(CNN) - Los niveles del mar aumentarán y todos los países costeros podrían verse seriamente amenazados por las inundaciones. Esto si no se hace nada para detener el masivo derretimiento del hielo marino en la Antártida, según nueve científicos galardonados que han pasado décadas estudiando el gélido continente y las aguas que lo rodean.

En la edición de este miércoles de la revista Nature proponen dos escenarios, uno sombrío y otro prometedor, para lo que podría suceder en 2070.

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El documento es altamente especulativo. Los autores, todos los que han ganado el Premio Tinker-Muse para Ciencia y Política en la Antártida, dan cuenta de lo que podría suceder si el mundo no hace nada o si los políticos  toman medidas trascendentes en los próximos 10 años para detener la destrucción.

Y aunque nunca llegues a ver Antártida por ti mismo, estos científicos quieren que sepas que lo que ocurre en esta remota región tiene un impacto significativo en el mismo patio de tu casa.

Los pingüinos no serán los únicos afectados con todo lo que podría pasar.

Por qué deberíamos preocuparnos por la Antártida

La Antártida está cubierta por capas de hielo que se canalizan hacia los océanos a través de una red de corrientes de hielo y glaciares. Recientemente, la extensión de sus plataformas de hielo flotantes se han reducido. Según los científicos, se han reducido debido a que nuestro planeta se está calentando.

El Océano Austral que rodea el continente es vital para la salud de todos los demás. Absorbe más calor y carbono que cualquier otro océano. Al hacerlo, ayuda a disminuir la velocidad con la que la atmósfera se calienta. La región también devuelve las aguas profundas, ricas en nutrientes, a la superficie y lleva estos nutrientes a latitudes más bajas que dependen de ellos para mantener la vida en nuestros mares.

El desastroso escenario

En el primer escenario presentado en el nuevo informe, si nadie hace nada para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el planeta continúa calentándose, el Océano Austral y la Antártida podrían sufrir un gran derretimiento: aproximadamente una cuarta parte del volumen del hielo marino desaparecería en 2070.

Si el hielo marino se derrite, habría un aumento en los niveles del mar en todo el mundo. En el peor de los casos, para 2070, el mar se elevaría aproximadamente medio metro de donde estaba en 2000. Las costas de Estados Unidos verían un aumento del nivel del mar aún mayor, lo que causaría estragos y sería irreversible. Según los investigadores, causaría un daño estimado de un billón de dólares, solo en Estados Unidos.

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En este escenario, la temperatura promedio aumentaría alrededor de 3,5 grados Celsius. La ONU considera que un aumento de 2 grados es "catastrófico".

El agua en el Océano Austral podría volverse corrosiva para cualquier animal con caparazón. El océano más cálido generaría más icebergs, que deberían vigilarse cuidadosamente para proteger la pesca, el transporte marítimo y el turismo. La pesca sería más difícil, pues las poblaciones de peces disminuirían. Habría severas disminuciones de pingüinos y otras muertes de aves marinas y focas.

Las plataformas de hielo se derriten y se quiebran hasta que se derriten.

El escenario optimista

Para el año 2070, si el mundo trabajara en conjunto y convirtiera la contaminación en una prioridad, limitando los gases de efecto invernadero, el segundo escenario predice que existe la posibilidad de que la Antártida se parezca mucho a lo que es ahora. Las capas de hielo seguirían reduciéndose, pero eso podría ralentizarse, al igual que aumentaría la acidez de los océanos.

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Algunas de las especies más sensibles aún verían disminuciones de la población, pero otras se adaptarían. La continua disminución del hielo marino obligaría a las poblaciones de focas y aves marinas a cambiar la forma de alimentarse, y estos animales pueden tener algunos problemas con la reproducción, como vemos hoy, pero la estabilización del hielo marino podría reducir la frecuencia con la que los eventos suceden y lastiman a estas especies.

Tecnología desarrollada para rediseñar las bases de la Antártida a raíz de estos cambios, podrían utilizarse para mejorar la gestión de edificios y residuos en otras partes del mundo.

Si los políticos buscan limitar la contaminación, la Antártida seguirá siendo vulnerable pero en menor medida.