(CNN) - El soldado norcoreano que quedó grabado haciendo un dramático escape a través de la Zona Desmilitarizada (DMZ) hacia Corea del Sur a finales de 2017 ha dado algunas sorprendentes declaraciones sobre cómo es la vida en el norte, incluyendo la sugerencia de que la mayoría de jóvenes no son leales a Kim Jong Un.

En su primera entrevista desde su deserción en noviembre de 2017, Oh Chong-song dijo a los medios japoneses y surcoreanos que él es “una nueva persona con un nuevo nombre” en Corea del Sur, y que una de las primeras cosas que él recuerda después de la cirugía de emergencia fue haber buscado la bandera de Corea del Sur.

Oh, que entonces tenía 24 años, recibió cinco disparos de soldados norcoreanos, que en ese momento eran sus compañeros, mientras hacía el atrevido escape para cruzar esa línea que divide Corea del Norte de la del Sur.

En su dramático escape de Corea del Norte, Oh Chong-song recibió cinco disparos, pero logró llegar a manos surcoreanas para que lo salvaran.

Estuvo cerca a la muerte tras el escape

Acosado por las balas, fue arrastrado hacia un lugar seguro por soldados de Corea del Sur y estuvo cerca de la muerte durante los 25 minutos en los que fue transportado al hospital. El médico militar de Corea del Sur que lo operó lo llamó “un frasco roto”, y agregó que “No pudimos ponerle suficiente sangre”.

El desertor le dijo al diario japonés Sankei que los soldados que le dispararon eran sus amigos, pero que entendía su posición.

“Si ellos no disparaban, iban a ser severamente castigados. Si yo estuviera en su posición me hubiera disparado también”. Chong-song dijo que problemas con sus amigos del ejército lo llevaron a tomar la decisión de huir, pero se negó a profundizar.

Dijo que estuvo hospitalizado hasta febrero, y que aún va al hospital regularmente. Él dijo que los nervios de su brazo fueron removidos, por lo que no puede sentir cuando se pellizca el brazo.

Carencias generalizadas

Oh nació en una familia militar relativamente adinerada. Él se unió al ejército en 2010, y se volvió un oficial de medio rango que trabajaba como conductor para un oficial superior en el Área Conjunta de Seguridad en la DMZ.

Sin embargo, él dice que el hambre sigue estando en una gran parte del empobrecido país.

“Si no tienes dinero o poder, mueres en una zanja”, dice él.

Corrupción rampante

Oh fue sincero en describir cómo se las arregló, diciendo que, en su anterior trabajo como agente de policía se hizo el de la vista gorda “con personas que rompían la ley pero me daban dinero”, y que él las amenazaba con llevarlas a prisión si no le pagaban el soborno que él les pedía.

Oh, quien fue hallado infestado de parásitos cuando tuvo un examen médico en Corea del Sur, atribuyó a ese problema uso de heces humanas como fertilizantes, diciendo que “la mayor parte de personas tienen parásitos” en el país.

“En el ejército, la gente usa las vajillas una y otra vez sin lavarlas. Pero los parásitos no crecen en la gente si están realmente desnutridos. En mi caso, me encontraron parásitos porque estaba en buena condición”.

Él agregó que la escasez generalizada de comida y bienes han llevado hacia una apatía general hacia el liderazgo y hacia una “indiferencia” hacia el líder Kim Jong Un.

“La gente de mi edad, cerca de un 80% de ellos son indiferentes y no sienten lealtad hacia Kim. No poder alimentar a la gente adecuadamente, pero continuar con la sucesión hereditaria, hace que haya indiferencia y no lealtad”.

Finalmente, el desertor dice que a sus compatriotas “realmente les gustan los bienes japoneses”. Los autos Nissan Patrol son usados exclusivamente por los oficiales.

“Los norcoreanos condenan a Japón en la política, pero respetan a Japón en lo económico”, puntualizó Oh Chong-song.