimiento previo y que sientan qué está sucediendo", dice Lombaers.

"Esa es una de las grandes cosas que cambiaron en los últimos años: le estamos dando el vocabulario a la audiencia, para que así no solo vean al jinete, sino que entiendan sus intenciones".

"Les explicamos exactamente cuáles son los retos, para que no solo vean al jinete y al caballo dar un salto, sino que les das información previa relacionada con su enfoque, la dificultad del salto, el número de pasos que tomarán entre cada uno. Eso creará un público que será parte del espectáculo".

Para Vein —quien no es experto en caballos— es fascinante ver cómo el Masters se abre paso cómodamente en el calendario.

"Este es uno de los espectáculos más exóticos y más difíciles que tenemos", dice.

"Nuestros eventos incluyen de todo, desde animación y exhibición de autos hasta el baile del gobernador para los premios Emmy... a 30 metros y a una semana de diferencia, más o menos, del Masters.

"Hay una serie de deportes que se llevan a cabo a nivel mundial y creo que esto es muy importante. Tener un hipódromo en Estados Unidos y en Los Ángeles específicamente puede ayudar a darle más auge al deporte. Estamos en una posición para atraer a una gran cantidad de personas de reputación... cuando asisten destacan el evento de una manera que no sería posible sin ese elemento".

Lumbers añade: "No tenemos el mismo número de deportistas o espectadores como en el fútbol o el básquetbol, ¿pero qué hay del valor de entretenimiento? Totalmente. Es algo espectacular. El público queda impresionado con lo que hacen los caballos.