(CNN Español) — La Policía Nacional de Ecuador enterró este martes en el cementerio de Santa Rosa, en la capital, Quito, 36 fetos de presuntos abortos. Según informó el cuerpo policial en un comunicado, se trata de “fetos y cadáveres” hallados “en distintos procedimientos efectuados por los peritos de criminalística” en varias partes del país.

Es la segunda vez que el país, donde el aborto está prohibido, realiza esta clase de ceremonias de inhumación: en julio de 2017 se enterraron 51 fetos de presuntos abortos, informó este martes en un comunicado la Arquidiócesis de Quito, que dirigía la iniciativa.

La iniciativa, denominada ‘bebés en el cielo’, tiene por objetivo “dar una digna sepultura a los recién nacidos que no fueron identificados, reconocidos o reclamados”, informó la policía en una nota.

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La ceremonia consistió, según el relato policial, en una misa funeral. Tras esto, se llevaron los cuerpos, que la Policía citó como "de los angelitos", al cementerio de Santa Rosa, “en donde se rindió un homenaje a sus almas inocentes”, dijeron.

Fueron agentes policiales quienes llevaron en sus manos los pequeños ataúdes, los cuales fueron entregados a “padres espirituales”: personas que no eran de la familia de los fetos pero que, según la Policía “reconocieron como hijos a cada uno de los querubines”.

Estos “padres espirituales” pusieron nombre a los restos mortales y, después, volvieron a dar las cajas a funcionarios para que los sepultaran en el camposanto.

Policía y Arquidiócesis también informaron del proyecto de construcción de un monumento que llevará el nombre “A los no nacidos” en la zona donde se llevaron a cabo los enterramientos.

Críticas de defensores del derecho al aborto

La iniciativa fue criticada por la organización Surkuna, que trabaja en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Ecuador. Ana Cristina Vera, directora ejecutiva de Surkuna, censuró el carácter religioso de la ceremonia “en un estado laico” y alertó de que actuaciones como ésta “estigmatizan a las mujeres que abortan”.

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“Me parece estigmatizante que la Policía hable de 36 angelitos que no pudieron vivir”, dijo a CNN en Español. “Este tipo de acciones generan mayor estigma contra las mujeres y nuestras decisiones reproductivas”, aseguró, al tiempo que lamentó que “al no aportar datos suficientes de dónde y como [proceden los fetos] lo que hacen es generar el imaginario en la población de que hay 36 mujeres asesinas, y eso es lamentable”.

“Este tipo de acciones perpetúa un estigma contra las mujeres y hace que la sociedad se vuelva menos tolerante y sensible frente a las situaciones que vivimos las mujeres en nuestros momentos reproductivos. Lo que fortalece es también una política concreta de criminalización a las mujeres”, zanjó.

En la actualidad, el aborto solo esta permitido en Ecuador en dos casos: si es para salvar la vida de la mujer embarazada y este peligro no puede evitarse de otro modo, y si el embarazo es consecuencia de una violación en una mujer que padezca de discapacidad mental, según el Código Orgánico Integral Penal del país.

Diversas organizaciones piden que se despenalice esta práctica, al menos, en casos de violación. Ya en 2015 la ong Human Rights Watch lanzó una campaña para pedir la aprobación de este supuesto, sin que se haya modificado el reglamento al respecto.