(CNN) - Durante semanas, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes han estado trabajando a puertas cerradas para enhebrar una ley de inmigración que podría asegurar el apoyo del grueso de la bancada.

El viernes por la mañana, el presidente Donald Trump terminó todo eso con un tuit.

"Los republicanos deberían dejar de perder su tiempo en Inmigración hasta después de que elijamos a más senadores y congresistas/mujeres en noviembre", tuiteó Trump. "Los demócratas solo juegan, no tienen la intención de hacer nada para resolver este problema de décadas. ¡Podemos aprobar una gran legislación después de la Ola Roja!"

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Y, la dinamita hace boom.

Ahora. La llamada legislación de "compromiso" —construida por el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, para hacer felices a los moderados y conservadores— ya contaba con soporte vital antes de que Trump entrara y la desconectara. La votación sobre la medida fue originalmente programada para el jueves. Fue después establecido para el viernes. Luego, a última hora del jueves, se pospuso hasta la semana próxima, cuando los líderes del Partido Republicano insistieron en que veían un atisbo de esperanza para redactar un proyecto de ley que podría aprobar la Cámara.

Esa esperanza está muerta ahora. Imagine que es un republicano conservador que se resiste al proyecto de ley de "compromiso" porque proporciona un camino hacia la ciudadanía para los destinatarios de DACA. Ahora tiene todas las razones en el mundo para no sentarse a la mesa y tomar un voto difícil. ¡El presidente literalmente dijo que no tenía sentido!

La pregunta antes de Ryan y el resto de su equipo de liderazgo es si incluso hay algún mérito en tratar de presionar para que se vote la ley de compromiso la próxima semana, o incluso si vale la pena hacer algunos cambios en cosas como la verificación electrónica.

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El problema de presionar para que se vote una ley que está condenada al fracaso es que pongas a tus miembros en un lugar muy difícil. Vote por esta legislación, que incluye 25.000 millones de dólares para financiar el muro fronterizo de Trump, a pesar de que tiene cero posibilidades de pasar en el Senado y el presidente ha declarado que la pelea no tiene sentido.

Por otro lado, los moderados —y muchos miembros de los distritos alternativos— dentro de la conferencia quieren poder votar algo sobre DACA antes de noviembre para que puedan ir a sus electores y decir que están trabajando arduamente para abordar el problema de la inmigración.

El procedimiento parlamentario conocido como discharge petition (una solicitud para que un proyecto de ley pase de la comisión al pleno de la Cámara para votación) sobre la inmigración, un final legislativo organizado por moderados y miembros con escaños con alta población hispana, fue el vehículo para esa votación, pero Ryan, temiendo un debate abierto y votaciones sobre inmigración que favorecían un proyecto de ley bipartidista, buscó cortarlo con la aprobación de su proyecto de ley de compromiso.

Y ahora que la legislación que va unida a esa discharge petition, una ley de inmigración más conservadora que cayó en la Cámara el jueves, está muerta, se debería iniciar una nueva discharge petition y todas las firmas deberían reunirse nuevamente. Y los demócratas harían que los republicanos demuestren que pueden presentar suficientes firmas esta vez antes de votar.

Todo esto significa que lo que Trump hizo el viernes por la mañana efectivamente termina el debate de inmigración en el Congreso hasta otoño (en el hemisferio norte). Y aumenta las apuestas en el enfrentamiento ya enormemente importante sobre el presupuesto, y si Trump obtendrá la financiación total que quiere para el muro fronterizo. "Venimos de nuevo el 28 de septiembre, y si no tenemos seguridad en la frontera, no tendremos otra opción", dijo Trump en abril sobre la próxima pelea de septiembre. "Cerraremos el país porque necesitamos seguridad fronteriza".

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Un cierre del gobierno sobre el financiamiento del muro sería un desastre para los republicanos en los distritos marginales del Congreso.

Para ser claros: las posibilidades de que cualquier clase de legislación de inmigración pase la próxima semana siempre fueron escasas. La única forma en que tenía alguna posibilidad era tener a un Trump totalmente investido y activado, que empujara, insistiera y persuadiera a los republicanos de la Cámara para que votaran por el proyecto de ley de compromiso.

Hizo un amago de eso durante una reunión con los republicanos de la Cámara a principios de la semana, pero su corazón claramente no estaba en eso. Entonces, el viernes por la mañana, lo mató y, al hacerlo, deshizo semanas de negociaciones de los líderes de su propio partido y sembró el tipo de caos y confusión política que ningún partido desea menos de cinco meses antes de las elecciones.