Al Fazliya, Iraq (CNN) - Un grupo de niños pequeños se asoma a través de la ventana rota de una peluquería. Ellos son testigos de una escena poco familiar: un hombre afeitándose la barba.

Algunos de ellos parecen perplejos.

Incluso el hombre que tiene la máquina de afeitar, Ahmed abu Usama, dice haber perdido la práctica. Durante dos años su negocio ha consistido en hacer cortes de pelo “aprobados por ISIS” y las afeitadas estaban prohibidas desde que el grupo terrorista tomó el control del pueblo.

El pueblo de al Fazliya está a solo 20 kilómetros al norte de Mosul y a tan solo 5 kilómetros de la posición más cercana de ISIS. Hace seis días, ISIS huyó de este pueblo mientras las fuerzas Peshmerga avanzaban. Desde ese momento Ahmed no ha descansado: más de 200 hombres y niños han llegado a su peluquería para cortarse el pelo y afeitarse.

“Estamos muy felices de que esta pesadilla terminara”, le dijo a CNN. “Desde hace tres días estamos de celebración”.

Muchos de los que están allí se han cortado el pelo para demostrar su entusiasmo. Mientras el pueblo estuvo bajo el poder de ISIS, un corte de pelo equivocado podía significar un mes en prisión. Pero desde que ISIS se fue Ahmed ha tenido requerimientos de cortes de pelo con diferentes estilos que habían sido prohibidos en los últimos dos años.

Primer corte en dos años

Al otro lado de la calle, otro peluquero trabaja fuertemente cortando la barba de Shihab, un joven que, aún temeroso de ISIS, no quiso dar su nombre completo.

“Bajo el control de ISIS no podíamos hacer nada sin su permiso”, dice, añadiendo con una sonrisa tímida que somos testigos de su primer corte de barba en dos años.

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A pesar de la represión provocada por ISIS, dice Shihab, el efecto de la salida del grupo terrorista fue inmediato.

“Desde el primer momento en el que se fueron nos volvimos a sentir normales otra vez”.

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Cuando el humo significa libertad

Más adelante nos encontramos con una tienda recién abastecida de cigarrillos que ha tenido éxito rápido. Afuera, los malos hábitos han sido renovados alegremente. Fumar era un crimen bajo la ley de ISIS, pero ahora es un símbolo de la libertad del pueblo según el agricultor de olivos Mahmoud Abbas.

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“Me siento lleno de libertad cuando estoy fumando en la calle”, dice. “Los últimos dos años sentía como una nube negra sobre nosotros”.

Al Fazliya es una ciudad polvorienta como muchas otras alrededor de Mosul. Hoy la calle principal está agitada. Vemos pocas mujeres, pero los hombres se juntan y hablan animadamente, muchos llevan ropa con la que hace solamente unas semanas se habrían ganado una paliza.

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“Estábamos muertos… hemos vuelto a vivir”

Un hombre joven, que se negó darle a CNN su nombre, sonríe ampliamente mientras muestra orgullosamente su atuendo: una camisa de Reebok, jeans y sandalias de cuero.

“Si me hubiera puesto esta ropa hace una semana me hubieran llevado a Mosul y me hubieran golpeado o multado”, dice. Luego sonríe de nuevo, claramente emocionado por la oportunidad de poder volver a usar lo que le gusta en público.

“¿Qué puedo decir? Estábamos muertos y ahora volvemos a estar vivo. Cuando [las fuerzas] Peshmerga vinieron volvimos a vivir otra vez. Y Dios nos salvó otra vez”, añade.

Caminando un poco más por la calle, nos encontramos con Garbya Abbas que estaba parada fuera de su casa. Abbas nos dice que en los últimos dos años le hubieran reclamado y hasta la hubieran multado simplemente por salir de su casa. Si lo hacía los combatientes de ISIS esperarían que toda su cara estuviera cubierta.

Cuando el grupo tomó Mosul en 2014, uno de los arrestados fue su hijo Khorshed, que era mayor en las fuerzas kurdas Peshmerga. Su esposa y cuatro hijos se quedaron con ella y ninguno de ellos sabe del destino de su padre.

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Hay muchas al Fazliyas

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La historia de al Fazliya se repite a través de los campos de batalla mientras los combatientes iraquíes y peshmerga se acercan a Mosul: liberan ciudades y la gente revive, pero aún siguen asustadas.

Se ha hecho mucho daño a ladrillos y morteros, pero también a las sociedades y a las mentes de las personas. Los pobladores locales que soportaron y ayudaron a reforzar el régimen de terror de ISIS ahora temen retaliaciones de los otros residentes en los pueblos ahora liberados.

Por hoy es suficiente en al Fazliya. El alivio se siente y las filas en las peluquerías siguen creciendo.

Mientras el pueblo estuvo bajo el poder de ISIS, un corte de pelo equivocado podía significar un mes en prisión