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Medio Oriente

Arqueólogos resuelven uno de los más grandes misterios arqueológicos de Jerusalén

Por Tiffany Ap

(CNN) — Los arqueólogos creen que han encontrado los restos de la antigua fortaleza griega de Acra, lo que resuelve “uno de los más grandes misterios arqueológicos de Jerusalén”.

Las ruinas de la fortaleza fueron desenterradas debajo de un estacionamiento en Jerusalén, dijo la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Acra se remonta a más de 2.000 años atrás, a la época del gobernante griego Antíoco IV Epífanes.

Los directores de la excavación Doron Ben-Ami, Yana Tchekhanovets y Salome Cohen dijeron que se trataba de un “descubrimiento sensacional”.

“El nuevo hallazgo arqueológico indica el establecimiento de un bastión bien fortificado que fue construido sobre el alto acantilado de roca que daba a las empinadas pendientes de la colina de la Ciudad de David”, dijo el equipo en un comunicado.

“La fortaleza recién descubierta controla todos los medios de aproximación al templo sobre el Monte del Templo”, agregó.

Acra, que inicialmente fue ocupada por mercenarios y judíos helenizados, fue construida para consolidar el control del Imperio seléucida sobre la ciudad. También desempeñó un papel fundamental en los años siguientes durante la revuelta de los macabeos contra los gobernantes griegos. La fortaleza fue recuperada por los judíos en 141 a.C. y se cree que fue derribada algunos años más tarde.

Un misterio de más de un siglo

El misterio de Acra había dejado perplejos a los expertos durante más de un siglo. Tanto el Libro de los Macabeos como el historiador Flavio Josefo ubican a la fortaleza dentro de la Ciudad de David.

Las excavaciones en el sitio del estacionamiento, que están abiertas al público, se han estado desarrollando desde hace una década, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

Los artefactos recuperados en el lugar incluyen hondas de plomo, puntas de flecha de bronce y piedras de ballesta estampadas con un tridente, símbolo de Antíoco IV Epífanes.

Otros artículos como ánforas —jarras de vino— que fueron importados de la región del Egeo, también apuntan a habitantes que no eran judíos.