(CNN) - Un viejo mapa de Cuba fue puesto a subasta en Estados Unidos. Pero es más que cualquier mapa.

Se trata de un artículo histórico de algunos de los días más oscuros en la Guerra Fría, cuando Washington y Moscú tuvieron un duelo que pudo provocar un apocalipsis nuclear.

El entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, consultaba el mapa –que muestra decenas de potenciales objetivos militares a lo largo de Cuba - mientras consideraba el lanzamiento de un ataque durante la Crisis de los Misiles.

En octubre de 1962, el mundo contuvo el aliento durante cerca de dos semanas mientras la tensión aumentaba entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. El duelo comenzó tras el descubrimiento de estructuras de misiles nucleares soviéticos en la isla - lo que puso a millones de estadounidenses dentro del rango de las armas que podían golpear Estados Unidos en minutos.

Con base en fotos de aviones espía, el mapa de Kennedy - que fue clasificado como secreto - muestra la ubicación de nueve instalaciones de armas en Cuba que las fuerzas estadounidenses podrían haber atacado en caso de que él hubiera dado la orden.

El presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, y su secretario de Defensa, Robert McNamara, durante una reunión sobre la crisis, en octubre de 1962.

De último minuto, la guerra se evitó, gracias a un poco de ingeniosa diplomacia encubierta.

Utilizando intermediarios, Kennedy y el presidente de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev, lograron un acuerdo.

Estados Unidos prometió no invadir Cuba y Khrushchev se comprometió a retirar los misiles.

Ahora, más de medio siglo después, el mapa - con un precio estimado de 20.000 dólares - ofrece una conexión tangible a un momento único que afectó el curso de la historia.

De acuerdo con la empresa de subastas RR Auction Company, la carta de origen del mapa cita al entonces secretario de Defensa estadounidense, Robert McNamara, diciendo: "El presidente estudió detenidamente este mapa antes de decidir la postergación del ataque".

Según informes, tras la crisis, Kennedy entregó el mapa a McNamara y lo llamó "mapa de la victoria".

La carta dice que fue la única vez en que McNamara "escuchó a Kennedy decir algo que pareciera presuntuoso sobre cómo terminó la crisis".