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“Donald Trump es un hereje”, el grito de un cura inmigrante en Cleveland

Por Juan Andrés Muñoz

Cleveland, Ohio (CNN Español) — “Si muro quiere, muro le damos”.

Lo gritaron hasta perder la voz, porque preferían quedarse sin ella desgañitándose antes que callar. Más vale honra sin voz, que voz sin honra, parecía decir el rostro de Dennis, un inmigrante hondureño al que se le quebraba la garganta.

Apenas unas horas después de que los republicanos nominaran oficialmente a Donald Trump como candidato presidencial en el Quicken Loans Arena de Cleveland, decenas de inmigrantes latinos, negros, asiáticos y blancos, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, entrelazaron las manos a escasos metros del lugar para formar un muro humano pacífico. Sostenían una larguísima pancarta en forma de pared con mensajes como “No más trumpadas” o “Wall off Trump” (Separen a Trump).

La idea de construir un muro para separar a México de Estados Unidos que impulsa Trump sirvió de puente para unirlos. Como se leía en una de las pancartas en inglés: “Demasiados muros, no hay puentes puentes suficientes”.

Venían de distintas ciudades y estados del país, muchos de ellos inmigrantes procedentes de Latinoamérica. Jóvenes que llevan años en este país y lo sienten tan suyo como la tierra donde nacieron. Pero también había negros que querían protestar contra la brutalidad policial. Y mujeres vestidas de rosa del movimiento pacifista Code Pink.

“Se ve, se siente, el pueblo está presente”, “Si muro quiere, muro le damos”y “¿Qué queremos? Justicia”, gritaban a coro, en una coral de voces donde también se entremezclaba el inglés y el español. Un reflejo del llamado melting pot que es Estados Unidos.

El cielo estaba azul, y el sol brillaba ardientemente. Sudaban. Algunos sudaban a chorros, como muchos inmigrantes indocumentados que cruzan a Estados Unidos jugándose la vida en busca de mejores oportunidades.

Varias personas pasaban con carritos, regalando bocadillos, vasos de agua y fruta para mitigar los efectos el calor y refrescar a los manifestantes.

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Decenas de policías, venidos de diferentes estados, algunos montados en bicicleta, vigilaban la protesta que transcurrió pacíficamente. Tan pacíficamente que algunos de los agentes se daban el lujo de tomar fotos con sus teléfonos celulares para inmortalizar el momento. Otros sonreían e incluso saludaban a las cámaras.

Un gran contraste con otras protestas recientes que han sacudido al país y en las que ha habido agentes caídos.

A pesar del rechazo hacia Trump, los manifestantes tampoco se mostraban satisfechos con la labor del Partido Demócrata, y el hombre que ha presidido el país en los últimos ocho años: Barack Obama.

“Estamos viendo que el Partido Republicano y el Partido Demócrata no están viendo nuestros intereses. No nos vamos a hacer los tontos. El presidente Obama hizo muchas grandes cosas pero también fue la persona que deportó más inmigrantes que cualquier otro presidente”, decía Wilmely de Jesús, una residente legal de origen mexicano.

“No pueden catalogar a una comunidad de criminales… Los criminales también están sentados en sus oficinas. Los criminales de este país son los que se han olvidado de las comunidades donde la gente está siendo encarcelada, donde vive con hambre, la gente no tiene oportunidades”.

Tampoco se quiso perder la protesta el sacerdote católico José Landaverde, que caminó durante 27 días desde Chicago para llegar hasta Cleveland.

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“Es un hereje. El no es cristiano. Está actuando contra los principios de los cristianos, porque está tratando de separar familias. Querer crear un muro en la frontera es un crimen. Amenazar con deportar a 11 millones de personas, el decir que le va a quitar la ciudadanía a los puertorriqueños”, dijo.

“Él es anticristiano. La iglesia se tiene que organizarse y demandar justicia. Porque si Donald Trump es elegido presidente sería el terremoto más grande para nosotros aquí en los Estados Unidos y para el mundo”, añadió el sacerdote.

Para Iuscely Flores, otra inmigrante mexicana, si Trump sale elegido será “un caos, pero creo que nos uniría más. El sistema ha hecho tan buen trabajo en criminalizarnos y separarnos, nos ha dividido, nos ha puesto en cárceles, en centros de detención… nuestra gente va a ver que la unidad hace la fuerza”.

Pero para Flores, construir el muro no será tan fácil. ¿Quién lo construirá si los latinos son los que aportan la mano de obra? “Casi toda la gente de la construcción son latinos, mucha de mi familia trabaja en la construcción y creo que habría un boicot enorme para no construir el muro”.

La protesta termina y el muro humano se desvanece pacíficamente en el horizonte. Se dejaron oír. Ahora solo esperan que todo esto no sea como hablar con una pared.