CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Corea del Norte

Corea del Norte

Corea del Norte ofreció -y luego rechazó- conversaciones con EE.UU.

Por Elise Labott

(CNN) — En otoño del año pasado, Corea del Norte discretamente contactó a funcionarios de EE.UU. por medio de las Naciones Unidas en Nueva York para proponer conversaciones de paz formales sobre ponerle fin a la guerra de Corea, una respuesta a los comentarios del presidente Barack Obama respecto a que Estados Unidos estaba dispuesto a abordar a Pyongyang como lo ha hecho con otros regímenes problemáticos, dijeron a CNN altos funcionarios estadounidenses.

Ese esfuerzo se vino abajo, dijeron los funcionarios, ya que los norcoreanos se negaron a incluir su programa nuclear en las negociaciones, según lo requirió Estados Unidos, y después de probar un arma nuclear.

Pero esto representó un nuevo paso para la administración de Obama, ya que trató de sacar al hermético país de su aislamiento y amplió su historial de exitosas negociaciones con naciones que durante mucho tiempo han estado en desacuerdo con Estados Unidos, como Irán y Cuba.

Estados Unidos dijo a Corea del Norte que estaba dispuesto a discutir una paz formal para reemplazar el armisticio de 63 años que terminó con las hostilidades después de la guerra de Corea, pero solamente si los esfuerzos por frenar el programa nuclear de Pyongyang eran parte de las discusiones.

Al hacerlo, la administración abandonó una antigua demanda en relación a que Corea del Norte tome medidas hacia una «desnuclearización» antes de que comenzaran las conversaciones sobre un tratado formal de paz. Sin embargo, los norcoreanos se negaron a permitir que el problema nuclear fuera parte de cualquier plática.

publicidad

«Es un ajuste de las condiciones», dijo Bruce Klinger, un investigador senior en Heritage Foundation y ex jefe de división delegado para la CIA en Corea del Sur, cuando describió la decisión de la administración.

«Más que exigir un progreso en la desnuclearización antes de las negociaciones, parece que la administración aceptó la idea de las pláticas de paz, pero solicitó que las conversaciones sobre la desnuclearización fueran incluidas», dijo Klinger.

El Wall Street Journal fue el primero en informar sobre los intercambios diplomáticos, pero la administración de Obama cuestionó su descripción de los hechos, al afirmar que fue Corea del Norte la que propuso las conversaciones inicialmente, y no Estados Unidos, un país que mantenía su enfoque de quitarle armas nucleares a la península de Corea.

«Para ser claros, fueron los norcoreanos quienes propusieron discutir un tratado de paz», dijo John Kirby, portavoz del Departamento de Estado, en una declaración. «Nosotros consideramos cuidadosamente su propuesta, y dejamos en claro que la desnuclearización tenía que ser parte de cualquier discusión. El Norte rechazó nuestra respuesta».

Corea del Norte ha propuesto regularmente conversaciones de paz a lo largo de los años, al impulsar a EE.UU. a reemplazar la tregua de 1953 con un tratado de paz formal, dijo Klingner.

«Ellos regularmente plantean la idea y realmente nunca avanza», dijo.

Una cuestión que complica el esfuerzo es la necesidad de establecer parámetros para cualquier negociación antes de que empiece, en particular para asegurar que la amenaza tradicional de Corea del Norte hacia el Sur se apacigüe antes de que haya cualquier demanda de retirar algunas de las 28.500 tropas de EE.UU. en Corea del Sur.

Esos soldados, miembros de la fuerza aérea y de los Cuerpos de Marines, le proporcionan cierto disuasorio al Norte, un país sumamente militarizado que mantiene un ejército permanente de 1,2 millones de soldados activos; el 70% de ellos están desplegados a una distancia de 160 km de la frontera con Corea del Sur, según Klingner.

Un tratado de paz solo debe firmarse después de arduas negociaciones para reducir la amenaza violenta tradicional hacia Corea del Sur, dijo Klingner, quien ha participado en otras negociaciones de tratados.

