(CNN) - Un apretón de manos. Una palmadita en la espalda. Un abrazo. Un masaje en los hombros.

Si se trata del contacto físico en el lugar de trabajo, ¿cuándo está bien y cuándo no?

Una buena regla general, tanto para los abogados como para los expertos en etiqueta, es que si va más allá de un apretón de manos, debes proceder con precaución.

“En la mayoría de los lugares de trabajo sanos que conozco, las personas no se tocan entre sí”, dice la abogada de San Francisco Kelly Armstrong. “Tal vez hay un empleado que esté pasando por un momento difícil y tal vez los demás se acerquen a él y al final del día le den un abrazo rápido. Tal vez. Pero eso es inusual. O debería serlo”.

Un tipo de contacto puede estar pensado de manera inocente, pero ser recibido de manera negativa. Incluso un gesto aparentemente simple como un abrazo o una palmada puede ser visto de manera distinta por diferentes personas.

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“Diría que las víctimas de acoso sexual tienen una misteriosa habilidad para saber cuando algo se siente mal o está fuera de lugar”, señala Armstrong. “Así que dirán: ‘Bueno, me abrazó, pero pude sentir que hacía más presión contra mí”.

En cuanto a las acciones legales, Armstrong dice que un patrón de contacto en el lugar de trabajo puede ser descrito como acoso sexual cuando se define como “grave y generalizado”.

“Entonces, ‘grave’ puede ser tocarle el pecho a alguien o una violación”, explica la experta. “El acto en sí mismo es tan grave que se eleva al nivel de acoso sexual. ‘Generalizado’ es cuando esa conducta o patrón se repite en el tiempo y así se eleva al nivel de acoso sexual”.

En el mundo de la etiqueta en el lugar de trabajo, hasta el famoso Instituto Emily Post coincide con la regla del apretón de manos de Armstrong.

“Le digo a la gente que no haga nada que los haga sentir incómodos. Si un compañero de trabajo es de los que te abraza todo el tiempo y eso te incomoda, está bien poner un límite, hacer que la gente sepa con qué te sientes cómodo y con qué no”, dice el experto en etiqueta de ese instituto Daniel Post Senning. “Hay formas sutiles de hacerlo, como usar un apretón de manos”.

Post Senning aconseja prestar atención a las señales no verbales de tus compañeros de trabajo para demostrar su comodidad (o incomodidad): cuando se encogen, cuando se alejan o cuando retroceden ante un gesto.

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Si eres la persona que está experimentando ese contacto, no temas decir que no te gusta que te abracen o, por la fuerza, pon un brazo de distancia entre ti y la persona que te está dando la palmada en la espalda. Ambas señales son simples, pero dejan muy claras tus preferencias.

Y si hay alguna duda sobre si el contacto es inapropiado, reflexiona si se hubiera sentido un apretón de manos, que es la forma estándar de establecer contacto físico en un lugar de trabajo.