(CNN Español) -  El papa Francisco cerró su primer día de actividades en México celebrando una misa en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, de acuerdo con el programa oficial establecido.

El papamóvil avanzó por las calles capitalinas mientras Francisco saludaba a la multitud que se reunió desde varias horas antes para verlo.

En la Basílica estuvo presente el presidente de México Enrique Peña Nieto y su familia.

Un momento muy significativo tuvo lugar cuando el papa bendijo y ofreció a la Guadalupana una corona. Al término de la celebración, Jorge Mario Bergoglio visitó el “camarín” donde se guarda la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe, y permaneció por varios minutos en oración y reflexión frente a 'la morenita'.

"María es y será recordada siempre como la mujer del «sí», un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos", dijo el pontífice al inicio de la homilía.

"Escuchar este pasaje evangélico en esta casa tiene un sabor especial. María, la mujer del sí, también quiso visitar los habitantes de estas tierras de América en la persona del indio san Juan Diego", recordó Francisco.

El papa recordó la importancia  de aquellos que aveces sienten que no valen nada, como el indígena Juan Diego, que se convirtió, con el Milagro Mariano, en “el embajador, muy digno de confianza».

“En aquel amanecer de diciembre de 1531 se producía el primer milagro que luego será la memoria viva de todo lo que este Santuario custodia. En ese amanecer, en ese encuentro, Dios despertó la esperanza de su hijo Juan, la esperanza de su Pueblo. En ese amanecer Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras. En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos”, expuso Francisco.

"Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la «altura de las circunstancias»"

"Al venir a este Santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego. Mirar a la Madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: «¿Qué puedo aportar si no soy un letrado?». Miramos a la madre con ojos que dicen: son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación".

Allí presidió la eucaristía que fue concelebrada por varios obispos y sacerdotes, y en la que participaron fieles de toda la República Mexicana, de acuerdo con un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).