CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Donald Trump

Donald Trump

El muro fronterizo de Donald Trump puede haberse derrumbado para siempre

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) — Hace ocho días, el presidente Donald Trump dijo esto sobre la posibilidad de un cierre del gobierno si el Congreso no le daba 5.000 millones de dólares para comenzar la construcción en su muro fronterizo:

“Te digo una cosa, me enorgullece cerrar el gobierno por la seguridad de la frontera, Chuck, porque la gente de este país no quiere que los delincuentes y las personas que tienen muchos problemas y drogas se viertan en nuestro país. Así que asumiré eso. Yo seré quien lo cierre. No voy a culparte por ello. La última vez que lo cerraste no funcionó. Tomaré la responsabilidad del cierre y lo voy a hacer por la seguridad de la frontera”.

El miércoles por la mañana, la consejera principal de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, dijo algo muy diferente, sugiriendo que si el Congreso aprobara una resolución a corto plazo para mantener al gobierno abierto, Trump “echaría un vistazo a eso ciertamente”. Conway agregó: “Una [resolución continua] de corto plazo que se extienda hasta el 8 de febrero mantiene al gobierno en funcionamiento, pero eso no significa que el presidente esté retrocediendo ante una promesa esencial, no una promesa de campaña, sino una promesa como presidente de Estados Unidos y como nuestro comandante en jefe para mantenernos seguros”.

Uh…

El mismo Trump dijo una declaración similarmente defensiva, y sin sentido, en un tuit el miércoles. “¡México está pagando (indirectamente) por el muro a través del nuevo USMCA, el reemplazo del NAFTA!”, tuiteó el presidente. “¡Mucho más dinero llegará a EE.UU. Debido a los tremendos peligros en la frontera, incluidos el ingreso de drogas y delincuentes a gran escala, el Ejército de los Estados Unidos construirá el Muro!”.

Este es un caso clásico de sobrecompensación.

Para convencernos, y a ellos mismos, de que la voluntad de Trump de firmar una resolución continua a corto plazo para evitar el cierre del gobierno no es una capitulación de su antigua y dura posición sobre hacer lo que sea necesario para obtener fondos para el muro fronterizo. Tanto el presidente como Conway sugieren que lo que ves y lo que oyes no es realmente cierto.

¡Trump va a conseguir el dinero del muro! ¡Y no importa qué, México va a pagar por ello! ¡De algún modo!

Por el momento, ninguna de esas cosas es cierta. ¿La verdad? Trump hizo una promesa, y siguió reiterando una promesa, pero ahora está reculando.

Y su retroceso esta vez tiene consecuencias reales. Recuerden que los demócratas toman el control de la Cámara en enero. Lo que significa que la próxima vez que tengamos una pelea sobre el financiamiento gubernamental como esta, será con un gobierno dividido. Y es MUY difícil ver cómo Trump obtendrá los 5.000 millones de dólares que quiere para un muro fronterizo con los demócratas a cargo en la Cámara. ¡Caramba, no ha podido obtener el dinero que quería para el muro en los últimos dos años, con los republicanos a cargo de todo!

Volvamos a la primavera boreal. El Congreso, una vez más, se topó con una dura fecha límite para financiar al gobierno o provocar un cierre. Trump se había comprometido a firmar un nuevo proyecto de ley de gastos generales que no incluía fondos sustanciales para su muro fronterizo. Incluso después de que el Congreso había aceptado en gran medida la legislación, sin el gasto que Trump quería para el muro, amenazó con vetarlo a través de un tuit.

“Estoy considerando un VETO del Proyecto de Ley de Gastos Omnibus basado en el hecho de que los más de 800.000 destinatarios de DACA han sido totalmente abandonados por los demócratas (que ni siquiera se menciona en el Proyecto de Ley) y el MURO FRONTERIZO, que se necesita desesperadamente para nuestra Defensa Nacional, no está totalmente financiado”, escribió.

Resultó ser una amenaza vacía, ya que Trump finalmente firmó el proyecto de ley ómnibus. Pero cuando lo hizo, lanzó otra amenaza para el próximo enfrentamiento de cierre de gobierno que se producirá en el otoño.

“Le digo al Congreso: nunca más firmaré otra ley como esta”, dijo Trump en ese momento. “Nadie la leyó. Solo tiene una hora… (Es) la segunda más grande de la historia. El presidente Obama firmó una que en realidad era más grande, y estoy seguro de que tampoco estaba muy contento con ella”.

En el período previo a este último plazo, que fue inicialmente el 7 de diciembre antes de que el Congreso —oh sorpresa— aprobara una extensión de dos semanas, Trump y los líderes republicanos en el Congreso estaba decididos a que Trump debía obtener el dinero que quería para el muro o de lo contrario habría cierre del gobierno.

“Estoy firme” sobre la necesidad de asegurar la financiación del muro, Trump le dijo a Politico en una entrevista a fines del mes pasado. Afirmó:

“No hago nada… solo por ganancia política. Pero le diré, hablando políticamente, que el tema es un tema ganador total. La gente mira la frontera, mira a la gente corriendo hacia la policía, mira la lanzadores de piedras y realmente lastimando a tres personas, tres personas muy valientes de la Patrulla Fronteriza: creo que es un tema tremendo, pero mucho más importante, es realmente necesario. Por lo tanto, tenemos que tener seguridad fronteriza”.

Y sin embargo, a medida que se acerca la fecha límite —la medianoche del viernes—, Trump parece estar listo para ceder. Otra vez.

Lo que es fascinante, no solo por su retórica en los últimos meses sobre la necesidad del muro, sino por la importancia de la construcción del muro para su victoria en el proceso de la elección presidencial republicana en 2016.

Sin su promesa de construir un muro a lo largo de la frontera sur del país, y hacer que México lo pague, probablemente nunca habría habido un “presidente Donald Trump”. El muro se convirtió en un comodín para todo lo que los partidarios de Trump amaban de él: la disposición a hablar duro, a oponerse a la corrección política y a defender a los estadounidenses. Aparte de los cantos de “Enciérrenla” dirigidos a Hillary Clinton, el grito de “construyan ese muro” fue el grito de guerra más grande y más fuerte en casi todos los mitines de la campaña de Trump en 2016.

Y ahora, casi con certeza, Trump volverá a hacer esa promesa. A pesar de insistir en que después de la última vez que hizo esa promesa nunca lo volvería a hacer.

¡Whoops!

¿Tiene la probable (re)capitulación de Trump sobre la financiación del muro algún impacto político medible entre su base política? La respuesta fácil es “no”, porque, como lo han demostrado los últimos dos años, casi nada tiene un impacto político medible en la base de Trump. Parecen estar con él sin importar lo que pase, completamente sin verse afectados por eventos externos.

Si, y este es un “si” grande y tembloroso, alguna vez hubo un problema que hizo que la base de Trump (o una parte de él) reconsiderara su apoyo para él, la incapacidad del presidente para conseguir el dinero necesario para el muro en el Congreso podría ser eso. Es un principio fundamental de trumpismo que Trump simplemente sigue haciendo cosas muy poco trumpistas, ​​como rendirse. Una vez más. Y esta vez eso es lo que pasa en un momento  en que nunca habrá una oportunidad tan buena de conseguir la cantidad de dinero en el Congreso que Trump insiste que es necesaria para construir el muro.