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México

Mujeres, personas pobres e indígenas: los que sufren la mayor desigualdad en México

Por CNN Español

(CNN Español) — Las mujeres, las personas con menores ingresos y la población indígena son los sectores poblacionales que enfrentan «mayores dificultades» para «alcanzar objetivos cruciales en su curso de vida». Esa fue una de las conclusiones del informe ‘Desigualdades en México 2018’, elaborado por la Red de Estudios sobre Desigualdades del Colegio de México y publicado este martes.

El informe, que realiza una comparativa con datos oficiales entre el año 2000 y 2018 y fue realizado por expertos de diversas disciplinas de esta institución, encontró que el cierre de brechas en aprendizaje e ingresos laborales «no ha implicado necesariamente una mejora sustancial en la situación de los grupos con mayores rezagos».

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Partiendo de la base de que el trabajo es esencial para que haya movilidad social, encontró «un escenario preocupante de baja movilidad social y precarización laboral», escribió el informe, que puso énfasis en la necesidad de atajar los nuevos desafíos en el ámbito de la desigualdad: la de género y de territorio.

La desigualdad hacia la mujer

Los datos relativos a la desigualdad que sufre la mujer son abrumadores, según el reporte. El informe asegura que el porcentaje de mujeres que trabaja «se ha estancado en una tasa de alrededor del 45% en los últimos años». Esta cifra, excluyendo a los países árabes, hace que México tenga uno de los porcentajes más bajos del mundo, asegura este trabajo.

Manifestación por el Día de la Mujer, el 8 de marzo de 2018, en Ciudad de México. (Crédito: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images)

Manifestación por el Día de la Mujer, el 8 de marzo de 2018, en Ciudad de México. (Crédito: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images)

De las personas adultas con estudios universitarios, los datos oficiales manejados por este estudio muestran que el 87,8% de los hombres participan en la economía, mientras que el porcentaje es de solo el 69,3% en el caso de las mujeres. «La conclusión es preocupante, pues el 20% de las mexicanas adultas que fueron a la universidad, más de un millón, no utiliza sus conocimientos en algún trabajo remunerado», escribe el informe.

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Que la mujer trabaje en el hogar y no en un empleo remunerado tiene, además, consecuencias para la economía del país. El informe lo califica como «potencial desperdiciado» y asegura que si las mujeres trabajaran fuera de casa «podrían incrementar de manera muy significativa su aporte a los ingresos de sus hogares y, por tanto, al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza».

Además de su falta de acceso al mercado laboral, cuando la mujer encuentra trabajo suele encontrarse con un sistema que la discrimina, según indica el trabajo del Colegio de México. Pese a admitir que la brecha salarial de género ha descendido en los últimos años, asegura que se mantiene «en un nivel de entre el 13 y el 15%». «Las mujeres adultas con estudios universitarios ganan 79% de los ingresos de los hombres si laboran como empleadas u obreras, 68% cuando se trata del grupo de patronas o empleadoras y 75% si son trabajadoras por cuenta propia», asegura, basándose en datos del año 2015.

La consecuencia de esta falta de acceso al mercado laboral es que «las mujeres son más propensas a descender en la escala socioeconómica si parten de una posición privilegiada». Además, aquellas que nacen en hogares en situación de pobreza «tienen mayor probabilidad de mantenerse en condiciones de marginación en su vida adulta», explica el informe.

Pobreza y ascenso social

«Uno de los principales objetivos de desarrollo en las democracias modernas es la movilidad social alta que permita a las personas que nacieron con recursos económicos escasos o nulos mejorar sus condiciones de vida», recuerda el informe. ¿Es esto algo conseguido en México? Según las cifras manejadas por el Colegio de México, el país «tiene una de las tasas de movilidad social ascendente más bajas del mundo».

Esto quiere decir que aquellos que provienen de entornos con «ventajas económicas» tienen una alta probabilidad de mantenerse en esta situación en su edad adulta, pero que los nacidos en ambientes de pobreza «son propensos a permanecer en la misma condición», escribe el reporte.

A partir de datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esta institución pudo observar que, cuando los padres pertenecen a un grupo de personas desfavorecidas, el 50,2% de los hijos no cambian a una posición social superior. Sólo el 2,1% de los hijos nacidos en ambientes de pobreza escalan socialmente en la vida adulta hasta el grupo social con ingresos más altos.

