Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - En tres meses nadie recordará la cancioncilla del Mundial de Futbol y ahora mismo, algunos ni siquiera se han enterado de que —durante la inauguración— brillaban por su ausencia ciertos países, como el Reino Unido, que decidieron no asistir a la ceremonia inaugural.

La tensión entre Gran Bretaña y Rusia aumentó recientemente luego del envenenamiento de un exespía ruso y su hija en Inglaterra en el mes de marzo. Ambos países han expulsado diplomáticos, mientras que la Oficina de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña emitió un alerta de viajes para sus ciudadanos, argumentando "un sentimiento antibritánico".

Cuidadito con la imprecisión: el boicot o como lo llamen, no alcanza al torneo. Es solo al acto inaugural.

Puede que los que pronostican que este será el mundial más político lleven razón.

Pero si a la dictadura argentina se le concedió el Mundial de 1978, por qué negarle a Putin sus 15 minutos de gloria, preguntan los más cínicos.

¿Qué más da que la fiesta se arme en un país de escasísima cultura democrática? ¿Por qué aguar la fiesta con lo dura que es la vida?

Ahora que comenzó la mayor muestra de histeria colectiva universal, me pregunto si alguien se atreverá a advertir de la amenaza del dopaje de Estado y recordar lo que sucedió en los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014 .

¿Alguien denunciará cómo son silenciados los opositores en Rusia y ninguneados los homosexuales? ¿O cómo los hackers rusos han minado la credibilidad electoral de medio mundo?

Los que no soportan siquiera que se hable de estos asuntos por estos días, arguyen que únicamente gracias al futbol, el paria comparte la alegría del magnate. Y una vez más, demostrarán que no saben qué diablos es la democracia.

Tampoco la civilidad, pero… ¡qué viva el futbol!

Pero si a la dictadura argentina se le concedió el Mundial de 1978, por qué negarle a Putin sus 15 minutos de gloria, preguntan los más cínicos"

Camilo Egaña