(CNN Español) - Muchos lo llaman fortuna, buena suerte, milagro incluso. Para Pablo Álvarez quien a diferencia de otros puede contar su historia, es casualidad. El joven español se salvó de hacer parte de las víctimas en Bruselas.. dos veces. Y en ambas ocasiones en ambos lugares equivocados, salió asustado, pero ileso.

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Su historia fue reportada inicialmente por El Mundo y es uno de los casos afortunados en medio de la tragedia. Álvarez sigue a salvo tras una serie de eventos que podrían describirse como increíbles, por lo menos: primero, iba en un autobús con algo de retraso hacia el aeropuerto de Zaventem en Bruselas: "Siendo sincero, me quedé 10 minutos más tumbado en la cama y no me apetecía mucho madrugar. Pero la verdad tenía que haber estado cuando todo ocurrió", le dijo a CNN en Español.

Precisamente: él tenía programado estar a las 8 am en el aeropuerto y, si hubiera llegado a esa hora, habría estado en el terminal aéreo para el momento de las bombas. Pero no estuvo. En vez, iba en un autobús y justo antes de entrar al aeropuerto, el conductor notificó a los pasajeros de las explosiones. En ese momento no sabía que era un atentado terrorista, pero mediante fueron pasando los minutos y al consultar en internet, lo supo.

El autobús dejó a los pasajeros en la plaza Schuman, algo que considerando las circunstancias, era desafortunado: "Cuando el autobús nos dejó en Schuman, yo pensé que si iba a haber una réplica del atentado —que era muy probable— probablemente iba a ocurrir en ese barrio [donde quedan las oficinas de los organismos europeos] y en el transporte público, en el metro o el autobús".

Estaba en lo cierto. "Me dije: tengo que salir de aquí y andando; no puedo juntarme con más gente, tengo que evitar aglomeraciones".

Esa decisión fue determinante. "Tuve la suerte de tener mente fría en un principio y quizá por eso evité las segundas bombas".

Entonces Álvarez sintió la explosión, presenció el pánico, el caos de la gente corriendo y de las autoridades llegando y de la gente saliendo, ensangrentada, de la estación del metro de Maelbeek. Por segunda vez, por solo unos metros, escapaba de la muerte.

Tras el segundo atentado, se encontró a otro joven que iba en el autobús al aeropuerto y se fue con él en auto a España. Solo entonces, en su país, al volver a casa y abrazar a sus padres, se sintió verdadera mente a salvo.

De nuevo: ¿fue fortuna, buena suerte, milagro? "Si hubiera tenido buena suerte, no hubiera esta siquiera en Bruselas y no hubiera tenido que pasar ese miedo", dijo. "Creo que fue una casualidad fruto del azar. No depende de mí ni de nada que yo o cualquier otra persona pueda hacer. Son cosas que si pasan, pasan. Y si no pasan, no pasan".

Pero Álvarez, mirando de frente a la tragedia, sabe que fue bienaventurado. "Si lo pienso de manera empática, me doy cuenta que personas en circunstancias muy similares a la mía, por azar o mala suerte, quizá no vuelvan nunca más a casa o vayan a tener pasar varios meses en el hospital o quizá vuelvan y les falte una pierna o una mano o un brazo".

En su perfil en Facebook, mencionó que podría comprar la lotería, pero dijo que aún lo la ha comprado. "Quizá mañana me anime".

Después de todo, tiene la tranquilidad de decir que tendrá un mañana para hacerlo. Qué afortunado.

Video: Iván Romero

Me doy cuenta que personas en circunstancias muy similares a la mía, por azar o mala suerte, quizá no vuelvan nunca más a casa o vayan a tener pasar varios meses en el hospital

Pablo Álvarez