«Si tuviéramos una movilidad social perfecta, esperaríamos que la movilidad ascendente fuera del 20%», indica el informe, que señala a Canadá como el país que más se acerca a esa cifra.

«Esta movilidad, súmamente baja, implica que el país no tiene un sistema efectivo para igualar las oportunidades de acceso a los ciudadanos a bienes y servicios cruciales», alerta el informe. El texto lamenta que, al contrario, «el origen económico de los mexicanos determina, en muy buena medida, las condiciones socioeconómicas que experimentan [las personas] cuando son adultas».

¿Qué ocurre con los indígenas?

Género, contexto económico… y lugar de nacimiento. «Las expectativas salariales de los trabajadores mexicanos son muy distintas dependiendo de la entidad en la que laboran», dice el informe, que alerta de que en el sur y, principalmente, suroeste del país los ingresos laborales son mucho menores.

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No solo eso. El informe recuerda el papel fundamental de la educación para poder ingresar al mercado laboral y alerta de que las poblaciones indígenas, «históricamente marginadas en lo social y lo económico, presentan hoy tasas muy inferiores de acceso y terminación» de los cursos escolares, lo que luego tiene su reflejo en sus posibilidades de movilidad social.

Mujeres miembros de las comunidades Wixaritari indígenas de Tuxpan de Bolanos y San Sebastián participan en una protesta contra los cuatro partidos políticos y sus candidatos presidenciales y demandan una respuesta a su conflicto de tierras, en la carretera Aguascalientes-Nayarit en el estado de Jalisco, el 9 de mayo. 2018. - La comunidad indígena en el occidente de México que ha bloqueado campañas electorales por un conflicto de tierras amenazó con cerrar escuelas y carreteras en dos lugares, y si no reciben una respuesta positiva a sus demandas, planean bloquear el próximo 1 de julio proceso en el área. (Crédito: ULISES RUIZ/AFP/Getty Images)

Mujeres miembros de las comunidades Wixaritari indígenas de Tuxpan de Bolanos y San Sebastián participan en una protesta contra los cuatro partidos políticos y sus candidatos presidenciales y demandan una respuesta a su conflicto de tierras, en la carretera Aguascalientes-Nayarit en el estado de Jalisco, el 9 de mayo. 2018. – La comunidad indígena en el occidente de México que ha bloqueado campañas electorales por un conflicto de tierras amenazó con cerrar escuelas y carreteras en dos lugares, y si no reciben una respuesta positiva a sus demandas, planean bloquear el próximo 1 de julio proceso en el área. (Crédito: ULISES RUIZ/AFP/Getty Images)

«La condición indígena está asociada con una mayor probabilidad de estar en pobreza», dice el informe. Según sus datos, cerca del 75% de la población indígena de México se consideraba pobre en el año 2012, lo que representa una tasa que es casi dos veces la de la población no indígena. Su vulnerabilidad aumenta por carencias en la vivienda y un menor acceso a servicios de salud, añade el reporte.

El informe señala que la mayoría de los indígenas viven en zonas rurales y podrían aportar mucho conocimiento a la lucha contra el cambio climático, pero que aún ·sabemos poco sobre las condiciones de vida y necesidades de la población indígena en el contexto actual, y no conocemos lo suficiente sobre las reglas y la operación de las instituciones que condicionan su vulnerabilidad», lamenta el estudio.

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¿Cuál es la solución?

Los autores del trabajo insisten en recordar que las desigualdades «repercuten de manera amplia en el bienestar de los mexicanos», por lo que el trabajo por eliminarlas «debería ser el eje central en la agenda política». De hecho, la publicación del informe en plena campaña electoral no ha sido algo casual, sino con la idea de poner este asunto en el debate.

«Las desigualdades pueden evitarse o subsanarse con una amplia gama de intervenciones públicas como impuestos o subsidios, cuotas de minorías en las asambleas legislativas o sistemas universales de protección social», asegura el informe.

Aún así, el texto no incluye recomendaciones de políticas públicas ya que aboga por que sean los encargados de las mismas los que debatan y lleguen a ellas. «Consideramos que las propuestas de intervención deben surgir del trabajo conjunto entre sociedad, gobierno y academia».