(CNN) - Los efectos fatales de la contaminación se están viendo en todo el planeta.

En 2015, casi una de cada seis muertes, lo que significa 9 millones en todo el mundo, estuvo relacionada de alguna forma con la contaminación del aire, del agua, del suelo, química y ocupacional, según un nuevo informe publicado este jueves en la revista científica The Lancet.

La contaminación del aire es, de lejos, la que más contribuye a causar una muerte prematura, de acuerdo con la nueva investigación, que fue producida por la Comisión sobre Contaminación y Salud de The Lancet. Esta forma de polución estuvo relacionada, dice el estudio, con 6,5 millones de muertes en 2015.

Le siguen la contaminación del agua, responsable de 1,8 millones de muertes, y la relacionada con los lugares de trabajo, que se asoció con 0,8 millones de muertes.

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Una abrumadora mayoría de las víctimas relacionadas con la contaminación 92% ocurre en personas que viven en países de ingresos bajos y medios. Y una de cada cuatro muertes prematuras sucede en países que están tratando de industrializarse rápidamente como la India, Pakistán, China, Bangladesh, Madagascar y Kenia podría estar conectada con la sucia contaminación del aire, el agua o el suelo, entre otras.

“La contaminación impacta de manera desproporcionada a los pobres y a los vulnerables”, dice Olusoji Adeyi, comisario y director de la práctica mundial de salud, nutrición y población del Grupo del Banco Mundial.

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En países con cualquier nivel de ingresos, las enfermedades causadas por la contaminación son más frecuentes entre las minorías y los grupos marginados.

“Los niños se enfrentan a los riesgos más altos”, dice Adeyi. “Es importante traducir esa conciencia en acciones a nivel local nacional y global”.

Philip J. Landrigan, uno de los líderes de la comisión que realizó el estudio, dice que el problema son los químicos.

“Hay miles de químicos allá afuera y sabemos que la gente está expuesta a ellos”, dice Landrigan. “Lo que no sabemos bien es qué le están haciendo esos químicos a las personas”.

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Estudio de caso improbable

En los meses previos a los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008, la calidad del aire en China se convirtió en una preocupación internacional. El esmog oscureció el cielo azul y los edificios distantes, incluso en los días en los que se reportó una excelente calidad del aire, según el Ministerio de Protección Ambiental del país.

Pero muchos no creían en las cifras oficiales. Silenciosamente, la Embajada de EE.UU. en Beijing adquirió un monitor estacionario para rastrear las partículas del aire y tres monitores móviles. Los funcionarios trabajaron junto con la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) y, muy pronto, sus cifras, que eran distintas a las que entregaba el gobierno chino, comenzaron a difundirse y se hicieron virales.

“Eso se convirtió en una herramienta de influencia muy poderosa que creo tuvo que ver en la decisión del gobierno chino de hacer algo al respecto. Hoy en China se están haciendo grandes avances para controlar la contaminación del aire”, dice Landrigan.

Según el experto, lo que pasó en China está sucediendo en otras regiones. Con el costo de un monitor confiable de calidad del aire, que vale cerca de 100 dólares, “más y más personas de todo el mundo están comenzando a recolectar información sobre la calidad del aire”.

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Contaminación tradicional versus contaminación moderna

La información de la nueva investigación proviene de “dos fuentes muy confiables”, dice Landrigan: la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto de Evaluación y Métricas en Salud de la Universidad de Washington en Seattle. El estudio fue financiado por la Fundación Gates y los datos fueron recolectados con satélites y otras tecnologías de monitoreo que, gracias a una creciente sofisticación, ofrecen más información hoy que en el pasado.

“Por primera vez, recolectamos en un solo lugar toda la información de las muertes causadas por todas las formas de contaminación combinadas”, dice Landrigan.

Los países más pobres tuvieron menos muertes causadas por la contaminación que los países del siguiente nivel de ingresos (medio-bajo). “No es la contaminación tradicional la que está matando a la gente en estos países de rápida industrialización e ingresos medio-bajos, es la contaminación urbana e industrial del aire y la contaminación química”, dice el experto.

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El costo de la contaminación

Esta nueva investigación también trae un análisis separado, realizado por economistas, que calcula los costos que resultan de las enfermedades causadas por la contaminación.

“Tomemos el ejemplo de Estados Unidos”, dice Landrigan, señalando cómo mientras la contaminación disminuyó un 70% entre 1970 y 2015, tras la aprobación de la Ley del Aire Limpio, el PIB del país creció un 250% durante esos 45 años.

Aunque varios economistas que no hicieron parte de la investigación dicen que es “increíblemente difícil” medir cómo la contaminación influye o no en la economía de un país.

Nicholas Burger, economista principal y director del Centro de Investigación y Políticas en Desarrollo Internacional de la Corporación RAND, es de esa opinión y cree que es necesario entender qué hubiera pasado sin regulaciones como la Ley del Aire Limpio, por ejemplo.

“Hay muy poca evidencia de que las políticas de control de la contaminación no afecten negativamente el crecimiento”, dice Burger.

Aún así, otro de los líderes del estudio, Richard Fuller, de la ONG Pure Earth (Tierra Pura), sostiene que los países pueden tener un “crecimiento económico consistente con una contaminación baja”, y argumenta que eso puede demostrarse con las experiencias de los países occidentales.

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Fuller menciona, por ejemplo, regulaciones adoptadas en las décadas de 1960 y 1970 en Estados Unidos, sobre el agua potable segura y un aire razonablemente limpio.

Si ves fotos de Beijing “con aire muy sucio, así es como eran Nueva York, Pittsburgh y Los Ángeles en los años 60 e incluso en los 70”, dice el experto.

En cambio, destaca, en los países de ingresos bajos, los ministros de finanzas creen que es necesario “permitir la contaminación para poder industrializarse”.

Según Fuller, ese es uno de los mensajes más importantes de esta nueva investigación.

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¿Qué podemos hacer?

“La gente debe ingresar a la página www.pollution.org”, dice Fuller. Según él, aunque los datos no están completos, es la mejor información disponible para que la gente común y corriente vea lo que está pasando en su propio barrio.

“Si no ves lo que estás sintiendo, puedes agregar tu historia”, destaca. Esas contribuciones cívicas impulsarán discusiones sobre políticas en el país en cuestión, dice. Ese sitio web, entonces, “es un lugar en el que la gente puede hacer que oigan su voz de una manera no confrontativa”.