Cuba (CNN Español) – “Cuba está lista para el mundo y el mundo está listo para Cuba”. Es una frase que Olga Tañón entona desde 2009, cuando llegó por primera vez a La Habana, para el multitudinario concierto ‘Paz Sin Fronteras II’, junto al cantante colombiano Juanes y al español Miguel Bosé.

En ese entonces, la merenguera boricua le prometió al pueblo cubano que regresaría para ofrecer un concierto gratuito, en agradecimiento al recibimiento y la aceptación que tuvo de las más de 1 millón 200 mil personas que asistieron al evento en la Plaza de la Revolución de la capital.

Un concierto en el que Tañón se presentó con una pulmonía que afectó sus cuerdas vocales. Tere, como le dicen cariñosamente sus familiares y amigos (su segundo nombre es Teresa), recuerda con afecto las miradas y los rostros de los cubanos durante su presentación. Me cuenta que incluso aunque no estuvo al 100% de su capacidad vocal, el público la recibió con lagrimas, un agradecimiento que, según la cantante, solo puede pagar con una promesa: regresar a la isla para cantarle gratuitamente al público cubano.

Y seis años más tarde, Tañón regresó a Cuba.

Mientras salimos de Orlando, Florida, Tañón me cuenta con visible emoción sus expectativas del viaje. Recuerda especialmente a uno de sus grandes amigos, el padre Darío, un sacerdote franciscano que fue uno de los primeros que le dijo que debía ir a Cuba y que, además, fue su fuente espiritual durante los preparativos del concierto de 'Paz Sin Fronteras II'.

Tañón me relata que el padre Darío le habló de cuanto la quería el pueblo cubano y le dijo que conocían su música. De esta amistad nacieron las palabras que la cantante repitió durante toda su visita a la isla: ‘paz y bien'. El padre Darío perdió en mayo la batalla contra el cáncer.

Un arcoíris pintó nuestra salida del territorio estadounidense, y para nuestra sorpresa, otro arcoíris nos recibe en La Habana, minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí.

“Es una señal de buena suerte”, me dice la 'Mujer de Fuego'.

En la capital, decenas de personas recibieron a Olga Tañón en la rampa de aterrizaje. Entre los presentes estuvo el mismo equipo que trabajó con ella en 2009 durante ‘Paz Sin Fronteras II’.

El cariño del pueblo cubano con la boricua es evidente: decenas de personas vitorean su nombre, cantan, se toman ‘selfies’ y hasta bailan junto a la cantante en la terminal.

‘Agua de Coco’

La espontaneidad y el talento del cubano se ve en todas las esquinas de la isla, como en un paladar de La Vieja Habana, en donde se armó la rumba (o como dice la Tañon “una chulería”) con músicos, turistas y personajes locales, como una mujer que pacientemente estuvo esperando afuera del restaurante para conocer a la artista, la misma mujer que inspiró a Tañón a entonar una canción que prácticamente se convirtió en parte de la banda sonora del viaje: ‘Agua de Coco’.

Tañón no pierde oportunidad para hablar con los cubanos ni para cantar y bailar con músicos de La Habana. En un momento del camino hasta pidió que pararan el carro en el que viajaba para poder recoger la comida que había dejado en el restaurante.

Las calles de Cuba están llenas de música, de color y olor a café, como las de Ciego de Ávila, segunda parada de la gira de Olga Tañón.

La ciudad, ubicada en el centro de la isla, recibió a la cantante tal como lo hizo La Habana: decenas de personas abarrotaron el lugar. Tañón avanzó entre la gente y se preocupó por saludar a tantas personas como le fue posible, especialmente a los niños. La boricua se acercó a Elianis, una jovencita de 18 años con síndrome de Down que estaba muy emocionada de hacer realidad su sueño de conocer a la cantante a quien llama “mi tía”.

Su paso por Ciego de Ávila incluyó una visita a la Escuela Elemental de Arte “Ñola Sahig”, en donde los niños y jóvenes –debajo de otro arcoíris– dedicaron una serie de presentaciones para la artista y le entregaron la distinción de 'Huésped Ilustre' y recibió las llaves de la ciudad de manos de las autoridades locales.

En la escuela se repitió una escena común en este viaje: la cantante no se pudo resistir y cantó y bailó junto a los estudiantes.

“Nunca se rindan, nunca digan no a las posibilidades, sueñen, pero luchen, amen y perdonen para que vean como las cosas de la vida van a ser buenas”, les dijo Tañón en un breve discurso.

Palabras que los mismos estudiantes agradecen a la cantante.

La 'Mujer de Fuego' derrite a la “tierra caliente”

Luego de 8 horas de camino desde Ciego de Ávila, la Sierra Maestra en todo su esplendor nos da la bienvenida a Santiago de Cuba, una de las principales ciudades de la isla, ubicada al sureste del país y conocida como la “tierra caliente” de Cuba.

El calor humano de la boricua estuvo a flor de piel. No solo vi a Olga Tañón, la artista, también a la madre dedicada a su familia, ayudando a sus hijos Ian e Indiana con las tareas, y a una mujer sensible con los niños con necesidades especiales.

La experiencia con su hija Gabriella, quien desde pequeña fue diagnosticada con un padecimiento hematológico, la ha hecho más sensible a niños con condiciones especiales. Con tan solo dos años de edad, Gabriella Marie sufrió doce convulsiones. Como lo describe Tañón en 2013 en una publicación en su perfil de Facebook, ese día “todo cambió... nada era como antes”.

Ese amor y trabajo por Gabriella la llevó a la escuela de enseñanza especial "Frank País García", un instituto dedicado a formar a niños especiales con el fin de reinsertarlos en la sociedad.

Quizá uno de los momentos más emocionantes fue la interacción entre la boricua y Juan Carlos, un niño de 11 años con disartria, un trastorno de la programación motora del habla, como lo explica la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición. Una de las profesoras del jovencito explica que es una de las patologías más complejas que trata el instituto.

Durante su visita, la cantante – junto a su esposo y manager Billy Denizard- se comprometió a regresar a Santiago de Cuba para ayudar a la escuela “Frank País García”, una iniciativa que, también urgió, sea replicada por el resto de los presentes.

Un día después del encuentro con los niños, Olga Tañón cumplía su promesa y sin importar la lluvia y el calor, el pueblo de Santiago se rindió a los pies de la intérprete de 'Basta Ya'.

Desde la madrugada, fanáticos buscaron un lugar en las primeras filas para poder ver de cerca a la boricua. Más tarde, decenas de miles de asistentes vibraron con la puesta en escena de la merenguera, que hizo vibrar a la llamada 'tierra caliente' con sus éxitos.

La plaza en Santiago estuvo abarrotada, cientos de voces cantaron 'Muchacho Malo', 'Bandolero' y 'Mentiroso', los vecinos bailaron desde los techos de los edificios aledaños y un cielo que mostraba otro arcoíris, el mismo que nos persigue desde el inicio de este viaje, algo que la artista explicó a los miles de santiagueros que se dieron cita en el lugar.

Una semana más tarde, la boricua repitió la experiencia. Esta vez para el público de La Habana.

Frente al Malecón, al cielo azul de la capital, y a miles de personas en la Tribuna Antiimperialista José Martí, la cantante cumplió una promesa que nació hace seis años, a tan sólo cinco kilómetros de distancia, en el escenario de 'Paz Sin Fronteras II'.