«También tienes que implementar medidas de desarrollo de confianza, como lo hizo Estados Unidos en Europa», dijo Klingner, y mencionó medidas como el aviso previo de ejercicios militares a gran escala y reducir el número de fuerzas norcoreanas cerca de la zona desmilitarizada que divide a las dos Coreas.

El intento de Estados Unidos por ponerse en contacto terminó definitivamente con el anuncio que Corea del Norte hizo el 6 de enero en relación a que había probado una bomba de hidrógeno, luego de haber realizado pruebas con armas nucleares en 2006, 2009 y 2013.

Aunque Estados Unidos ha expresado dudas respecto a que una bomba de hidrógeno hubiera sido probada en realidad —en su lugar, algunos funcionarios dijeron que la explosión quizá podría haber contenido componentes de un arma de ese tipo— Estados Unidos respondió la semana pasada con una nueva ronda de sanciones en contra de Pyongyang.

Las medidas congelan los activos de cualquier persona que lleve a cabo negocios relacionados con los programas de armas nucleares de Corea del Norte o que esté involucrado en violaciones a los derechos humanos ahí.

El más reciente baile diplomático entre Estados Unidos y Corea del Norte inició en octubre, cuando Obama señaló que Washington estaba dispuesto a negociar un acuerdo similar al que llegaron el año pasado con Irán, en el que Teherán acordó a frenar de manera significativa su programa nuclear a cambio de que se levantaran las sanciones internacionales.

«Como lo ha demostrado mi gobierno con Irán y Cuba, también estamos preparados para participar con naciones con las que hemos tenido historiales problemáticos», dijo Obama en una conferencia de prensa el 16 de octubre junto a la presidenta surcoreana Park Geun-hye.

«Cuando Pyongyang diga ‘Estamos interesados en que se levanten las sanciones y se mejoren las relaciones, y estamos preparados para tener una conversación seria sobre la desnuclearización’, creo que es justo decir que estaremos ahí mismo en la mesa», añadió.

En aquel momento, el gobierno de Obama dijo que renunciaría al requisito estándar de que Corea del Norte hiciera avances hacia la desnuclearización antes de que pudieran empezar las conversaciones de paz, pero dijo que la desnuclearización tenía que permanecer en la mesa de negociaciones.

Park dijo que Corea del Sur también estaba lista para abordar a Pyongyang si el régimen mostraba que tenía serias intenciones en cuanto a restringir su arsenal nuclear.

«Si Corea del Norte demuestra una voluntad genuina hacia la desnuclearización, reafirmamos que Corea y Estados Unidos, junto con el resto de la comunidad internacional, están listos para ofrecerle medidas cooperativas al Norte», dijo.

Un día después, Corea del Norte rechazó la idea de reanudar las conversaciones internacionales sobre ponerle fin a su programa nuclear y en su lugar sugirió que Estados Unidos negocie un acuerdo formal de paz para ponerle fin a la guerra de Corea. En cuestión de semanas, dijeron altos funcionarios del gobierno, el régimen repitió el mensaje a través de su misión a las Naciones Unidas.

En una declaración del 17 de octubre publicada por Korea Central News Agency, una agencia controlada por el estado, y leída en parte en el canal estatal KRT, el ministerio norcoreano del Exterior dijo que los esfuerzos previos por enfocarse exclusivamente en las pláticas internacionales de desnuclearización habían fracasado.

La declaración decía que una mayor presión diplomática y sanciones no llevarían a Corea del Norte a la mesa de negociaciones, sino que un tratado de paz podría reducir las tensiones y posibilitaría que «finalmente se terminara la carrera de armas nucleares».

«Ningún tema en el que los países involucrados, entre ellos Estados Unidos, estén interesados puede resolverse a no ser que se formalice un acuerdo de paz antes de cualquier otra cosa», decía la declaración. «Si Estados Unidos insiste en tomar un camino distinto, la península de Corea solo verá que nuestra fuerza disuasiva nuclear ilimitada se fortalece aún más».